Carmen Mola: “Aunque algunos lo creen, detrás de mi identidad no está Elvira Lindo”

Carmen Mola. La red púrpura

Hace algunos meses aventuré en este blog la sospecha de creer saber quién es la autora de moda, Carmen Mola, seudónimo con el que escribió su primera y exitosa novela, La novia gitana (Alfaguara). Este título ha vendido la intemerata y se ha editado incluso en Francia, así que conocer quién está detrás de este fenómeno literario me urgía… y me urge. Tratando de atar cabos solicité una entrevista, así, al aire, como quien pide una cita con Brad Pitt sabiendo que no me contestará. Pero Mola “in person” (o quien quiera que sea ella) me ha respondido al abrigo de la publicación de su segundo libro, continuación del anterior, La red púrpura (Alfaguara). Para que cada uno saque su propia conclusión, transcribo aquí la conversación mantenida con ella por email, porque no le está permitido a Mola dar la cara, sólo la palabra, que, me aseguran, es del todo cierta, no hay nada inventado en sus declaraciones. Si La novia gitana fue un chute de adrenalina por su argumento (dos hermanas mueren días antes de sus bodas), su “melliza” promete. Por ahí quedó alguna historia inconclusa de un niño desaparecido trágicamente que parece ser la percha para seguir las arriesgadas y peligrosas misiones de la inspectora Elena Blanco, protagonista de la trepidante saga de Mola. Disfrutad de La red púrpura, la tensión extrema sigue. Y de la aún desconocida Carmen Mola.

LL. ¿Qué prefiere Carmen Mola como indumentaria, falda o pantalón?

Carmen. Pantalón, me parece más cómodo. Y si es vaquero, mejor. Pero claro, todo depende de dónde haya que ir.

LL. ¿Tiene familia?

Carmen. Casi todo el mundo la tiene, ¿no? Madre, hermanas, sobrinos, primos y primas… Y sí, también pareja e hijos en plena adolescencia.

LL. ¿En qué se inspira para escribir esas tramas de novela negra?

Carmen. La verdad es que no lo sé, se me ocurren cuando me siento a escribir. No te creas que voy por la calle pensando en cómo matar a alguien… Supongo que tendrán relación con los centenares de novelas negras que he leído o con las películas que he visto a lo largo de mi vida.

LL. ¿Es más de películas o de series?

Carmen. En los últimos tiempos, más de series. Aunque de joven me apasionaba el cine. Soy una fiel seguidora de los estrenos de las cadenas generalistas y de las plataformas que ponen series. Ah, y me encantan las series españolas. A ver si no tarda mucho en haber una serie inspirada en la inspectora Elena Blanco (protagonista de sus novelas).

LL. ¿Qué libro ha leído últimamente?

Carmen. Debo reconocer que este año, desde la publicación de La novia gitana, he leído menos de lo habitual. Tener que escribir te quita tiempo para leer. Cuando se publicó la novela, vi que me comparaban mucho con Sandrone Dazieri y, si soy sincera, nunca lo había leído, así que me puse con El ángel. Me ha gustado mucho, es un honor para mí que nos comparen.

LL. ¿Algún colega que le encante?

Carmen. Siempre me preguntan por autores de novela negra, pero reconozco que a mí me gusta leer de todo. Colegas de género hay muchos: Pierre Lemaitre, Lorenzo Silva, Fred Vargas… He leído también algunas de las novelas negras que han coincidido con La novia gitana en las librerías, me han gustado mucho las novelas de Juan Gómez Jurado, Pere Cervantes, Benito Olmo, Santiago Díaz, Inés Planas, Susana Martín Gijón… Ahora que lo pienso, he leído bastante este año.

LL. ¿Estudió en colegio público, de monjas, de frailes, privado…?

Carmen. Privado en lo que entonces se llamaba EGB. Después un instituto público.

LL. ¿Cuál era su asignatura favorita?

Carmen. Supongo que soy muy vulgar diciendo que me encantaba la Literatura, pero es que es la verdad. También la Historia. Odiaba las Ciencias Naturales y se me daban muy bien las Matemáticas.

