Yo tengo barriga y tú la lengua muy larga

Calista tiene la barriga hinchada como si estuviera embarazadaAquí me hallo, dándole al helado de chocolate. Y después me haré un Zara a ver si se me quita la ‘depre’. ¿Que qué me pasa? Pues que la gente es muy pero que muy indiscreta.

Os cuento lo que me ocurrió hace unos días: fue justo antes de que volvería el frío. Sí hace unas semanas cuando parecía que el calor había llegado para quedarse. Más o menos coincidiendo con el cambio armario. Aproveché que las chicas de la redacción aconsejaban hacerlo ya, y rescaté del canapé los vestidos del verano.

Ya sabéis que no soy muy de operación bikini. Bueno de cara a mis compañeras de trabajo, soy de ensalada Detox, pero cuando me voy al pueblo me pongo gocha de torrijas con mi abuela (como ya os avancé en el post De la ensalada Detox a las torrijas de la abuela).

Las mamás indiscretas en la puerta del colegio

Voy al grano. Resulta que el otro día, estoy en la puerta del colegio esperando a mi hijo pequeño. Con mi  vestidito de verano, yo pensaba que estaba tan mona….  Pero claro, había dicho adiós a la braga faja (esa que te hace sentir con Scarlett O’Hara)  y a las medias, esas que lo ponen todo en su lugar…

De repente se me acerca la típica mamá indiscreta del colegio y me pregunta:

Anda, ¿estás embarazada?

En ese momento le clavé mi mirada laxante (esa que si te miran así te cagas) y luego esbocé una sonrisa (también de esas que por dentro estás diciendo me cago en todo. Vamos muy finos mis sentimientos) y le contesté todo lo digna que fui capaz:

Pues no, es que tengo barriga.

Su cara de vergüenza fue directamente proporcional al cabreo que yo me pillé. De hecho pensé: “yo tengo barriga, y tú, la lengua muy larga. La mía se puede curar pero ¿y la tuya?”

Pues oye que desde entonces no levanto cabeza. Que sí, que me podría haber dado por comer ensalada, pero va a ser que hoy no. Mejor me termino mi helado, y así que me critiquen con razón. Y mañana será otro día.