Toda la vida a dieta y ahora descubro que viajar adelgaza. Sí, como lo lees. Sabíamos que viajar estimula el cerebro, genera una visión más positiva de la vida. Además nos enriquece culturalmente y nos ofrece la posibilidad de descubrir nuevas comidas y culturas… Si esto no te parece suficiente te doy la razón definitiva para que corras a hacerte tus maletas y reserves un viaje: está comprobado que el viajar ¡adelgaza! El hotel healthy por excelencia Barceló Montecastillo nos cuenta los motivos:

El estrés leve ayuda a quemar calorías

No hay duda de que el viajar provoca estrés de diferentes maneras, ya que se pasa de una estudiada rutina a lo desconocido en cuestión de horas. No importa la sensación de relax que se experimenta al llegar al lugar de destino, el previo en el aeropuerto o en la estación de tren siempre se hace eterno. Es en esos momentos cuando uno pierde fácilmente los nervios y ¡adelgaza! De hecho, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nottingham realizaron un estudio y descubrieron que el estrés psicológico leve activaría la “grasa buena”. Este tipo de grasa parece ser que aumenta el calor del cuerpo gracias a la quema de calorías.

Lo mejor: caminar

Cuando llegas a tu lugar de destino lo haces emocionada y con ganas de recorrer cada uno sus rincones. Esos lugares nuevos e interesantes estimulan la curiosidad y las ganas de danzar de un lado para otro. Por lo tanto quemarás calorías caminando y sin apenas darte cuenta. Este es otro de los motivos por los que viajar adelgaza. Eso sí, presta especial atención al calzado y la ropa. Es importante hacerse con unas zapatillas adaptadas a tu peso, sexo, edad y tipo de pisada, porque te ayudará a alcanzar tu objetivo: perder peso. En cuanto a la ropa te recomiendo descartar las prendas concebidas para sudar. Con ellas solo se pierde agua, no grasa.

Piérdete por la ciudad: harás ejercicio de manera inconsciente

GPS, planos de la ciudad… Da igual lo preparada que vayas, porque la consecuencia inevitable de andar de un lugar a otro es que existe la posibilidad de perderse. Ir por una calle, tomar la siguiente rotonda, dar vueltas sin sentido… ¿Un paseo en balde? Para nada, ¡viva la falta de orientación! Gracias a ella seguirás caminando y por tanto realizando ejercicio.

Falta de sueño

El jet lag o un ritmo de vida diferente te puede resultar algo incómodo. Para nada, mira siempre el lado positivo. La inquietud y el romper con la rutina hacen que se altere tu metabolismo y lo acelera, haciendo que se adelgace.

Apuesta por la comida sana

Cuando se viaja, no se tiene porque renunciar a la comida healthy. Por ejemplo, el hotel Barceló Montecastillo dispone del “Vital Corner”, un rincón exclusivo en el que priman los productos saludables y en el que una nutricionista se encarga de asesorar y de elaborar el smoothie en función de los intereses, patologías (colesterol, problemas digestivos, hipertensión…) o condición física (ricos en proteínas para los deportistas).

Rompe con la rutina

Uno de los beneficios más conocidos de viajar, es salir de la rutina y de la mentalidad del día a día. Es posible que tengas el hábito de tomarte una tapita antes de comer. Pues bien, hay muchas posibilidades de que en el destino que hayas escogido para viajar no exista esta costumbre. Lo que te hará renunciar a ella sin demasiado esfuerzo. Aprovecha para degustar los productos de la zona.

Menos dinero, más adelgazas

Está claro que en los tiempos que corren quien y quien menos cuenta con un presupuesto ajustado para viajar. Por eso lo normal es apretarse el cinturón y recortar el presupuesto en otros aspectos del viaje como en la comida. Muchas veces un sándwich sustituye la comida o plato principal, haciendo que comas menos y por tanto favoreciendo la pérdida de peso. Dicho esto, te animo a que empieces a planificar tu próxima escapada y date una tregua con la dieta. Ya sabes que ¡viajar adelgaza!