Cuando mi hijo era muy pequeño, le pidieron una redacción en el cole sobre su madre. “Le gustan las flores, el verano y los libros”, escribió el niño, ya entonces amante de lo breve. El dibujo que acompañaba su descripción no lo recuerdo apenas, pero sí que aquel escueto retrato decía mucho más de mí que si me hubiera pintado Velázquez. Escribo este post a pocos días de que se celebre el Día de la Madre más extraño de cuantos podamos memorizar, mientras escucho una versión preciosa a muchas voces de una de mis canciones predilectas: Pero a tu lado de Los Secretos (una es de esa generación y no lo puede disimular).

Música que se ha hecho bandera en estos tiempos de resistencia. Ayúdame y te habré ayudado dice el estribillo dulzón y amable. Y pienso que esto debería funcionar así entre una comunidad y su gobierno, entre vecinos, entre marido y mujer, entre amigos… Y entre madres e hijos, desde luego. Confieso que como madre, dudo desde hace 21 años cada minuto del día cómo acertar, cómo aprender, cómo enseñar… cómo hacer que me quieran. De mis pocas certezas maternales, una es la que apuntó mi hijo de pequeño: me gustan los libros. Del deseado verano y de las flores… hablaremos otro día.




Esta modesta herencia la he legado a mi hija, lectora agradecida a mis sugerencias, ahora en la distancia que nos separa con un mar de por medio. Y como Marina, todos mis colaboradores de hoy revelan ese gusto afín, la lectura. Ellas y ellos han descrito a petición mía (soy muy baturra, lo admito) a sus madres, que son iguales en su fuerza pero sustancialmente distintas en sus profundidades. Y yo les paso mis humildes recomendaciones. Gracias a todos, hemos hecho un gran equipo. Enhorabuena, pues, a todas las madres aquí nombradas y a todas las ausentes. Nunca se han dicho tantas cosas verdaderas de ellas.

1. Lo que María (economista, 36 años, residente en Washington) dice de Loli (médica, 61 años, residente en Huesca): Paz.
Mi madre representa para mí la tranquilidad. Con los años sigue siendo un referente de paz ante cualquier situación de inestabilidad, a pesar de la distancia física que nos separa.  En los comienzos del COVID-19, caminaba un tanto ansiosa por la calle ante la situación que acechaba y de repente, una mujer que bien podría ser ella (mismas gafas de sol, mismo corte de pelo y mismo estilo dentro del coche preferido de mi madre ), apareció en la calle, a miles de kilómetros de distancia. Cuando la vi me sentí cerca de mi madre y un sentimiento de paz me invadió. Quizá sea el rol protector de una madre o es un estadio que irradia ella por ser como es. Para mí, paz. Libro sugerido: En tiempos de contagio, de Paolo Giordano (Salamandra). Este ensayo del autor del exitosísimo La soledad de los números primos reflexiona en calidad de científico del poder de la comunidad sobre el individuo cuando más duramente nos golpea la realidad.

2. Moisés (22 años, estudiante de Magisterio, Vigo) de Blanca (53, opositora, Vigo): Aprendizaje.
Quiero dar las gracias por todo lo que me ha dado, por traerme al mundo, alimentarme, cuidarme y tratar de conseguir una persona de provecho. Durante este tiempo he aprendido mucho de ti, ya que siempre eres capaz de solucionar tus problemas sin perjudicar a los demás, y de eso, poca gente es capaz. Todo lo que he alcanzado te lo debo a ti. Sé que algunas veces nuestra relación es complicada y que cuando me echas una bronca no es porque me quieras menos. Estamos ahora más unidos que nunca y agradezco saber que siempre voy a contar contigo en lo bueno y en lo malo. Y por favor, de ahora en adelante, déjanos cocinar a nosotros lo que queda de cuarentena. Te quiero mucho. Libro: La mujer del kimono blanco, de Ana Johns (Espasa). Un matrimonio concertado en Japón de 1957, un hijo inesperado… Una gran historia de amor prohibido y una mujer dividida entre su cultura y su corazón.

Leer en el Día de la Madre

3. Julieta (estudiante de Psicología, 20 años, Madrid) de Cristina (periodista, 57 años, Madrid). Optimismo.
Mi madre es muy pesada, como todas. Supongo que viene en el reglamento materno. A pesar de ser tan pesada, a lo que ya me he acostumbrado, también es una inspiración para mí. Desde pequeña me ha enseñado a esforzarme por aquello que quiero conseguir sin rendirme, diciéndome que si algo me gusta seré buena, igual que ella escribiendo. También es una mujer que, sin haber estudiado Psicología, siempre ha tenido un sexto sentido con las personas y da los mejores consejos. Para mí, mi madre es mi ejemplo a seguir. Es cabezota, mandona y se repite más que el ajo. Pero quitando estos defectos, queda una mujer muy segura de lo que quiere, muy optimista, muy divertida. Por todas estas virtudes y esta seguridad que siempre ha mostrado al mundo, es el pilar de esta familia. Lástima que sea mi madre y no la vuestra (risas). Feliz día a todas. Libro: La psicóloga, de Helen Flood (Planeta). El marido de Sara, psicóloga, desaparece tras quedar con unos amigos y dejarle un mensaje en el contestador. Ella se convierte en la principal sospechosa. Una trama que deja sin aliento.

