Lo confieso. Estoy del pseudo confinamiento hasta el gorro. Cuando esto escribo aún estamos en Madrid en la fase 1, que es como vestir zapatillas de andar por casa todo el santo día con algún rato para pintarnos los labios y salir a una terraza con mascarilla, que ya es paradoja. Empieza a parecerme irreal el futuro inmediato, cansada como estoy de aceptar las reglas, convivir en aras de la armonía colectiva, respetar la distancia incluso con mi perro y lavarme las manos hasta convertirlas en surcos arados.

He tratado de ser fiel al civismo que se nos presume, aunque lo mío me ha costado porque de resignada y santa tengo poco. Quienes me conocen bien dicen que en mi epitafio podría poner eso de “a mí la casa no se me caerá encima”. De las cosas que peor llevo, y mira que hay dónde elegir, puede que la principal sea no poder pasearme a mi completo aire. Sostuve la ilusión de que con tanta medida preventiva llegaríamos a tiempo de recorrer en junio, uno de mis meses favoritos, una nueva Feria del Libro en El Retiro, la número 79. Y que allí nos recuperaríamos de tantísimos días entabicados: caminar sin prisa, libros, amigos, sol, gente, árboles. Un cóctel vitaminado a prueba de resentimientos. Pero, como subrayo con tristeza, mi cita más inspiradora se ha quedado para octubre. Cambiaremos primavera lozana por temprano otoño.




No me resisto, sin embargo, a no hacer mi propia Feria del Libro. El necesario respeto a la salud y a los sanitarios ha hecho que no sea sensato y seguro celebrarla. Pero las editoriales están rebrotando, como las amapolas, y han empezado a surtirnos de prodigiosas novedades. Dios aprieta pero no ahoga, diría mi madre. Me parece éste un motivo más que suficiente para inventarme esta Feria virtual y particular. Y como no soy la única que está viendo agotada su paciencia, me permito sugerir un título a todos y cada uno de quienes han vivido y viven esta pandemia con cabeza y corazón: metidos en casa el mayor tiempo posible o volviendo a eso que llaman, Dios nos proteja de sintaxis arriesgadas, la nueva normalidad.

1. Para los hartos del teletrabajo: en esta categoría nos hallamos quienes hemos tenido la suerte de conservar nuestra ocupación habitual y ser pagados por ello. Pero donde esté la oficina, los cafés de la máquina, las comidas con tus vecinas de Redacción… Qué nostalgia. Allá va. Naranjas amargas, de Claire Fuller (Tusquets): En una mansión rural inglesa ruinosa, una joven espía a sus vecinos de la planta inferior. Los tres han sido contratados para inventariar lo que hay en la casa. 30 años después, muchos trágicos secretos de aquel momento aflorarán. 

Portada del libro Naranjas Amargas. Feria del Libro virtual

2. Para quienes han pasado la crisis solos: yo tengo tres amigos queridos, Pepa, Luis y Fernando, y mis cuñados Miguel Ángel y Rober, que saben lo duro que es ver pasar el tiempo pero no ver pasar a tus amigos o familia a distancia suficiente de poder tocarlos. Va por ellos. Mujeres que no perdonan, de Camilla Lackberg (Planeta): Tres amigas que llevan aparentemente una vida ideal, son en realidad maltratadas por sus maridos. Todas planean el crimen perfecto.

3. Para adolescentes enrabietados: de esto lamentablemente sé bastante. Tengo uno en casa que parece un misil a punto de ser disparado. Pero hay cosas peores que esos jóvenes no han conocido y podrían llegar a ver. Una sociedad manipulada. Como la de este libro: La granja, de Joanne Ramos (Rocaeditorial): La economía de la fertilidad late en el negocio de la granja Golden Oak, donde mujeres perfectamente tratadas y alimentadas son contratadas para dar a luz a niños sanos y únicos por su excelencia.

4. Para nostálgicos de viajes y asuntos emocionantes: aquí también me puedo encasillar. Lo peor es que uno no sabe cuándo estará la pista de despegue a punto. El mal de Corcira, de Lorenzo Silva (Destino): Un hombre aparece asesinado en una playa de Formentera. Este asunto llevará a Bevilacqua a ahondar en sus orígenes, cuando estaba en la lucha antiterrorista. Con ayuda de su fiel Chamorro.

