Mi padre no ve Netflix, porque, entre otras cosas, tiene una pila de años (92) y su vida se ha simplificado mucho. Para él, el mando de la tele se reduce al tenis ganador de Nadal, al telediario en todas sus ediciones, a los documentales de peces de la 2 y a la gimnasia rítmica. Y fuera de eso, de vez en cuando, aún echa una partida de ajedrez, que, además suele ganar. Ahora le está enseñando a jugar a su amigo Eulogio algo “más joven” que él, 94, quien, sin embargo, se muestra atento a sus lecciones. Para mi padre, buen y temprano jugador cuando su oficio de panadero le dejaba, gambito de dama es una apertura de partida. Ni idea tiene de que hay una mini serie llamada así que está creando escuela. Ni que su protagonista mueve ficha mejor que todos los Kasparov del mundo o que Román Torán, ex campeón de España al que mi padre hizo tablas siendo un chaval.

Por ello, porque no ve series ni falta que le hace, no le he podido preguntar a mi padre qué le ha seducido de esta historia basada en el libro del mismo título de Walter Tevis (Alfaguara, Libros el Asteroide), y que seguro ahora leerán muchísimos. De haberla visto, segura estoy de que también habría caído sin remisión, como más de 50 millones de enganchados. Algunos de esos fanáticos nos explican aquí el poder de este fenómeno, que radica en diferentes factores, pero que armonizan en el tablero como si fuera un jaque mate perfecto. La pregunta para todos ellos era sencilla. ¿Por qué te ha enganchado Gambito de Dama? Juguemos a comprobarlo bajo el fino trazo de mi amigo y dibujante Paco Ramírez.

Cristina, su fondo humano

“Es una serie con un fondo muy humano, que engancha porque no es necesario saber jugar al ajedrez para entusiasmarte oyendo hablar de la “defensa siciliana” y otras aperturas. Porque está muy bien ambientada y el vestuario es maravilloso y porque su protagonista, Anya Taylor-Joy, es una auténtica revelación que además mueve las fichas con la delicadeza que le aporta su experiencia como bailarina”.

Pilar, también para frikis

“Trata un tema diferente como es el ajedrez y nos acerca a ese tipo de personas que incluimos en la categoría de frikis a la par que son unos superdotad@s. También me produce mucha ternura esa madre que encuentra una nueva vida junto a su especial hija”.

Marta, una mujer

“Un motivo para mí fue que la protagonista sea mujer y que destaque en un campo tan exclusivo de hombres como es el ajedrez”.

Blanca, la puesta en escena

“Me encantó la puesta en escena, esa forma en que nos llevan a los años 60, el vestuario, los decorados… Y cómo no, la dirección: esos planos, las dos actrices (niña y adulta) y el mensaje de superación a pesar de las circunstancias adversas con las que nos encontramos a lo largo de nuestra vida”.

Beatriz, el guión

“Mujer y ajedrez no parece, en principio, una buena idea para una serie de Netflix pero Gambito de Dama consigue atraparte. Un estupendo guión y una actriz en estado de gracia dejan los prejuicios de lado. Estas navidades el regalo estrella será un tablero de ajedrez”.

Rosana, la serie total

“Diría que el director ha conseguido la alquimia casi perfecta. Todo en la serie es brillante. La recreación de la época, fotografía, montaje.. por Dios que montaje!! y por supuesto la interpretación. Entre todos los personajes, destaca el talento de la actriz protagonista. El diseño de vestuario juega un papel esencial. Todo contribuye a hacer de la miniserie un disfrute total. Es la ópera de las series”.

Lucía, su mirada

“Es una miniserie cuya historia me atrapó desde el primer momento. Podría decir que lo que más, fue la actriz en sí, su mirada para ser más exactos. Esta miniserie me hizo descubrir el mundo del ajedrez desde la perspectiva de una joven muy reservada cuya expresividad me hizo vivir cada jugada con mucha emoción”.

Víctor, un personaje extremo

“Me gusta del personaje que no es perfecto por inteligente y seductor que resulte. Le van las drogas y el alcohol y no controla sus excesos. Eso la humaniza aunque la ficción sea ficción. Y esas jugadas que imagina en el techo me parecen de una belleza y originalidad inauditas en la televisión”.

Y yo misma, el final

“Tengo la ventaja de poder añadir algo que no se ha dicho aquí, aunque comparto todo lo descrito. Encima me han entrado ganas de volver al ajedrez, aun cuando apenas sé mover el caballo y el rey. Yo apuesto por su final, que no desvelaré por eso de los spoilers. Pero es redondo y luminoso. Y porque la madre de la sagaz Beth Harmon me recuerda a la mía, que, como ella, siempre quiso ir a París”.

Gambito de dama

Hacednos casos y ver Gambito de Dama, basada en el libro del norteamericano Walter Tevis, escrito en 1983, uno antes de su pronta muerte. Tevis también es autor de El color del dinero, llevada con éxito al cine. Nunca habría imaginado hasta dónde le iba a llevar el delicado baile de un peón y de un alfil. Ni a muchos de sus seguidores, que han empezado a preguntarse por qué no se pusieron antes delante de un tablero. Nunca es tarde… si el jaque es bueno.