4. Adriana (9 años, estudiante de tercero de Primaria, Madrid) de Silvia (44 años, periodista, Madrid). Dulzura. Transcribo literal con su buena caligrafía lo que piensa de su amabilísima progenitora. Libro: La herencia, de Vigdis Hjorth (Nórdica Libros). Cuatro hermanos, dos casas de verano y un terrible secreto. El reparto de la herencia se convertirá en un tema de desencuentro. Y ahondará en los abismos más oscuros de una familia.

5. Juan (19 años, estudiante de Ingeniería, Madrid) de Ana (50 años, empresaria, Madrid): Sonrisa.
Ella es mi guía, mi apoyo. En cualquier circunstancia sé que va a estar ahí, aunque el resto esté en su contra. Es una mujer que se desvive por sus hijos, callando sus dilemas para atender los nuestros. Sólo con su sonrisa llena de felicidad el alma. En definitiva, mi madre lo es todo para mí. Libro: La nena, de Carmen Mola (Alfaguara). Tercera entrega de la inspectora Elena Blanco, a manos de una escritora anónima de la que sólo sabemos que crea tensión, locura, vértigo e intriga a manos llenas. Nuevo éxito y pasión asegurados.

6. Rodolfo (empresario, 57, Madrid) de Carmen (jubilada, 86 años, Madrid): Indestructible.
Mi santa madre es una de esas personas que nacieron justo antes de la guerra y que tuvieron que soportar tiempos muy duros, pero que decidió muy joven “escaparse” a Madrid desde un pueblecito de Toledo para buscarse un futuro. De gran decisión y con un enorme temperamento, para esa época como mujer, muy joven decidió que ella iba a poner un negocio. Ahora sería denominada como una gran “emprendedora”. En los años 50  montó una peluquería muy avanzada para su tiempo. Ahora, con 86 años sigue pintándose cada día, se arregla, se hace las uñas y la pedicura…..un torbellino  que sigue indestructible luchando en estos duros días de pandemia. Lleva desde febrero enclaustrada en la residencia y se le deben estar acabando las existencias de cremas y potingues. Ella me inoculó un espíritu especial para buscar ideas que llevar a cabo como empresario y crear humildemente algo de valor. Libro: Nietas de la memoria, varias autoras (Bala perdida). Recoge este volumen la vida de diez abuelas a manos de sus diez nietas periodistas, entre ellas, mi amiga Marián Álvarez. Grandes olvidadas de la historia y, sin embargo, grades constructoras de futuro y de tesón. Una vuelta al pasado emotiva y necesaria.

7. Mario (25 años, periodista, Málaga) de Puy (licenciada en Turismo, 56, Málaga): Sabiduría. “Mamá, ¿qué libro me puedo leer?”. Así se abre la puerta a un mundo desconocido, lleno de aventuras y falto de aburrimiento. Porque sin mi madre posiblemente no hubiera leído los libros que me marcaron desde mi infancia, ni tampoco hubiera descubierto las canciones y los músicos que hoy en día los considero parte de mi vida. Mi madre es la sabiduría hecha persona, pero es que también es bondad, dulzura y humildad. Los años nos enseñan que no hay nada más valioso que una madre que te quiere. Por muchos más años compartiendo la cultura que nos ha hecho ser quienes somos. Libro: La vergüenza, de Annie Ernaux (Tusquets). Un episodio sucedido en su niñez, cuando su padre quiso matar a su madre, sirve a esta escritora francesa para ahondar en una normalidad extraña que residía en las generaciones de antes. Todo podía ser turbio e injusto, pero casi todo se perdonaba.

La verguenza. Libros en el Día de la Madre

8. Montse (57 años, secretaria de dirección, Madrid) de Tati (80 años, ama de casa, Madrid): Generosidad.
Ella es amor sincero, fuerza y generosidad. Licenciada en entregar sin esperar nada a cambio, en cariño, en protección, en paciencia, en sacrificio, en motivación, en valentía… Mi apoyo incondicional con la capacidad de sacar lo mejor de mí y a veces lo peor pero la admiro y quiero muchísimo. Libro: Salvar el fuego, de Guillermo Arriaga (Premio de Novela Alfaguara 2020). Los dos Méxicos más antagónicos, el rico y el pobre, son el escenario del amor imposible de una mujer casada de clase alta, con un hombre extremo e impensable en esa sociedad.