LL. ¿El cine le gusta?

Carmen. Me gusta, aunque reconozco que últimamente voy menos. De niña iba a ver sesiones dobles casi todos los sábados por la tarde; cuando estudiaba era de las de películas subtituladas y análisis sesudos con mis acompañantes tomando una cerveza; después me he tenido que tragar años de películas infantiles… Ahora sólo voy si algo me interesa mucho.

LL. ¿La última película que ha visto?

Carmen. La última, Capitana Marvel, aunque hace una semana y ya casi la he olvidado. La última de la que guardaré recuerdo, Hereditary: tengo que reconocer que las películas de terror son las que más me gustan.

LL. ¿Qué piensa cuando la gente especula con su identidad?

Carmen. Reconozco que me divierte mucho, pero lo seguí más en las semanas inmediatamente posteriores a la salida de La novia gitana. Ahora leo menos lo que dicen de mí en las redes sociales, aunque agradezco mucho las buenas críticas que ha tenido la novela. Sólo voy a desvelar una cosa sobre mi identidad: no soy Elvira Lindo. Una persona cercana a mí me contó que se lo habían dicho de buena fuente. A ella no se lo desmentí, claro.

LL. ¿Qué es lo que más nos sorprendería si supiéramos de verdad quién es usted?

Carmen. El poco interés mediático que tendría desvelar la verdad.

LL. ¿Admira a otros escritores que escriben con seudónimo, como la italiana Elena Ferrante, autora de La amiga estupenda (Lumen)?

Carmen. No le presto mucha atención a la identidad de los autores, lo que me importa son las novelas. No participo en ese morbo. ¿Qué más da si el nombre de la portada es el real o uno inventado?

LL. ¿Cree que su libro tendría más éxito si fuera usted una autora conocida o al menos diera su nombre de verdad?

Carmen. Estoy muy satisfecha del éxito del libro, así que repetiría todo paso por paso. Lo de ocultar mi nombre empezó siendo un recurso para mantener mi intimidad y no tener que dar explicaciones en mi vida real. Reconozco que al final ha resultado ser un buen argumento de promoción, pero no era lo que buscaba.

LL. ¿Sabe su madre que usted escribe libros o teme que se lo cuente a las vecinas?

Carmen. Mi madre no tiene ni idea de quién es Carmen Mola, te lo aseguro. Tampoco creo que la haya leído, así que no tiene ningún interés por el tema. Si lo supiera se lo contaría a todas las vecinas, las amigas, los tenderos que la atienden en el mercado, al del banco… El secreto le duraría diez minutos.

LL. ¿Tiene mascota?

Carmen. No, ni perros, ni gatos, ni ponys, ni siquiera cotorras argentinas, que me han contado que estuvieron de moda y ahora son plaga en los parques madrileños.

LL. ¿Dónde reside usted, cerca de la plaza Mayor de Madrid?

Carmen. Ahora no vivo en un lugar tan céntrico, aunque he vivido muchos años cerca de Tirso de Molina. La decisión de que la inspectora Elena Blanco viva en la plaza Mayor viene de un recuerdo de infancia. Mis padres, como muchos otros, me llevaban en navidad al mercado de la plaza. Me fascinaba que se pudiera vivir allí y que los reyes magos —en aquella época la Cabalgata acababa allí— empezaran a repartir los juguetes por aquellas casas. Muchos años después, me invitaron a una fiesta en uno de aquellos pisos. Me llamó mucho la atención que tras aquellas paredes antiguas hubiera una decoración moderna, de diseño… Cuando empecé a escribir la novela pensé que era un buen sitio para el domicilio de mi inspectora.

LL. ¿Tiene amigos? ¿Salen sus nombres en las novelas?

Carmen. Jajaja, espero tener amigos y no perderlos por no haberles desvelado mi identidad literaria. Algunos nombres sí salen, pero no es algo que busque. Son más casualidades que homenajes.

LL. ¿Habrá tercera parte de la entrega?

Carmen. No soy una escritora profesional, aunque los dos últimos años le he dedicado mucho tiempo a la escritura. Estoy tomando notas para la tercera, pero hasta que no vea si La red púrpura gusta, no me pondré con ella, lo mismo que hice entre las dos anteriores. Tengo mi trabajo y esto es una diversión, si un día deja de gustar a la gente, dejará de divertirme y no lo haré más. Pero vamos, espero que sí, que haya decenas de novelas de Carmen Mola