Eran casi las 12 de la noche del viernes 15 de octubre, Santa Teresa, cuando salió la Cenicienta, que no era una linda señorita, sino tres hombres con toda la barba y fino talento, en lugar de zapatos de cristal. Carmen Mola, la dama de la novela negra que ha tenido en vilo a los lectores españoles durante cuatro años con sus historia para no dormir, por fin se quitaba la máscara. La noche de los 70 Premios Planetahttps://www.planetadelibros.com/editorial/editorial-planeta/8 se acababa de convertir en un fenómeno interestelar.  Y Agustín Martínez, Antonio Mercero y Jorge Díaz, en tres ex anónimos *millonarios en busca de un futuro a cara descubierta con un libro que habrá que leer urgentemente, La Bestia. Por delante, muchos interrogantes y excitación sobre cómo ha podido permanecer oculta tanto tiempo una firma que ha vendido lo que ha vendido sin una gira ni una presentación ni una rueda de prensa ni un suspiro. Sin despeinarse, vamos.

Los ganadores con los Reyes en una “foto de familia”.

Muchas ediciones en Barcelona

He tenido la gran suerte de asistir a muchas ediciones del Premio Planeta, como ya he contado alguna vez. Además de encontrarme con buenos amigos siempre que he viajado a Barcelona y de sentirme muy querida en esta casa (gracias Carlos, Laura, Isa, Ana, Carmen Tessy, Laura V…), he aprendido mucho de este negocio que es escribir y editar libros. Y también de escritores que han mostrado tras ganar un galardón tan importante y fabulosamente dotado, lo más hondo de su sencillez. Por eso, ser invitada al 70 aniversario de esta cita me ha conmovido profundamente. Llegaba movida por el deseo de reencontrarme con las cosas buenas que la crisis nos arrebató y constatar que, pese a todo, la cultura es inasequible al desaliento. Como lo es la capacidad de sorprendernos.

Puedo asegurar que esta cita cultural ha resultado ser uno de los episodios más sorprendentes de mi vida. Y sin duda, el más emocionante y ahora explicaré por qué. Viajaba con la intriga de enterarme qué nos deparaba una fiesta de relumbrón, la primera de esta magnitud en la hospitalaria capital catalana. Y, bingo… la sorpresa se produjo, encarnada en una sucesión de hechos que todavía tiene al respetable buscando su aliento. Diría yo que, incluso los Reyes, que presidían la ceremonia y son modelos de contención, han pestañeado sutilmente al oír el nombre del ganador. ¿O era ganadora?

El misterio se hace más misterio

Nunca se me habría ocurrido mejor homenaje a la ficción que este. Tras el seudónimo de Sergio López, el ganador, había finalmente una señora clandestina y de prosa suelta y ligera como el vuelo de las balas que disparan sus personajes. Una mujer de la que se sabía que escribe poderosamente en “noir”, en el más riguroso sigilo, y poco más. El rostro al que todos buscaban en escritores como Elvira Lindo o, incluso, en una copia del francés Pierre Lemaitre. Pero Sergio López, el triunfador de esta edición histórica, era en realidad Carmen Mola, la autora sin identidad veraz que nos ha clavado literalmente en el sofá o en la playa con La novia gitana, La red púrpura y La nena alfaguarahttps://www.penguinlibros.com/es/11579-alfaguara. El misterio se hacía más misterio todavía.

Esta trilogía ha vendido cientos de miles de ejemplares en menos de cuatro años.

Críticas feministas

Después de todo, de eso van los libros y la vida, de despejar incógnitas. Cuando el jurado anunció el vencedor, pudimos comprobar todos los que estábamos en el bello Museo Nacional de Cataluña que domina Barcelona desde las alturas, que Carmen Mola es un cruce con pedigrí de Antonio Mercero, Agustín Martínez y Jorge Díaz, la cabeza, el corazón y las manos de una mujer que no era tal. No tengo que decir que las críticas de ciertos sectores feministas ya se han apoderado de la escena. Aunque como dice mi amiga Charo, antes las mujeres tenían que escribir con nombre masculino (Fernán Caballero ergo, la sevillana Cecilia Böhl de Faber, es un buen ejemplo) para no tener problemas. A ver si ahora no vamos a poder hacerlo al revés. La imaginación y la igualdad al poder, señores y señoras. Mientras no los veamos en El hormiguero... vamos bien.

