La mayoría de actividades deportivas ya han comenzado. Partidos de fútbol, de tenis, baloncesto… Muchas son las actividades en las que participan nuestros hijos y a las que nosotros normalmente solemos acompañarles.

Nuestro papel es fundamental durante la celebración de estos partidos. De nuestro comportamiento aprenderán muchas lecciones. Que sean buenas o malas depende de nosotros. ¿Y tú qué ejemplo quieres dar a tus hijos? ¿Qué valores quieres transmitirles? Haz una reflexión.

¿Pierdes los nervios con facilidad?

¿Te sorprendes gritando e insultando durante los partidos de tus hijo? ¿Has llegado a perder los nervios?. Si la respuesta es sí, hazte esta pregunta: ¿con qué autoridad les vamos a exigir que no insulten, cuando nosotros ‘vomitamos’ una y otra vez contra el árbitro, los contrarios e incluso, como alguna vez he escuchado, contra nuestros propios hijos? Es un juego, es un deporte, no una batalla campal.

Dicho esto, me han encantado los consejos que facilitan desde la web psicologiaparaentrenadores. Delfi, autor del post Consejos para padres de deportistas, nos recuerda cómo debemos actuar:

El día del partido: animar pero no criticar

  • Debemos inculcar a los padres que el partido debe ser una fiesta para la familia. Un momento para disfrutar conjuntamente del evento.
  • Que en vez de presionar al niño, dar ánimos y apoyo independientemente del resultado del partido, valorando su esfuerzo.
  • Durante el partido es importante comportarse con educación. Hay que respetar a los rivales y evidentemente al propio entrenador. Y evitar cualquier comentario fuera de tono.
  • Animar de una manera correcta en todo momento, en lugar de criticar los errores.
  • Controlar las emociones. No hacerlo, no solo es una mala imagen para ellos y sus hijos, sino que se daña la imagen del club que en estos momentos representamos.
  • Dejar las cuestiones técnicas y tácticas a los entrenadores y los jugadores. Muchos padres se pasan el partido dando instrucciones, muchas veces contrarias a las del entrenador. Con esta actitud, crean un caos en el niño. La labor de los padres se debe limitar a animar y estar al lado de sus hijos. Lo demás no les compete.
  • Cuando ha terminado el partido, es el momento de felicitar al niño, sin empezar a discutir jugadas, errores que ha cometido o cualquier otra circunstancia del partido.
  • Dejar que el niño saque sus emociones, estar a su lado, y hacerle ver que como padres, el resultado del partido es indiferente, que no por lo que ha hecho durante el partido va a cambiar el amor y cariño hacia él.
  • En el caso de tener que hablar con el niño o con el entrenador de algún tema referente al partido, esperar el momento durante la semana. Es mejor esperar a que se enfríen los ánimos y se pueda hablar con la tranquilidad y objetividad necesaria del tema.

Los árbitros, ellos también están aprendiendo

  • El árbitro es la máxima autoridad dentro del terreno de juego y, aunque en muchas ocasiones no estemos de acuerdo con él, debemos de aceptar sus decisiones, y los padres deben enseñar a sus hijos a respetar esta figura.
  • Los primeros que deben dar ejemplo después de los entrenadores, son los padres. Si solo predicamos con palabras y no con el ejemplo, difícilmente los niños van a hacerlo. Por más errores que cometan no merecen que nadie les insulte y mucho menos que sufran cualquier tipo de agresión.
  • Los árbitros, como los niños, están empezando y cometen muchos errores. Por eso los padres deben explicar a sus hijos que deben ser compresivos y tratar de ayudarlos lo máximo posible.
  • Las normas forman parte del juego, y sin ellas y un juez que las imparta no sería posible el fútbol. Los padres deben enseñar a sus hijos a que las cosas a veces no salen como ellos quieren. Pero que hay que levantarse ante las adversidades y volver a intentarlo.
  • Este respeto a la autoridad, a las normas establecidas, a superar las adversidades también les servirá a los niños para la vida diaria, ya sea en la escuela, en cualquier tipo de asociación, y más adelante en la vida laboral.

Espero que todos nos lo tomemos en serio y pongamos nuestro granito de arena. El deporte en general, y el fútbol en particular, es uno de los mejores actividades para enseñar a nuestros hijos la importancia de trabajar en grupo, ser solidarios y responsables, y aprender a digerir el éxito y el fracaso. No lo desvirtuemos por nuestros malos modales.