Recuerdo que en 2020 por estas fechas nos tocó vivir un Día del Padre realmente inédito y poco alegre. No hace falta que rememore que estábamos todos encerrados a cal y canto, haciendo tartas, panes, manualidades, floricultura, meditación o simplemente de tripas corazón para pasar el amargo trago.

Un año así

Creímos entonces, ilusos, que la cosa duraría unas pocas semanas. Pero resulta que así (medio asustados) llevamos un año, que se dice pronto, y nos hemos plantado en otro 19 de marzo raro también. 365 días después, algunas cosas se han clarificado, como que este dolor social no se va a ir si no es con vacunas y mucha cabeza fría. Otras cuestiones siguen siendo, sin embargo, cada día más misteriosas: qué hicimos mal y como evitaremos repetir nuestros errores, es la que más me repiquetea en el cerebro.

Recuperar cosas mundanas

Luego están las dudas mundanas, como cuándo volveremos a viajar, a cerrar los bares a las tantas, a invitar a la gente a nuestras casas, a encontrar otro trabajo, a no sentirnos culpables por lo que hacemos y por lo que no… A vivir sin miedo, en definitiva.

Padres y Reyes

Este San José he decidido apostar por un asunto de corte paternal que me suscita también infinitas incógnitas y abre interminables discusiones de mesa y de calle: la monarquía o cómo tener un padre con más sombras que claros. La idea me la ha dado José Antonio Zarzalejos, cronista exquisito, ex director del ABC, tertuliano de finas maneras y autor del libro “Felipe VI. Un rey en la adversidad” (Planeta). El título ha llegado en un momento más que oportuno a la vez que políticamente revuelto, donde se cuestiona la utilidad de la monarquía de manera abierta y abrupta. No es que lo haga Zarzalejos, monárquico solvente hasta la muerte, sino que su libro ha nacido al tiempo que explosiona una corriente social y política que pide explicaciones y rectificaciones a un sistema no elegido en las urnas. Una marea que yo diría carece de diques de contención: el descontento creciente de los ciudadanos de a pie.

Padres que son Reyes

Dos bandos Borbón

He de decir que el título, escrito de manera eficiente y muy bien documentada, no ahorra ni una sola crítica al rey emérito. José Antonio Zarzalejos hace responsable a Juan Carlos de todo lo que está sucediendo en torno a Felipe y que está socavando su estabilidad como monarca a medio plazo. Y argumenta de manera inequívoca una mala relación entre padre e hijo, así como la creación de dos bandos claros dentro de la familia: de una parte, Felipe, su madre y Letizia; y de otra, el Emérito y sus otras dos hijas, las infantas. O sea, La guerra de los Rose en versión Borbón y por motivos bastantes más comprometidos para la sociedad española que si fuera una película.

Vida poco ejemplar

Aun así, mi opinión subjetiva es que este libro se ha quedado casi “obsoleto” según lo iba leyendo. Por más que Zarzalejos quiera mostrar información rigurosa, asepsia y simpatía sobrada por el Rey en ejercicio, los hechos que se están sucediendo en nuestro día a día le quitan fuerza a algunas de sus esperanzas: que Felipe se mantenga en el trono y su hija Leonor reine algún día. Un rey anciano y achacoso cuestionado por sus cuentas y por una vida nada ejemplar que se exilia, unas hijas que se vacunan en los Emiratos Árabes saltándose todos los protocolos, una regularización del fisco archimillonaria, una amante que habla en los juzgados de amenazas y corrupción… Este guión no estaba en los manuales de los monárquicos, desde luego. Es más, yo diría que ni siquiera en el de los republicanos. Para hablar con fundamento de la causa, os sugiero, desde luego, que leáis este minucioso manual de José Antonio Zarzalejos.

Los padres que queremos

A propósito del mismo me puse a buscar comentarios a favor y en contra de la monarquía. Lo más curioso es que, como si estuvieran condenados por el asalto a un banco, mis fuentes me pidieron que no les citara. Así, que igual que me quedé sin abuela, me quedé sin debate, con lo que a mí me gusta la polémica, más que el chocolate. Y me dije a mí misma que tratándose del día del Padre, quizás era una señal y debía ponerme más sentimental.

Feliz San José

Con esta reflexión terminamos hablando entonces de padres de carne y hueso que son reyes para sus hijas, sin corona, pero con historias de verdad, superación, amor y resistencia. Pedí a amigas algunas fotos, que vistas en esta página me inspiran mucha ternura y complicidad. Para todas, (lo de no pedir a chicos ha sido premeditado) sus padres portan un cetro de realidad y de humanidad. Por ellos y por los demás, va este post. No necesitamos palacios, los reyes los tenemos o los tuvimos en casa. Y todos, a tenor de lo que dicen sus hijas, no perdían mucho tiempo en asuntos políticos, bastante tuvieron con el franquismo: unos no quieren la monarquía, otros ni frío ni calor y muchos están en el cielo viendo el guirigay que tenemos aquí montado, que no es poca cosa. Feliz San José.

Montse & Jesús: “Es paciente, honrado, disciplinado, sensato, muy trabajador y tímido. Es adorable, mi McGyber”.

Padres que son Reyes

Rocío & Manuel: “Mi padre era elegante, magnético, con don de gentes, culto, amante de la lectura, amigo, siempre dispuesto a ayudar. Un hombre de palabra al que le gustaba vivir bien. La historia actual le habría provocado cierto desencanto”.

Padres que son Reyes

Carmen & José María: “Trabajador, sincero, de palabra y bondadoso. Así era él. Y poco monárquico”.

Ana & Ambrosio: “Eres el héroe de mi vida, mi mentor, mi maestro. Eras la alegría, la bondad y la nobleza. Dabas todo el sentido a la palabra familia”.

Padres que son Reyes

Pilar y Manuel: “Mi padre tiene la cabeza muy bien amueblada a sus 86 años. Insistente, peleón, con opiniones bien argumentadas. Da gusto hablar con él”.

Cristina y Constanza & Manolo: “Manuel, nuestro padre, era un valenciano apasionado de su tierra que llegó a Madrid recién casado en busca de prosperidad, como tantos. Como viajante fue un padre ausente al que recibíamos como un héroe cuando volvía a casa y nos traía regalos. Según pasan los años lo recordamos más dulcemente”.

Padres que son Reyes

María José & José María: “Era constante, inteligente, inquieto, un buen lector y una bellísima persona”.

Marina & Juan Pedro: “Aunque hayamos tenido nuestras discusiones, eres un ejemplo para mí, y una de las personas más fuertes y decididas que conozco. Sé que saltarás todo obstáculo que te venga por delante”.

Padres que son Reyes

Pilar & Pepe: “Posiblemente su longevidad tenga que ver con que le sigue apasionando la vida. Su terquedad aragonesa es comparable a sus planes, su energía y sus ganas de vivir”.

Paloma & Antonio: “Somos 7 hermanos, y yo la que heredaba la ropa vieja gracias a lo cual iba hecha un pingo, y los juguetes rotos. Pero aun así me siento privilegiada por esta gran familia, donde mi padre ofrecía su casa a todo el que se cruzó en su camino. Tenía muy poca memoria cuando enfermó, pero no olvidó cantarme una jota en su último día”.