¿Quién ha escrito de verdad La novia gitana?… Creo que lo sé

Voy a empezar hoy con un misterio y una sospecha. Cinco ediciones lleva en tan sólo cuatro meses La novia gitana (Alfaguara), una novela negra que, además de una trama que atrapa desde el minuto uno, tiene un atractivo oculto. Su autora, una tal Carmen Mola, es un seudónimo. Lo único que sabemos de ella es lo que pone el libro en su solapa interna: mujer y residente en Madrid. O sea, yo misma, tu vecina del quinto, la kiosquera, tu enfermera, tu compañera de oficina….

Novia gitana, ¿segunda entrega?

Para despejar incógnitas, afirmo que, lamentablemente, yo no soy pero….y ahora viene la buena noticia, SÍ SOSPECHO quién se esconde detrás de Carmen Mola. Sé algunas cosillas que me han conducido a esta hipótesis, pero me llevaré mi secreto a la tumba. Ni torturada diría de quién hablo, por si me equivoco, y también porque creo que acabaría con uno de los encantos de este libro, cuya segunda entrega, y esto es una gran exclusiva, llegará en la próxima primavera.

Su autora concede entrevistas por email, nadie la ha visto ni oído su voz. He leído en un artículo de la revista Esquire que le gustan los coches Lada (como a la protagonista de la novela, Elena Blanco), que tiene tres hijos, que vivió cerca del madrileño Rastro y que de joven veía la serie Hotel. Otra pista, también conoce a alguien que se llama Mariajo, la experta informática de la brigada. En mi lista de amigas, también tengo una llamada así. Y hasta aquí puedo leer.

Argumento prepidante

Aunque algunos apuntan a que es un ama de casa y ésta su primera novela, yo voy a sembrar alguna duda: ¿No podría tratarse de una bloguera sin suerte hasta ahora? ¿Una ejecutiva aburrida de los negocios? ¿Una sagaz adolescente que lee muchas novelas y estudia poco? ¿Un aspirante a novelista harto de que le tumben galeradas? ¿Un informático que ha hackeado los archivos de la policía?…

Creo que mi imaginación no me traicionaría si diera el nombre verdadero. Pero me parece más elegante dejar que continúe este ‘sinvivir’ general tratando de encontrar a la escurridiza Mola. Lo que sí hago, sin temor a errar, es recomendar su lectura. Una novia de raza gitana aparece asesinada de una manera atroz tras su despedida de soltera. La víctima tenía una hermana que siete años atrás había muerto antes de casarse de idéntica manera. Su asesino está en la cárcel. Así que la pregunta es si hay un imitador de éste o el verdadero sanguinario sigue en libertad y un inocente se halla entre rejas. Una inspectora con un pasado que la atormenta a pesar de su fama de mujer dura se hace cargo de la investigación. El resto, puro vértigo, lo sabréis cuando lo leáis.

El texto es muy ameno. Sin frases rebuscadas ni perífrasis innecesarias. Va directo al grano y eso hace que disfrutes cada capítulo. Todo avanza deprisa y de forma eficaz. Los acontecimientos, los personajes, el desenlace, la tensión… Armonizan muy bien entre sí. Ummm, ¿una primera novela de Carmen Mola? Yo lo dudo.

La tradición de usar seudónimos

Usar seudónimos es realmente antiguo y muy literario. Si yo escribiera un libro pondría mi nombre en mayúsculas doradas y con neón, y daría entrevistas incluso a la cadena FOX, amiga de Trump. Por eso me asombro con quienes se abrieron camino en la escritura escondiendo su personalidad.

La escritora J.K. Rowling, madre de Harry Potter y la segunda mujer más rica de Inglaterra después de Isabel II, escribió su primer libro Animales Fantásticos bajo un seudónimo, Rober Galbrith. Ahora esa película es un taquillazo enorme y más dinero para su autora.

Lila y Lenu, las amigas de Una amiga estupenda

  • La tetralogía de Elena Ferrante, Una amiga estupenda, que mi amiga Nieves Puyuelo y yo nos merendamos en cuatro días, aún no ha despejado la duda de quién es en realidad su afortunada creadora. Se confirmó que es Anita Raja, mujer de un escritor, aunque ella nunca lo ha confirmado. Y el interrogante permanece casi intacto. Por cierto, HBO estrena ahora la serie sobre dos amigas de la Nápoles de la postguerra que no me pienso perder.
  • Antes de ellas, un tal Ricardo Neftalí Reyes escribió Veinte poemas de amor y una canción desesperada, aunque todos sabemos que el autor es Pablo Neruda, su seudónimo.
  • George Orwell, padre de la gran 1984, se llamaba en verdad Eric Arthur Blenz.
  • El creador de Alicia en el país de las maravillas no “era” Lewis Carroll, sino Charles Lutwidge Dodgson, su nombre auténtico.
  • John Banville (La señora Osmond) firma indistintamente como Benjamin Black, su alter ego.
  • El japonés Yukio Michisma, que se suicidó con una catana después de escribir Confesiones de una máscara, respondía por Kimitake Miraoka.
  • George Sand, novia de Federico Chopin, tenía por nombre real Amandine Dupin.

Y así, muchísimos más: las hermanas Bronte, George Elliot, Virginia Woolf… Aunque en estos días, la que más mola es Carmen Mola. Haced vuestras apuestas. ¿Descubriremos pronto a su aut@r?