NURIA BARRIOS: “TODO ARDE NO ES UNA NOVELA SOBRE LA DROGA, SINO SOBRE LAS RELACIONES”

Nuria Barrios habla de su novela Todo arde

Conocí a Nuria Barrios cuando despuntaba en ella una novelista eficaz que en poco tiempo se haría brillante. Éramos ambas jóvenes, ilusas e inexpertas, pero teníamos en común ese hormigueo que producen los libros. Han pasado desde aquel encuentro en la Redacción de la revista ELLE una veintena de años, algunos hijos y bastantes preocupaciones. Pero viéndola de frente de repente dos décadas después, observo que su mirada conserva la belleza y el poso de la curiosidad, no hay tantas arrugas como a nuestra edad se supondrían y sobre todo, compruebo fascinada que ha hecho crecer, como si fuera un niño bien alimentado, su oficio de narradora.

Portada del libro. Nuria Barrios habla de su novela Todo arde

Nos encontramos recientemente Nuria y yo en las oficinas de la editorial Alfaguara, junto a su última y apasionante novela, Todo arde. En teoría, yo iba a hacerle una entrevista, pero finalmente lo nuestro resulta una charla de amigas que se revisitan y donde parece que su último café juntas tuvo lugar la tarde de antes y no en los albores del 2000.

Yo, que leí su primer libro, Amores patológicos, en galeradas, tengo ahora ante mí, editado por uno de los mejores sellos editoriales, un notable libro que describe el amor menos romántico, pero más seguro, y también el deseo de sobrevivir al desastre. Tristeza, humor, ironía, realismo, familia y esperanza conviven en este título que adivino será potente y que a mí me ha encantado por su ritmo (todo sucede en una noche), sus personajes, marginales y terrenales, y por su desenlace inesperado.

El argumento es sencillo sólo en apariencia: un adolescente de 16 años, Lolo, acude a buscar a su hermana mayor, Lena, a un poblado de traficantes y drogadictos para llevarla de vuelta a casa. Algo pasa con un perro, que convierte esta alocada experiencia en un thriller. Para saber el resto… tendréis que leerla.

Esta es nuestra charla-entrevista, sobre todo, un buen rato que rematamos con un vino acodadas en la barra de un bar, como personajes de ficción, hablando de asuntos inconfesables:

Rosa Ballarín: Nuria, ¿cómo te ha dado por meterte en un tema como las drogas, cuando parece que ya estamos en otra cosa: el medio ambiente, la política, el pin parental…?

Nuria Barrios: Bueno, ahora hay un repunte en el consumo de crack y de heroína. Los echaron en los 90 de la ciudad, pero hay unos mercados en las afueras de la ciudad que los frecuentan no los tirados, sino abogados, jueces, economistas, gente que se supone de bien… Pero yo en este libro no quería hablar ni del crack ni de la heroína. Yo quiero hablar de relaciones. El poblado donde se desarrolla es simplemente el escenario. El hecho de que la hermana, una de las protagonistas esté enganchada, a mí lo que permitía era llegar a su hermano, a ese escenario que es nocturno. La novela dura una noche, cuando el niño entra en el poblado, y sale con las primeras luces del día.

Pero debajo de esa apariencia tan sórdida, lo que hay en ese poblado que puede estar en cualquier ciudad es una vida completamente regular y eficiente con grupos familiares, parrilladas… El crepúsculo actúa como en Alicia en el país de las maravillas. Ese escenario tan ajeno al chaval me servía para subrayar aún más lo que va a hacer, que es emprender un viaje al corazón de la noche para salvar a su hermana. Y lo va a hacer por salvarse a él y a toda la familia. Hay un juego de mentiras que se ha mantenido para protegerse a él.

RB: ¿Es una novela sobre la familia, entonces?

NB: Yo lo veo más como un guiño al mito de alguien que va a buscar, a rescatar a quien quiere. Pero pensé que hacerlo en el caso de una pareja estaba muy visto. Hay una ambigüedad en la relación entre los hermanos que me gusta… puede ser tensa o mala, pero en un momento determinado si él te pide ayuda, se la vas a dar. Creo que esta relación de hermanos está poco explotada en la narrativa.

RB: El personaje del niño es muy entrañable. Es rico, osado, tiene claro su objetivo y va a luchar con sus fuerzas para conseguir su meta. Pero no todos son así ¿Cómo se salva en la vida real a los hijos de tanto desatino en la sociedad?

