Dime cómo duermes con tu pareja y te diré cómo es vuestra relación

Pareja en la cama. posturas para dormir

Es curioso que a través de las posturas para dormir podamos saber cómo es nuestra relación de pareja. Pues así es, amigas. Tal vez cuando termines de leer este post te replantees muchas cosas. O suspires aliviada porque la relación marcha viento en popa. O simplemente, es lo que os pasará a la mayoría de vosotras, os echéis unas risas con vuestra pareja. Sea como fuere, os invito a leer este artículo sobre las posturas para dormir y que disfrutéis con él. Para analizar las posturas para dormir hemos contado con la ayuda de las psicólogas del Centro Ishtar Raquel y Noelia.

Posturas para dormir y su vínculo con tu relación de pareja

La cuchara

También conocida como dormir haciendo la cucharita. Se trata de una postura en la que los dos cuerpos están en contacto total. Se entrelazan y abrazan en posición fetal. “El contacto físico aumenta la oxitocina (hormona del amor) -explican Raquel y Noelia-. Esto supone una mejora del afecto y favorece el deseo sexual. Esto demuestra que se trata de una pareja segura, que se siente cómoda. La cucharita refleja gran armonía en la pareja. Es un momento en el que los cuerpos se funden en uno solo demostrando esa necesidad de permanecer juntos”.

También se podría decir que, además de combatir el frío en invierno, “esta postura favorece la relación y puede llegar a mejorar la convivencia entre ambos“, aseveran las psicólogas del Centro Ishtar.

La cuchara suelta

Esta variación de “hacer la cucharita” es cuando se produce una distancia entre ambos cuerpos. No se llega a estar conectados del todo, pero algunas parejas rozan los pies, las manos o las rodillas para sentir esa conexión. “Este tipo de posturas suele darse en parejas que llevan unos cuantos años compartiendo colchón y ya no sienten la imperiosa necesidad de estar en continuo contacto con el cuerpo de la pareja. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya cercanía en la pareja sino que la relación ha evolucionado y se “permiten” ciertas distancias”.

Todo enredado

La posición de los cuerpos entrelazados o enredados. Algunos expertos en lenguaje corporal aseguran que esta postura significa que existe gran deseo y pasión en la pareja. “Suele darse, sobre todo, al principio de una relación, cuando la llama del deseo está más ardiente que nunca -explican las expertas-. También es una postura típica que mantiene una pareja después de mantener relaciones sexuales”. Pero ojo, Raquel y Noelia también nos advierten que “abusar de este tipo de postura puede denotar cierta dependencia a la pareja“.

Tocar la espalda

Dormir espalda contra espalda, es decir, “con cierto contacto corporal denota cariño y a la vez independencia respecto a la pareja. En ningún caso sería ejemplo de una relación distante. Es más bien reflejo de personalidades muy marcadas, con vidas independientes, pero que mantienen una relación estable y sana. Existe cierta simetría en ambas posturas, lo que significa perfecta sintonía. La pareja demuestra la necesidad de la presencia del otro. Pero siempre marcando su propia autonomía”.

Dormir aparte

Cuando la pareja duerme separada, dejando espacio entre ambos cuerpos. Las psicólogas aclaran que aunque puede parecer en principio un mal indicador porque se trata de una postura recurrente tras una discusión, nada más lejos de la realidad. “Son las parejas que tienen mayor seguridad en sí mismos y, en consecuencia, gran confianza en la pareja. Se trata de una relación que mantiene mayor independencia. Y en absoluto significa que no les guste estar cerca o que no se deseen. Hay veces que las parejas necesitan su espacio”.

Jugando al ‘footsie’

El juego de pies o el enredo de piernas. “La pareja busca el contacto, una conexión emocional y sexual. Además se relaciona con la necesidad de afecto. Puede darse, por ejemplo, cuando acaban de ser padres y uno de ellos busca que el otro le de afecto y atención”.

Cara a cara

Son las parejas que duermen de esta manera las que desean intimidad. Pero, a la vez, sienten la necesidad de mirar a su pareja, analizan las psicólogas del Centro Ishtar. De sentirla que está ahí. “Los cuerpos están frente a frente. Es señal de que se acepta al otro como parte de uno mismo, que se le acepta tal y como es. Son parejas estables. Más que eso, amigos y compañeros de vida. También suele asociarse a una vida sexual con bastante actividad“.

El ‘nuzzle’

Dormir apoyados sobre el pecho del otro puede que sea una de las posturas más románticas. También es unas de las posturas para dormir muy extendidas en el mundo del cine. Pero en realidad se trata de una de las más incómodas. Si alguna vez lo habéis probado, sabréis de lo que hablamos. “Se puede asociar a una pareja que acaba de empezar. Y  por lo tanto que se encuentra en el momento más álgido de pasión y cariño. Y que vive su relación como en las películas. A pesar de su incomodidad, la pareja que duerme en esta postura siente esa sensación de protección. Además, se puede fortalecer el cariño e intimidad”.

El/la invas@r

Hablamos de aquellas posturas para dormir en las que se abusa del espacio del otro. Es decir, uno de los dos ocupa la mayor parte de la superficie del colchón, con los brazos y las piernas abiertas y estiradas, ocupando la mitad de la cama. De esta forma la otra persona debe acurrucarse en una esquina. “La persona que “expulsa” o abusa del espacio de la cama puede denotar cierto egoísmo. No se preocupa por el bienestar del otro, antepone el suyo por encima del de su pareja. Es una postura que también puede significar claramente quién lleva las riendas de la relación mientras el otro juega un papel más secundario. La persona que ocupa la mayor parte de la cama es a la que le sobra autoestima y seguridad. Y la que queda arrinconada en la esquina tiende a ser más sumisa y carecer de confianza en sí misma“.