9. Quique (18 años, estudiante de 2º de bachillerato, Milán) de Bárbara (46 años, profesora, Milán). Sinceridad.
Mi madre es una persona muy emotiva, sincera y directa a la hora de expresar sus sentimientos. Muy activa y sociable, se interesa por el bienestar de sus seres queridos. Libro: Km 123, de Andrea Camilleri (Destino). La fina mano del maestro de la novela negra italiana dejó este legado antes de morir. Un triángulo amoroso que comienza con una llamada a un móvil que coge la persona equivocada y un accidente de coche.

Libros recomendado para el Día de la Madre

10. Bruno y Cayetana (6 años, estudiantes de primero de primaria, Madrid) de Susana (43, periodista, Madrid). Felicidad. Estos simpáticos mellizos han descrito y dibujado muy bien, con doble inspiración, a su madre. Libro : Retablo de Marta Sanz (Páginas de Espuma). Dos cuentos en un solo libro. Gente que está en la calle (no ahora) y que junta diferentes universos y perfiles. Narrado con la solvencia de una autora que, paradójicamente, no tiene hijos pero sabe mucho de lazos comunes y diferencias vitales.

Retablo. Libros en el Día de la Madre

11. Reyes (48 años, contadora de cuentos y community manager de banca, Madrid) de Mercedes (82 años, ama de casa, Madrid). Empatía.
Si alguien hace real la expresión “la cara es el espejo del alma” esa es mi madre. Su sonrisa lo llena todo y refleja lo que es: la mejor persona que he conocido y probablemente conoceré. Siempre pendiente de los demás, cuidadora, empática, generosa, implicada y luchadora. Ella, a la que no dejaron estudiar por “ser mujer”, me ha inculcado valores como el respeto a mí misma y la importancia de la educación, de tener una buena formación y de ser independiente económicamente como forma para también poder serlo emocionalmente. Sigue siendo vital, fuerte, desenvolviéndose sola aun en momentos duros como este, sin querer pedir ayuda porque lo que más le importa es no molestar. No se da cuenta de que ella es esencial para que podamos seguir adelante. Eres lo mejor de mi vida. Libro: Desafiando al olvido, de Miguel Fernández (Roca editorial): La biografía de un pianista inolvidable y un compositor único, Waldo de los Ríos, cuya muerte sigue siendo un enorme misterio.

Lectura para el Día de la Madre

12. Inés (Estudiante de matemáticas e informática, 21 años, Montreal) de Judit (51 años, funcionaria, Madrid). Resiliencia.
Es una inspiración para mí. Es la persona más generosa que conozco, sea cual sea la situación, siempre está ahí para ayudar a quien lo necesite. Da sin esperar nada a cambio y siempre con una sonrisa en la cara. Mi madre es resiliente. A pesar de nuestras diferencias, no podía esperar una mejor madre. Libro: Rewind, de Juan Tallón (Anagrama): Una explosión en un edificio de Lyon, cinco personas, víctimas y verdugos, y las consecuencias que vivirán en el futuro. ¿Se puede rebobinar lo que uno hace y empezar de nuevo?

13. Susana (43 años, filóloga, Madrid) y Jesusa (69, ama de casa, Las Majadas, Cuenca). Bondad.
No puedo escribir sobre mi madre sin ponerme a llorar, y más ahora que llevo semanas sin verla y no sé cuándo este maldito virus me permitirá volver al pueblo sin ponerla en peligro. Mi madre está hecha del alma de Castilla, tiene la piel de princesa, pero nació campesina. Y en esa dualidad se mueve su espíritu, delicado pero fuerte, sensible pero luchador. Mi madre nos mira con amor y juega a que somos pequeños. Creo que en ese juego consentido todos nos trasladamos con ella al tiempo feliz en que mi padre estaba y juntos nos mimaban. Mi madre es inteligente, imaginativa, y tiene una luz que, por timidez, siempre ha querido mantener en la sombra. Su bondad no mata su ironía. Su paz no anula su tremendo carácter. Y aunque le gusta la vida no teme a la muerte. Espero que tarde mucho, mucho en llegarle. Libro: Campos de Castilla, de Antonio Machado.

Recomendado leer en el Día de la Madre

Termino este post emocionante y diverso con un libro que se define a sí mismo, la pluma de uno de los mejores escritores españoles en la tierra que le vio crecer y amar. Y con un verso que no por conocido es menos bello: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierra de Castilla… Hay en mis venas gotas de sangre jacobina pero mi verso brota de manantial sereno. Y más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy en el buen sentido de la palabra, un hombre bueno”. Buenas son todas las madres aquí descritas y excepcionales sus hijos, que han sabido retratarlas con justicia y afecto ilimitado.