Mi padre es aragonés y acaba de cumplir 90 julios. Con sus raíces geográficas de larguísima estirpe baturra, Pepe (así se llama) lleva como marca de la casa una tozudez notable. Así como una obstinación casi paranormal para llevar a cabo cuanto se propone sin temor al tiempo, que para él es ya de descuento, ni a las dobleces naturales de un cercano siglo a sus costillas.

Homenaje a mi padre en su 90 cumpleaños

Como tiene mucha agenda… (desbrozar el jardín; cambiar de sitio las macetas; hacerse sus viajes del Inserso con los amigos de la pandilla que aún le quedan; tomarse un aperitivo con Evaristo; ir al teatro con Nuri; ver todos los torneos de su ídolo Rafa Nadal; y esperar que el Atlético de Madrid gane la Champions por fin), parece que su final está muy lejano. Que a fuerza de construirse planes se ha construido una eternidad a prueba de retiradas. Pero no traigo yo a mi señor padre, nacido en la provincia de Huesca, a esta sección porque acabe de alcanzar los 90 y a él le parezca que lo mejor está por venir.

La tarta que sirvió para homenajear a mi padre en su 90 cumpleaños

Una vida como las demás

He pedido permiso para hablar de él porque ha escrito un libro, su primer libro. Una vida como las demás, se titula esta recopilación de sus memorias que nos hemos leído unos cuantos para corregirla y editarla (camino está ya de la imprenta): Mi hermano Jorge, mi hija Marina, nuestra voluntariosa amiga Sonia (gracias, gracias). Y yo misma, eterna aspirante a escritora. Y ahora admiradora de mi progenitor por sus dotes incansables y su afán por superar retos. Los cuatro hemos llorado, nos hemos reído, hemos alucinado… Y también hemos entendido que esa vida no es una más, sino la de un hombre hecho de fe: luchador, terco, valiente, leal y honrado.

Una vida llena de ideales, miedos, frustraciones y conquistas

Quiso ser Pepe abogado pero terminó de taxista, el más honesto de Madrid, eso lo puedo garantizar. Y ha rematado sus idas y venidas de aprendiz de escritor. La viudez le hizo volverse más hogareño y mejor lector. Casi todo lo que cae bajo sus gafas es triturado por su curiosidad. En sus horas de soledad ha ido escribiendo lo que para él fue y es una existencia corriente. Pero que está llena de ideales, miedos, frustraciones y conquistas, las mismas cosas que a cada uno de nosotros nos convierten en irrepetibles. A él dedico este post. Y me sirvo de su figura para recordar títulos imprescindibles sobre otros padres que están en la literatura y también en la realidad. Ambas suelen ir de la mano.

 

La figura del padre, un referente en la literatura

 

Ordesa, de Manuel Vilas(Alfaguara)

Ordesa de Manuel Rivas. Homenaje a mi padre en su 90 cumpleañosLo recomendó aquí mismo mi querida Mari Cruz y hasta ahora yo no lo había leído. El autor ajusta severas cuentas con su pasado recuperando a su padre, un aragonés (también) de corazón cerrado que le quiso silenciosamente y al que echa de menos todavía con un dolor insuperable. Es un libro brutal. Hay que leerlo dosificado y casi con temor. Pero este es tan bueno que merece la pena adentrarse en su laberinto interior y desasosegante… Magistral dicen los que entienden.

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Tierra de campos, David Trueba

Tierra de Campos de David Trueba. Homenaje a mi padre en su 90 cumpleañosUno de mis autores favoritos relata el viaje hasta el pueblo de su padre para enterrarlo, en la profunda Castilla. Hay tanta emoción, belleza y humor en este libro de Trueba que lo he elevado a la categoría de mi predilecto de entre sus obras.

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Patrimonio, Philip Roth

Patrimonio de Philip Roth. Homenaje a mi padre en su 90 cumpleañosUna historia verdadera de Philip Roth (Debolsillo). El genial novelista, recientemente fallecido, usa la figura de su padre, Herman, un jubilado de 80 largos, para rememorar su vida de forma apasionante.

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La hora violeta, Sergio del Molino (Mondadori)

La hora violeta, Sergio del Molino. Homenaje a mi padre en su 90 cumpleañosEste joven autor zaragozano es capaz de convertir la muerte de su hijo Pablo en un recital de amor, desconsuelo, serenidad y también futuro, sobre todo, porque habla de su corta vida antes de la enfermedad. Triste pero necesario.

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Mortal y rosa, Francisco Umbral (Austral)

Mortal y Rosa, Francisco Umbral. Homenaje a mi padre en su 90 cumpleañosSe cumplen 48 años de esta sobrecogedora elegía a la muerte de su hijo tras una dura enfermedad. Desapareció el Umbral más ácido para mostrar su rostro más humano.

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Los clásicos

Papa Goriot, de Balzac, Carta al padre, de Kafka, Padres e hijos, de Ivan Turguenev…. son clásicos de los que no se puede decir nada, salvo que nacieron de mentes lúcidas o atormentadas, para ser leídos con respeto y pasión. Porque padre, sólo hay uno.