Convivir con un adolescente. Desde luego que a veces puede ser algo parecido a vivir con un marciano. ¿Exagerada? Tengo uno, creo que sé de lo que hablo. De repente una mañana te levantas y te das cuenta que tu niño al que podías darle achuchones, el que te obedecía, y era cariñoso… Se ha convertido en un chico arisco, irritable… Y al que le sienta mal todo lo que dices y que pasa mucho tiempo encerrado en su habitación. Tranquilas, es algo meramente circunstancial. No os tengo que recordar que un día todas fuimos adolescentes.

Bueno, por si la memoria os falla, o por si los métodos de antaño no funcionan, he decidido contactar a varios profesionales para que nos ayuden a convivir con un adolescente y no ‘morir’ en el intento.

Convivir con un adolescente: ¿Cómo les afectan los cambios físicos, psíquicos?

La adolescencia es, en sí mismo, una época de cambios y un momento de expansión del individuo. Se producen dos tipos de transformaciones que siempre van de la mano, las psicológicas y las físicas. José Andrés Sánchez, Psiquiatra Equipo Acude, nos avisa: “Las transformaciones psicológicas se producen antes que los cambios físicos.”

Las psicólogas del centro Ishtar, Noelia y Raquel, nos advierten: “los cambios físicos les afectan a su autoimagen provocándoles inseguridades y comparaciones con sus iguales. Ten en cuenta que todos no desarrollan de igual manera ni a la vez. Esto suele provocar autoconflicto. Por lo tanto sería importante recordarle que es un periodo de cuatro años. Y que no todas las personas siguen el mismo ritmo de desarrollo. Es una de las pautas principales para convivir con un adolescente”.

En cuanto a los cambios psíquicos mencionar que es un periodo de adaptación. En él, el adolescente va probando diferentes modos de comportarse. Y, en función de la respuesta del entorno, lo adaptará a su personalidad. “En la inestabilidad emocional propia de esta etapa juega un papel muy importante los cambios hormonales que se inician en la pubertad”, resalta José Andrés.

Eso sí, como bien apuntan desde el Centro Ishtar, “es importante no asumir que todo lo que le pasa es una respuesta hormonal. Y es que esto supondría una parte más del cambio que sufren los adolescentes, provocando emociones exageradas y variables. Aunque sí es cierto que en este periodo de la vida, en el que nos estamos creando, se replantean temas importantes tipo quién soy, a dónde voy… la forma de expresar los sentimientos e incluso de relacionarse con los demás”.

¿Como madre qué hago?

Anota los consejos de José Andrés Sánchez, Psiquiatra en El Centro Residencial del Programa Acude Vítalis, para lograr convivir con un adolescente:

  • Como adultos tenemos que mostrar frecuentemente a la sociedad adolescente que estamos orgullosos de ellos y de sus capacidades.
  • Ayudarles a anticipar los cambios que van a acontecer en su cuerpo y en su vida para que no los pille demasiado desprevenidos.
  • Mostrarles respeto a esos intentos de marcar diferencias con respecto a los padres o tutores esperan de ellos.

Comunícate aunque se pase el día en su mundo

Para Raquel y Noelia lo fundamental en esta etapa es la buena comunicación familiar. “Si ha habido una buena comunicación desde pequeño, se sientan las bases para la comunicación de adolescentes. Es importante que ellos sepan siempre que pueden contar con nosotros, dedicándoles un tiempo, escuchándolos, entendiéndolos, no juzgándolos y sobre todo sintiéndose queridos”.

Al ser una etapa tan frágil emocionalmente, en la que se sienten muchas veces inseguros en todos los aspectos, es muy importante reforzarles positivamente. “Tú puedes, tú vales, eres capaz,… que se sientan valorados por nosotros. Buscar actividades atractivas para el adolescente que podáis compartir. En esos momentos es cuando surgirán las mejores conversaciones y más se abrirán”.