NB: No creo que hayamos fracasado como padres, hemos fracasado como individuos. Nadie sabe cómo acertar. No existe fórmula ninguna para acertar. Tú pones las bases pero ellos no son una extensión, y a partir de ahí cada uno tiene un destino. Unos son más hábiles y otros menos. Lo que te corresponde como padre es no juzgar. En el caso de la novela, la madre habla con Lolo y le dice nosotros ya hemos hecho lo que tú quieres hacer ahora por tu hermana. Es una relación de oposición. Pero la relación entre hermanos es fascinante, por eso el niño cree que podrá salvar a su hermana.

“Empecé a escribir cuando tuve algo que contar”

RB: Tu anterior libro de relatos , 8 centímetros, también abordaba este tema tan espinoso de la droga. ¿Lo has hecho a conciencia?

NB: En ese libro hay una chica drogadicta, pero no habla de eso sino de la relación que guarda con su ambiente. No puedes hacer nada sobre un drogadicto porque al final, son cáscaras vacías. No hay nada que contar: sólo que necesitan dinero para meterse, que son enfermos… No puedes hacer una novela sólo con esto. Pero sí me interesan mucho las ondas concéntricas que producen en la familia. El protagonista se convierte en el espejo donde se tienen que mirar los demás para saber hasta dónde están dispuestos a llegar. Cuándo tienes que decir hasta aquí he llegado y allá tú…Qué está bien y qué está mal. Hay situaciones límite que te obligan a posicionarte como persona. Todos vivimos en una situación cómoda sin hacernos preguntas. Pero cuando te ocurren cosas como ésta, o cualquier otra, tu marido, tu hijo, tu padre… les dé un ictus y se queden así. Te obligan a replanteártelo todo…

Cuando hice el relato anterior, me di cuenta de que las preguntas que me suscitaba ese personaje seguían. Y me di cuenta de que terminaría con esta novela. El poblado es un escenario teatral, desdibujado por un mundo mítico. Cualquier poblado, aquí, en Madrid, en París, Barcelona… Tenía un carácter universal. Me permitía narrarlo con un carácter de thriller a través del robo de esta perra que pertenece a uno de los clanes que se disputan el poblado. Ellos se van a ver en medio de esta historia.

RB: ¿Cuánto has tardado en escribir este libro?

NB: Dos años para escribirla y uno para dejarla reposar (unos seis meses). Luego entró en la maquinaria de la editorial y finalmente la edición. Corrigiendo, corrigiendo… lo que le han venido fenomenal.

RB: ¿En qué piensas cuando te pones a escribir?

NB: Una novela es una carrera de resistencia. Una novela es crear un mundo de la nada. Es una tarea súper esclava. No piensas en nada. De repente dices voy a hacer otra cosa… Con Todo arde me iba a andar muchas veces y paraba a grabarme: ahora no se qué, no se cuántos…. Iba cambiando ideas, situaciones…

RB: ¿Y qué te sirve de inspiración?

NB: Yo hago un Frankenstein de todos lo que están en mi entorno. Tengo sobrinos de la edad de Lolo y he cogido cosas de ellos. Primero hago un esqueleto y luego me inspiro en lo que tengo cerca. Cuando le vas poniendo músculo, grasa piel, se van separando. Y el que te inspiró ni se reconoce.

“Me encanta Joseph Roth”

RB: ¿Hay algo de lo que no escribirías nunca?

NB: Nunca me he planteado barreras. Tienes que tener mucho entusiasmo porque lo que tienes por delante es muy arduo y duro. Pero no está circunscrito a algo concreto. Yo me puse a escribir porque soy una lectora compulsiva desde que soy pequeña. La escritura y la lectura se alimentan. Muchas veces estás buscando soluciones en lo que lees, buscando planteamientos que otros han hecho.

RB: Tú estudiaste Filosofía y trabajas de traductora (por ejemplo de las obras de John Banville) ¿Qué te llevo a escribir?

NB: Me puse a escribir porque de repente tuve algo que contar. Y tenía muchas ganas de contarlo. Tú vas alimentando el músculo y las historias se suceden. Tu forma de relacionarte es la literatura. Hay gente que se expresa a través de la escritura, otros a través de la música, otros de la palabra. Estudiar Filosofía me ha ayudado. Mi forma de pensar viene dada por los años que pasé trabajando el pensamiento de una determinada manera.

RB: ¿Qué escritor te ha marcado mucho?

NB: Joseph Roth me encanta (La marcha Radetzky, El santo bebedor, Confesión de un asesino…). Cómo construye sus personajes, cómo estructura sus libros.

RB: ¿Tienes un sitio ideal para escribir?

NB: Me gustaría decir que una isla preciosa, frente al mar. Pero me temo que no llego a eso. La naturaleza me gusta y necesito salir al aire libre cuando escribo. Lo que no puedo es escribir con música. Me desconcentra.

RB: ¿Te han tentado alguna vez para un premio literario?

NB: La verdad es que nunca