El mal de Corcira. Feria del Libro virtual

5. Para los que continúan aplaudiendo: éste es un debate caliente. ¿Por qué seguir? ¿Por qué dejarlo? Debemos mucho a mucha gente, pero andamos cansados de otras cosas. Los fuegos del otoño, de Irène Nemirosvky (Salamandra): Esta autora, una de mis predilectas, escribió esta novela en 1942, al tiempo que Suite Francesa y fue publicada a título póstumo 15 años después. Es otro alarde narrativo del envilecimiento de la burguesía parisina durante ese período de entreguerras, que sobrevivió milagrosamente a los estragos del nazismo.

Los fuegos de otoño. Feria del Libro virtual

6. Para los abducidos por las redes sociales: yo misma me he hecho un hueco en Facebook y en Instagram, que quita muchas horas. Demasiadas. Pongamos control a este mal del siglo XXI: Lo imprevisible, de Marta García Aller (Planeta). Esta periodista adelanta lo que se nos viene encima en control del mundo tecnológico. Y advierte que pese a lo que pensamos, todo es incierto.

7. Para los preocupados por el ERTE: aquí hay muchas personas (mi propio marido) que respiran hondo esperando que lo inmediato no sea lo irremediable. Esta es lamentablemente la palabra de moda junto a pandemia y confinamiento: Liquidación, de Ling Ma. (Temas de Hoy). Una oficinista, Candace, es la última en abandonar Nueva York después del implacable avance de la Fiebre Shen. Escrita en 2018, se dice que esta novela, muy crítica con el capitalismo, es un aviso de lo que iba a ser esta crisis mundial en la que estamos sumergidos.

8. Para los escepticos de los políticos: diría que todos somos susceptibles de abrazar este epígrafe. Entre el encierro, la caída económica y el dolor por tanta muerte, la clase política en general es la que menos cercanía está demostrando por los ciudadanos. Votemos a quien votemos, todo es, ahora, duda, bronca y perplejidad. Menos mal que tenemos este libro: Dietarios de Madrid, de Josep Pla (Destino), con prólogo de David Trueba: el escritor catalán aterrizó en la capital española a los 24 y descubrió que todo cuanto había a su alrededor desataba su afán por comprender, por saber, por curiosear como periodista y viajero. ¿Qué diría Pla si observara en estos momentos el paisaje político español?

9. Para los abusones de tener perro: el coronavirus se llevó a un escritor formidable, nacido en Chile, pero afincado en la hospitalidad asturiana y de fácil y preciosista prosa, Luis Sepúlveda. Recupero su nombre gracias a una fábula que publica su casa de siempre. Amar a los animales a través de las letras: Historia de Mix, de Max y de Mex, de Luis Sepúlveda (Tusquets). Mix es el gato de Max, un joven estudiante que lo tiene como un verdadero amigo: los dos han vivido cientos de aventuras y han aprendido a la vez creciendo juntos. Pero cuando Max acaba sus estudios y empieza a trabajar, Mix se queda ciego.Entonces aparece Mex, un ratón y… Con ilustraciones de Noemí Villamuza.

Última novela de Luis Sepúlveda. Feria del Libro virtual

10. Para los aprensivos que piensan que el virus está en todos lados: Es oportuno que sigamos preservando los protocolos para estar a salvo y que otros lo estén. Pero la vida es más que prevención: Un cambio de verdad, de Gabi Martínez (Seix Barral). Este libro despierta la conciencia medioambiental gracias a la experiencia del autor que ha convivido con agricultores, pastores y ecologistas. Un literario paseo entre ovejas.

11. Para los que se ponen en la piel del otro: Ojalá fuéramos todos capaces de entender al que sufre o de ayudar al que lo necesita. En lugar de vivir una batalla encarnizada por tener la razón, haríamos este mundo, tan tocado hoy, más humano y sensible a la desgracia ajena. La piel, de Sergio del Molino (Alfaguara). Este autor que me encanta hace un juego de palabras y sensaciones hablando de lo que cubre nuestro cuerpo, algo tan próximo y tan irritable también, como es nuestra dermis.

La piel. Feria del Libro virtual

12. Para los que han leído sin descanso en el confinamiento: Esto va dedicado a Colombia, país invitado en la Feria del Libro que, como digo, tendrá lugar en octubre. Yo escojo a su autor universal, Gabriel Garcia Marquez, que con seguridad será recordado hasta el delirio porque para eso nos dejo obras que carecen de tiempo y de lugar porque son eternas. Hasta el infinito y más allá, te añoramos Gabo.