Jugar a la Lotería de Navidad y soñar que soy millonaria es lo que toca durante los próximos días. ¿Por qué juego? En mi caso ya tengo hecha una lista con todos los objetivos en los que voy a invertir mi dinero: Pagar la hipoteca, ese viaje que se pospone verano tras verano, ese capricho porque yo lo valgo… Tampoco sueño con que me tocan miles y miles de millones de euros, que luego vienen las disputas familiares. Quita, quita, con pagar agujeros me vale…

Sin embargo, amiga, este año me he puesto el parche antes que la herida. Efectivamente. El destino burlón me ha concedido mi primer regalo navideño en forma de ciática. Será c… Me tiene postrada en el sofá dando botes de vez cuando para espantar el dolor. Hasta la ‘fisio’ esta mañana se ha quedado horrorizada al ver mi pierna: “digna de estudio. Si tuviera aquí estudiantes lo fliparían”. Si que yo cuando me pongo, me pongo. Siempre lo hago todo a lo grande. Y así es como ha tomado sentido en mi vida el refrán de “lo importante es la salud”. Eso es lo que llevo por delante. Cuando el día 22 acaben mis esperanzas de convertirme en millonaria, exclamaré con toda la razón: ¡lo importante es la salud!



 

Gastamos una media de 67 euros y la probabilidad de que nos toque el Gordo es de una entre cien miel

Y es que hay que ser ingenuo para pensar que vamos a salir de pobres gracias a este sorteo. ¿Sabes que la probabilidad de que nos toque el Gordo de la Lotería de Navidad es de una entre cien mil o, si se quiere, en números: 0,00001%? Casi un imposible. Y, sin embargo, año tras año, seguimos jugando.

Otro dato, tenemos alrededor de un 86% de posibilidades de que no nos toque nada de lo invertido. Sin embargo, y a pesar de las desalentadores estadísticas, los españoles gastamos una media de 67 euros en este juego de azar, según la Sociedad Estatal de Apuestas y Loterías del Estado.

No, no es que nos guste perder dinero, es que, año tras año, disfrutamos de la ilusión general. Lo explica la psicóloga Pilar Conde, para quien todo, desde que comienza el primer anuncio de Lotería, hasta que finaliza el Sorteo del Niño, está diseñado como un evento colectivo en el que se comparten las alegrías y los sueños de los ganadores. Es decir, es una campaña emotiva, pensada para ayudar a los perdedores a gestionar su desilusión:  “Por ejemplo, oímos historias emotivas sobre personas que se encontraban en una situación límite y a las que la vida les da un cambio radical. Esto nos hace sentirnos partícipes del éxito de los demás, lo que, a su vez, nos reporta emociones positivas. “

El premio de consolación y el calendario también ayudan. Una de cada diez personas recuperará lo gastado en su décimo gracias a los reintegros . Y, lo mejor de todo, es que se acercan días de fiesta y descanso, Noche Buena, Navidad, Noche Vieja, Año Nuevo, Reyes. Para la Directora Técnica de Origen, nos concentramos en este horizonte inminente de eventos y nos olvidamos del dinero perdido, “nos ubicamos de nuevo en nuestra vida sin echar en falta un premio prácticamente imposible de conseguir”.

Lotería de Navidad: un motivo para soñar

Además, existe una clave para entender por qué nos conformamos. Según la experta, la emoción positiva que nos produce anticiparnos al hecho con ilusión supera a la decepción. De momento, dura menos en el tiempo. Desde que compras el décimo, fantaseas, sueñas con lo que harás si te toca dinero, cuanto más te toque más planes, viajes, compras… En definitiva, realizarás tus sueños. Sin embargo, el sorteo dura unas horas y enseguida somos informados de si hemos ganado algo o no.

Así son los dos tipos de personas que juegan a la Lotería de Navidad

Lo irracional tiene un papel preponderante en los juegos azar, tanto en su vertiente positiva como en la negativa. De un lado, la terrible superstición que hace a las personas de quienes se apodera que la mala suerte está de su lado. La experta de Origen explica que, en este caso, lo que domina es el miedo a no comprar. Es decir, este tipo de personas compran demasiada lotería “por si acaso”. No viven el proceso con ilusión, sino con cierta angustia. Acaban comprando en la administración del barrio, la participación del colegio, en los trabajos de su gente cercana… Y si se enteran de algún número que no tienen, se preocupan por tenerlo.

En el otro lado, está el “seguro que me toca”, henchido de confianza, un tanto mágica. Estas personas se olvidan de la probabilidad y dan por certeza lo que aun no ha ocurrido. En este caso si podemos hablar de desilusión, puesto que estas personas están convencidas del éxito de un modo irracional. Para ellas y para quienes “debutan” en la Lotería, Pilar Conde, deja estos consejos con los que superar la frustración por no haberte tocado la Lotería de Navidad.

Y si no me toca la Lotería de Navidad…

  • Céntrate en lo que sí tienes: tanto tu trabajo, tu familia, tus amigos, tu salud. Valora lo que has conseguido.
  • Lo que logras en la vida suele derivar de tu esfuerzo. Concéntrate en cómo mejorar tu estatus económico.
  • Quédate con lo mejor: los sueños, la fantasía y la empatía con los ganadores.
  • Y, claro, un clásico de los juegos de azar: no intentes recuperar el dinero gastado, volviendo a invertir en el Lotería, asume la pérdida y entiéndela como parte del proceso.