Primer paso para convivir con un adolescente: Escuchar

Marta Castro, del Centro Residencial del Programa Acude Vítalis, nos facilita una serie de pasos para convivir con un adolescente:

  • El entorno familiar ha de ser ante todo un entorno de comunicación.
  • El conflicto es inevitable y resulta útil cuando nos permite alcanzar el objetivo de entender y manejar mejor la circunstancia que creó ese conflicto o desacuerdo.
  • Los momentos de crisis son necesarios e inevitables. Y es que las relaciones familiares cambian y se reajustan y se aprenden nuevas vías de interacción.
  • Para generar un entorno de comunicación la flexibilidad es la herramienta fundamental en el manejo de los conflictos con los adolescentes y en la búsqueda de posibles soluciones y alternativas.
  • En primer lugar, hay que aprender a escucharles. Una buena escucha activa vale más que mil palabras.
  • Cuando realmente queremos escuchar, ellos se sienten valorados. También respetados, controlan su alteración emocional y aprenden a su vez a escuchar a los demás.
  • La escucha fomenta el diálogo y ellos sienten que les estamos dedicando nuestra atención y que realmente nos interesan sus opiniones y lo que nos dice. Hay que ponerse en su mentalidad, en sus necesidades y en su lugar, aunque no nos guste lo que nos están contando o estemos en desacuerdo. Pero primero escuchar.
  • El espacio para la escucha también es importante. Hay que buscar un espacio privado en donde podamos hablar con nuestros hijos en intimidad. No les gusta que se les recrimine o se les digan ciertas cosas en presencia de la gente.
  • Cuando escuchamos, estamos acogiendo al otro, respetando sus discrepancias con nosotros, sin juzgar, acercándonos para saber lo que sienten y lo que piensan. La postura, la mirada, el asentir, el demostrar que nos interesa lo que dice, es clave para crear una confianza mutua.
  • Hay que evitar los reproches, buscar con nuestros hijos otras alternativas, hablar en clave de sentimientos y evitar la burla. El utilizar términos peyorativos y exagerados dificulta el diálogo y corta la comunicación.
  • Durante la escucha, el utilizar términos como ¨te comprendo”, “sé como te sientes” y acompañar estas palabras con gestos sinceros y emotivos, ayuda al acercamiento.
  • Tenemos que comunicarnos desde el refuerzo, manifestando valoraciones positivas y buscar los positivo incluso en lo negativo. “No has aprobado todas las asignaturas, pero reconozco que lo has intentado…”
  • En todo momento, hemos de tener presente la etapa tan sensible por la que están pasando y aplicarnos la regla de oro de contar hasta diez.

Cómo reaccionar ante sus cambios de humor

Ante todo nosotros tenemos que autocontrolarnos si queremos que ellos no se salgan de tono. Las psicólogas del Centro Ishtar resaltan lo importante que es que tengan claro “qué posición tiene cada uno en la familia, los padres son padres no amigos y los hijos son hijos. Esto no quiere decir que pueda haber un abuso de poder por ninguna de las dos partes, pero sí es imprescindible el respeto tan necesario para cualquier relación exitosa”.

En cuanto a los cambios de humor “también mencionar que tenemos que ser pacientes y comprensivos con los cambios que están experimentando los cuerpos de nuestros hijos. Aquí es cierto que las hormonas juegan un papel importante con lo cual hay que ser comprensivos. Y sobre todo observarlos mucho. Los cambios emocionales excesivos o que duren mucho en el tiempo pueden estar ocultando problemas más serios (tristeza, melancolía, mal humor…)”

Gaëtane Hermans, del Centro Residencial del Programa Acude Vítalis, Profesora de MBSR  y Mindfulness certificada para adultos y niñ@s, nos lo esquematiza:

  • El adolescente está en un proceso de cambio. Esto le genera muchas veces inseguridades y dificultades que le cuesta gestionar y frente a las cuales puede tener estos cambios bruscos de humor y expresión verbales inadecuada. Desde el espacio de la atención plena podemos ofrecer al otro un espacio de acogida a sus cambios de humor y salidas de tono. Debemos evitar el juicio y la personalización hacia uno mismo o buscarle una intención.
  • Tomar el tiempo de escuchar lo que esta diciendo con presencia y atención dejando la forma pasar en segundo plano y centrando la escucha sobre el verdadero mensaje subyacente del adolescente.
  • Estar presente con el sin entrar en el juicio y la reprobación. Eso sí, siempre ofreciendo una actitud abierta y asertiva. Por supuesto, podemos poner limites a las formas y la actitud del otro sin cortar la comunicación.
  • Puedo comunicarme contigo y no estar de acuerdo, pero no obstante puedo seguir creando y fomentando una relación sana contigo. Esto es el mensaje de acogida que podemos ofrecer al joven para hacer respetarse como persona sin cortar comunicación y diálogos.

Cómo negociar las primeras salidas con amigos

Lo más importante en la relación con un adolescente es que tiene que entender que existen los límites. Así lo afirman las psicólogas del centro Ishtar. “Estos límites pueden ser negociables. Pero siempre inamovibles. El mismo daño puede provocar comportarnos de manera excesivamente condescendiente como estricta”.

