Yo estaba tumbada felizmente en las playas del Alentejo, el Portugal más bonito que conozco junto a Óbidos, donde viven mis amigos Ana y Germán, cuando me leí la última página de El tiempo entre costuras, de María Dueñas. Mi familia me veía siempre volcada sobre el libro, casi sin tiempo para bañarme o pasear. Pues de aquello, que tengo entre mis recuerdos de verano más gratos, han pasado diez años, una vida entera en la que su autora ha creado otros éxitos, pero que, sin embargo, para mí, no han superado en intensidad a esta historia de la modista Sira Quiroga. Atrapada en un amor tramposo, espía, testigo de una época colonial convulsa, elegante, apasionada y finalmente resucitada de sus desgracias, la protagonista se funde en esta exitosa novela con el paisaje marroquí y con alguna guerra reciente.

Planeta ha revivido este acontecimiento editorial, que cuenta con 5 millones de ejemplares vendidos y 42 ediciones, y que yo aprovecho aquí para introducir de nuevo en mi equipaje estival. A quien ya la haya leído, merece la pena revisitarla. A quien no lo haya hecho aún, ahora es el momento, El tiempo entre costuras ha cogido solera y cuerpo como los vinos añejos.

Van aquí otras recomendaciones que también caben en la maleta de este verano, sustituyendo a las prisas, los atascos, los horarios infernales o las tormentas que queremos olvidar momentáneamente. Para distintos lugares, para diferentes tempos. Entre costuras, olas, cimas, ciudades….

En la montaña

Un fin de semana de Peter Cameron (Libros del Asteroide). Ya anuncié aquí que terminaría por comprarla más pronto que tarde y así ha sido. La Feria del Libro, que nos ha regalado (aleluya) un 14% de ventas más que en anteriores ediciones, me ha dado la oportunidad de tragarme en dos días esta novela clásica de su autor. Tres amigos se reúnen en una casa de campo para recordar la muerte del novio de uno de ellos, un año atrás. Descriptiva, profunda, sentimental, a veces incluso claustrofóbica, es mil veces recomendable por su facilidad para el lenguaje y los sentimientos. Breve pero muy intensa. Me confieso desde ya devota de Cameron for ever.

Un Fin de Semana de Peter Cameron
El Carrusel de las confusiones de Andrea Camilleri

Para la playa

El carrusel de las confusiones, de Andrea Camilleri. (Salamandra): Otro caso del comisario Montalbano en el que se enfrenta a una serie de desapariciones en circunstancias enigmáticas pero con parecidos razonables (mujeres jóvenes que trabajan en la banca…) . Misteriosa, irónica, oscura, genial, imposible parar. ¿Será la mafia? Esta nueva entrega del mítico personaje de Camilleri envuelve al lector en un clima de suspense psicológico. Ya lo digo yo, el verano se ha hecho para la novela negra.

En la piscina

Tu maldita voz en mi memoria, de María Estévez (Roca Editorial). La trayectoria de las dos hermanas a lo largo de los convulsos años de la Guerra Civil e inicios de la II Guerra Mundial, nos lleva desde la apacible Málaga de los primeros años 30 hasta África, Estados Unidos y Europa, en una carrera a una posible esperanza, encarnada en un diamante azul. Estévez ha urdido un engranaje complejo y sofisticado que consigue atrapar con  imágenes y personajes deslumbrantes. Auguro que va a ser uno de los best-sellers del verano.

Tu Maldita voz en mi memoria de María Estévez
Vuelo 19 de José Antonio Ponseti

Para esperas en el aeropuerto

Vuelo 19, de José Antonio Ponseti (Suma de Letras). Ponse, para forofos de la Ser, y yo nos conocimos en una salita de estar de Mediaset frente a bandejas de buen jamón y canapés deliciosos. Él iba a ser entrevistado por Íker Jiménez y yo iba a entrevistar a Íker Jiménez. Simpático como pocos, veloz de palabra y pensamiento, divertidísimo, Ponse me habló de su novela, un viaje al misterio del triángulo de las Bermudas que recomiendo vivamente por su agilidad, su documentación y su original planteamiento. El hombre de Carrusel Deportivo es, en mi opinión, un escritor que ya conoce los trucos del suspense y de la intriga.

En largas travesías

Mongo blanco, de Carlos Bardem, (Plaza y Janés). El hermano de Javier es en mi opinión un gran actor y un mejor escritor. Ya conocía Alacrán enamorado. Pero el libro que ha sacado ahora es un mayor reflejo de su enorme vocación literaria. La vida de un esclavista español o el retrato de una época contada con épica, minuciosidad, mucha información (él es historiador de formación) y un talento encomiable.

Mongo blanco de Carlos Bardem
El sueño de Dios de Miguel Aranguren

 

Para pueblos inspiradores

El sueño de Dios, de Miguel Aranguren (Homo Legens). Mi amiga Charo, que es tertuliana en el programa de Nieves Herrero y buena lectora, me habló de este trabajo de este escritor con muchísima pasión. Tanto es así, que Charo, parca en emociones como buena y recia castellana que es, me convenció de que merecía la pena aventurarse, yo que no soy de mucha religiosidad que digamos. Estoy ahí, en mitad del camino aún. Pero ya he visto la ingente cantidad de información que Aranguren maneja para esta trama inconmensurable, como es la propia vida de Cristo. Aranguren combina realidad (de una manera preciosista) con ficción. Yo, que paso parte de mis veranos en un pueblo de Huesca de cuyo nombre no quiero acordarme, planeo terminarlo allí, a la sombra de la higuera y bajo el repicar de las campanas de la Iglesia.

Para un viaje transoceánico

Cartel de la obre de teatro "El coronel no tiene quien le escriba"

El coronel no tiene quien le escriba. Este clásico de García Márquez que se desarrolla en su Colombia imaginada, con el Caribe lluvioso ahogando metafóricamente en su calor y fuerza a sus protagonistas, ha sido llevada al teatro Infanta Isabel (Madrid) por Carlos Saura. Imanol Arias y Cristina de Inza dan semblanza y sentimiento al coronel, que lleva 14 años esperando su pensión, y a su mujer, Doña, enferma, enamorada, doliente de la espera y del mal envejecer de su compañero. Me encantaron los dos, por lo bien que reflejan esa intensidad que dan los libros de García Márquez, y a los que siempre hay que regresar. Porque para las obras de arte no hay momentos ni paisajes. Son anacrónicas e intemporales.