Dicho esto, a los tres les espera un periodo de muchas explicaciones, de hecho, ya han dado algunas. Por ejemplo, sobre cómo trabajan (se reparten los papeles y las ideas por igual); de dónde sale su vasta inspiración (todos son escritores por separado y guionistas de larga trayectoria); cuándo nació la figura literaria de Carmen Mola, (un día en que pensaron que podía ser curioso ver qué pasaba con semejante excentricidad y no tendrían que hacer promoción que es algo muy cómodo); si creen que el éxito será el mismo ahora que hemos conocido la verdad tan alejada del “engaño” (optimistas, confían en su premiada obra); por qué salieron de la clandestinidad (presentarse al premio Planeta valía la pena, incluso si no ganaban, en cuyo caso habrían seguido “dentro del armario”); cuales son sus fuentes (a todos les gusta el thriller hist´órico, como 1793, del sueco Natt Och Dag Niklas https://www.penguinlibros.com/es/11942-salamandra)… Muchas sospechas que ya no lo son.

Elena Blanco al poder

Yo, y de ahí que esté tan contenta, he seguido muy de cerca este experimento editorial que muchos han comparado con el de Elena Ferrante, autora de la tetralogía La amiga estupenda https://www.penguinlibros.com/es/11351-lumen . Lo he vivido como lectora, desde luego, y como curiosa que es una. Me he leído toda la saga de la inspectora  Elena Blanco, angustiosa, brutal y trepidante a la vez. La he recomendado a todo tipo de público, purista o sencillo en cuestiones bibliófilas. He hablado con muchísima gente de las posibilidades de descubrir a la impostora Mola, con quinielas que iban desde una tierna abuelita hasta el mismo Pérez Reverte. Incluso, la entrevisté una vez para este blog, asunto que me llevó (perdonad el subidón), a que www.llamamelista.com y yo misma figuremos en una edición especial de La red púrpura https://www.llamamelista.com/entrevistas/carmen-mola-detras-de-mi-identidad-no-esta-elvira-lindo/. Ingenua, me hizo creer en esa charla virtual que la presunta Carmen se parecía más a mi vecina del noveno que a tres señores de tomo y lomo.

Jorge Díaz Cortés

Por eso, estoy viviendo esta revolución como una ilusión propia, como un feliz hallazgo, porque de él que forma parte y arte uno de mis queridos amigos, Jorge Díaz Cortés, compañero de caminatas, de discusiones literarias, de rivalidad futbolera (a él le tira el blanco y a mí las rayas), de nostalgias universitarias y de otras cosas del querer. Lo único que nos “separa” es mi perro de 5 kilos, al que teme (qué ternura) desde su caballerosa altura.

Jorge Díaz y una servidora caminando por El Pardo. Madrid.

Felicidades y gracias a Jorge, elevado y grande en calidad humana, excelente escritor de quien recomiendo todo lo que ha firmado con su propio DNI (Los números del elefante, La justicia de los errantes, mi favorita, Cartas a palacio y Tengo en mí todos los sueños del mundo). Jorge es, además, un gran mentiroso, aunque se lo perdonamos. Enhorabuena, también a Antonio, a cuyo padre, el inolvidable Antonio Mercero, le debemos lo mejor del cine y la televisiones patrias y a él, novelas, como Pleamar y El caso de las japonesas muertas; y a Agustín, autor de la fantástica Monteperdido.

Esta Santísima Trinidad laica, como los bautizó en la rueda de prensa posterior a los Premios un compañero, se merecía este galardón y toda la locura que le queda vivir por delante. Y nosotros nos merecemos pasarlo bien cuando se publique La Bestia (Planeta lo tendrá listo en menos de tres semanas). Este es el argumento, tal y como han adelantado ellos mismos: viajaremos al Madrid del siglo XIX, en plena epidemia de cólera para descubrir al asesino de niñas por medio de una joven de 16 años, Lucía, que busca desesperada a su hermana pequeña, Clara. La capital del terror, convertida en una imagen sucia, tenebrosa, casi apocalíptica. Un libro que está a medio camino entre la novela histórica y la negra. Y un reto para Carmen Mola, quien ha viajado desde el presente al pasado, si bien el rastro de sangre sigue siendo marca registrada de la casa.

El libro finalista

No puedo despedir este post sin mencionar a Paloma Sánchez Garnica, justa finalista con Últimos días en Berlín, una novela histórica que afronta los totalitarismos en la Rusia stalinista y que contará con la maestría de la autora para hacer convivir a personajes de una manera coral, cruzando sus destinos y haciendo de la resistencia un modelo de fe. Ya nos entusiasmó Paloma con La sonata del silencio, así que ahora este Planeta finalista que le honra será una excusa perfecta para leerla y reelerla. Le espera una gira molona. Y puedo asegurar que esto no va con segundas.

Hago mío por la parte afectuosa que me toca este Planeta tan diferente.  Gracias a esta editorial amiga, gracias a Carmen Mola, gracias a Jorge y gracias siempre a los libros, por estos giros extraños y brillantes que nos ponen en el camino.

*El Premio Planeta de este año está dotado con un millón de euros para la novela ganadora, La Bestia, de la que se tirarán 210.000 ejemplares en una primera edición. Y de 200.000 para la finalista, Últimos días en Berlín, de la que serán editados 90.000 ejemplares.