Solo lo entenderás si mides 1,50 (descubre las cosas que les pasan a las personas bajitas)

Habéis pensado alguna vez en las cosas que les pasan a las personas bajitas? Claro que me acepto cómo soy… faltaría más a mis 44 años. Pero la realidad es la realidad. Y sí soy bajita. Mido 1,50. Eso sí, la autoestima es lo más alto que tengo en mi cuerpo. Sin embargo, la vida no está pensada para los bajitos. El otro día asistí a un evento. Un restaurante chulísimo, comida deliciosa, buena compañía. Todo perfecto, ¿verdad? Pues no. Es que no os podéis imaginar la tortura que es para las personas bajitas los taburetes altos de los restaurantes y bares.

¿Y qué haces con los pies?

Qué poca consideración tienen. Para empezar, antes de salir de casa, te tienes que plantear la vestimenta: ¿Me podéis decir cómo subo a un taburete que es la mitad de mi cuerpo  con un vestido ajustado y tacones? ¿Creéis que soy contorsionista? La sola idea me produce vértigo. Y luego ¿qué haces con los pies?: ¡es que siempre nos cuelgan! Vale que te lleve a un recuerdo del pasado cuando montabas en los columpios y te balanceabas… Pero claro con más de 40…

Y qué me decís cuando por fin has conseguido trepar hasta el asiento, y de repente sientes unas irrefrenables ganas de ir al baño… ¿Cómo me bajo? Ay que me vierto toda… ¿Y cómo vuelvo a subir? Madre mía un sinvivir.

¿Qué me decís de los pantalones pirata?

Pero ahí no queda la cosa. ¿Quién inventó los pantalones pirata? Alguien bajito no, ya os lo aseguro, porque somos incapaces de llevarlos. Nunca, nunca, nunca he conseguido que un pantalón pirata me quede como tal. Recuerdo una vez que salí tan contenta de Zara diciéndole a mi madre: “Mamá, he encontrado unos pantalones a los que no tienes que arreglarles el bajo. Me quedan perfectos”. Claro, como que eran piratas.

Sí, sí, reír, reír… ¿Y qué pasa con las camisetas largas? Pues nada, vestidos cortitos. ¿Y con los vestidos largos? Pues muy práctico, con lo que te sobra te haces o un turbante, un pañuelo a juego o incluso una minifalda…

Qué gracioso, ¿no? Pues no veas la gracia cuando vamos a un concierto, o estás en el cine y, te sientes donde te sientes, el de delante siempre te tapa. Y claro abandonas la sala con una contractura de tres pares… como para recordar el argumento de la película…

¿Y los mostradores? Definitivamente no son aptos para bajitos. Eso sí, sabemos mantenernos de puntillas que da gusto. Ya quisieran muchas bailarinas.

Embarazo, bajita y coche…

¿Y en el coche? Recuerdo que cuando estaba embarazada tuve que dejar de conducir porque no era compatible el llegar a los pedales y mantener la tripa alejada del volante. Claro, una tiene que arrimarse tanto… Vamos una odisea.

Eso sí, lo mejor que tenemos las personas bajitas es que siempre nos echan menos años. Y como dice el refrán lo bueno en pequeñas dosis…