A mí me enseñó a leer poesía Javier Fernández de Angulo, cuentista, caricaturista fino, periodista amable y grande y ante todo, amigo perseverante, en las duras (tú yo sabemos bien, Javier) y en la distancia de su México lindo. Javier me descubrió en unos tiempos donde necesitábamos para sobrevivir a la adversidad de mucha lírica, a Ángel González “Palabra sobre palabra” a Benjamín Prado “Acuerdo verbal, poesía completa” y sobre todo, a Luis García Montero “Completamente viernes“. Para una lectora obstinada de novela como era yo, sus versos pusieron ritmo y estrofa a una afición hasta entonces desordenada. Gracias a algunos buenos profesores de literatura, primero en el instituto y luego en la Universidad, ya conocía a Alberti, Machado y Pedro Salinas, viajeros de la poesía y de la España más triste. Pero mi amigo Javier, él mismo un verso suelto que rima en cualquier endecasílabo, me hizo profundizar en este género que hoy vive modas prolíficas y saludables.

Para compensar mi escepticismo respecto al día de San Valentín, he pensado en obsequiar a lectores enamorados o no, con algunos hechos y títulos que recogen a poetas excepcionales, por su juventud o por su memoria indestructible sobre todos nosotros.

LA NUEVA POESÍA

En el primer bloque (los nuevos) recomiendo “La chica no olvida” de Irene X, Premio Es Poesía 2018 (Espasa Calpe). La voz rebelde y valerosa de la autora zaragozana Irene Longares se eleva para denunciar en forma de sonetos las desigualdades y el olvido.

Nada mejor que recuperar algo de su poemario para que se explique por sí misma:

“LA SEQUÍA

No sé cómo ni sé cuándo,

sólo sé que un día habrá de llover.

Y tu rostro se difuminará,

con una camiseta de los 90,

como gasolina en los ojos,

como pupila y éxtasis,

como libro donde colmaste el vaso”.

La chica no olvida de Irene X. Libros recomendados en San Valentín 2019

Alzar el duelo de Lorenzo Sesma. Libros recomendados en San Valentín 2019

Se puede leer también a Loreto Sesma con “Alzar el duelo” (Visor, premio internacional de poesía Ciudad de Melilla). “Poemas”, de Manuel Vilas, autor de “Ordesa“. O Elena Medel con “Un soplo en el corazón”. Y a la última premiada con el Ojo Crítico, Alba Flores. La poesía, dicen y dicen bien, es savia para el alma, aunque no hay que ser tan retóricos para disfrutarla.

EL AÑO DE LORCA

Y de lo actual a lo inmortal. La gran noticia es que 2019, además de un año donde presumo habrá más elecciones y visitas a las urnas que nunca, ha sido declarado por la Comunidad de Madrid el año de Federico García Lorca. Se celebran así los cien desde que el maestro granadino (como García Montero) llegó a Madrid para alojarse en la Residencia de Estudiantes.

Libros de Federico García Lorca. Libros recomendados en San Valentín 2019

De Federico hay poco que decir, todo se sabe de su vida, sus amores y su obra, un tapiz que desembocó en la genialidad de sus escritos y en su temprana muerte aún no resuelta. Si el teatro destapó la tragedia de la condición humana que él sintió en sus carnes, la poesía lo retrató como un hombre de infinita búsqueda de la belleza y de la felicidad. Maratones escénicos, congresos en torno a su figura, su poesía… Una veintena de actos culturales festejarán este hecho que convirtió al poeta en hijo amante de Madrid.

Yo sólo puedo sugerir que se relean sus bellos versos. “Poeta en Nueva York“, “Romancero gitano“, “Poemas de Amor“, “Sonetos de Amor“… Cualquiera que recuerde que Lorca fue varón, republicano, homosexual, libre y eterno.

“Verde que te quiero verde

Verde viento, verdes ramas

el barco sobre la mar

el caballo en la montaña.

Verde que yo te quiero verde”

(“Romance sonámbulo“, 1928).

 

Feliz final de Isaac Rosa. Libros recomendados en San Valentín 2019

Y si os va más la novela, incluso en días almibarados como éste, “Feliz final”, de Isaac Rosa (Seix Barral). Una pareja que rompe desanda en el tiempo hasta encontrar el punto de partida de su desamor y también el principio de su pasión condenada al fracaso. Estupendamente escrita, relaciona desamor con otras hipérboles como la infidelidad, la precariedad, los hijos o la soledad. Un hallazgo.