Todo al extremo supone un hándicap para la educación del adolescente. “Sería importante como padres conocer bien a nuestros hijos para poder marcar el término medio. Las negociaciones han de ser justificadas. Y debes hacerles comprender cual es la base de nuestra decisión tratando de dejarla lo más clara posible. Dejarle claro que cuando se saltan los límites tendrán sus consecuencias. Y que también quedarán perfectamente explicadas para que ellos sepan a lo que se enfrentan”. Hay que tener claro que esta es una etapa en la que los tiras y aflojas estarán a la orden del día. Además debemos ser conscientes de que tendremos que ir abriendo la mano poco a poco. También utilizar mucho el refuerzo positivo.

En resumen, Raquel y Noelia nos recuerdan que “un adolescente feliz es aquel que se siente querido, escuchado y reforzado para mantener un buen nivel de autoestima”.

Pon límites, sé flexible y sobre todo claro

Si todavía te queda alguna duda, pon en práctica los consejos que nos ofrecen los miembros El Centro Residencial del Programa Acude Vítalis:

  • Un adolescente necesita sentir que empieza a ser independiente y un buen reclamo de ella son sus primeras salidas con amigos. En estos momentos pueden empezar a surgir los primeros enfrentamientos en el ámbito familiar.
  • Cuando un menor ha estado educado desde los límites es más fácil poder seguir actuando desde la misma línea educativa. El menor acogerá con mayor normalidad los límites con respecto al horario de salida y llegada.
  • Desde las primeras salidas se debe establecer un horario de llegada. Así el chico entenderá que es necesario establecer un horario de llegada para garantizar la tranquilidad familiar.
  • El horario que se establezca debe ser acorde a su edad y madurez. Este debe ser establecido por ambos progenitores para no caer en las contradicciones y no cambiarlo sin que ambos están de acuerdo. Al chico se le será comunicado en un momento oportuno. Nunca tras una discusión.
  • Una vez establecido el horario se podrán hacer excepciones. Ten cuidado que éstas no se haga rutina.
  • Todas las cuestiones sobre prevención de actitudes y actividades durante las salidas, deben haber sido habladas con anterioridad. Nunca en el momento en el que el chico sale por la puerta.
  • Y, por último, si el chico no cumple con el horario establecido se podrá poner como medida que en la próxima salida deberá llegar antes de la hora pactada.

1 de cada 4 niños tendrá trastornos de conducta

  • La adolescencia es un periodo de transición y cambio. Se estima que uno de cada cuatro niños o adolescentes, de entre 13 a 16 años, tendrán trastornos de conducta.
  • La prevalencia en los niños es cuatro veces mayor que en las niñas.
  • En las niñas la sintomatología es diferente que en niños con menos agresividad y conducta sexualizada.
  • Es fundamental, descartar patología orgánica de base, así como, comorbilidades psiquiátricas (trastorno depresivo, ansioso, psicótico, TDAH…)
  • Así nos lo explican desde El Centro Residencial del Programa Acude Vítalis

Saltan las alarmas sí…

  • Destacar como señales de alarma, antecedentes personales como: rasgos disociales y de inestabilidad emocional de la personalidad.
  • Así como conductas con agresividad física o verbal con episodios de explosión e ira, irritabilidad, impulsividad, baja tolerancia a la frustración.
  • Recurren fácilmente a la mentira. Tienen poca capacidad de afrontamiento del estrés, desafío a las figuras de autoridad, dificultad para cumplir normas y límites.
  • Desobediencia sistemática. Tendencia al retraimiento o aislamiento social o cambio en los vínculos habituales o de amistades con el que se relacionaba.
  • Estilo de vida poco saludable (desorganización de horarios, trastorno de la conducta alimentaria, abandono de ejercicio físico, trastornos del sueño).
  • Absentismo escolar y bajo rendimiento académico.
  • Consumo perjudicial de tóxicos. Así mismo pueden atentar contra las propiedades de los demás debido a un comportamiento destructivo o por robos y conductas sexuales inadecuadas.

Actúa ya

Marina Maté, Psiquiatra equipo Acude, explica que “la prevención, detección y tratamiento precoz sería el objetivo para un mejor pronóstico de los trastornos conductuales. Evitar que la conducta perturbadora se establezca como estilo de comportamiento”.

Lo fundamental para cumplir dicho objetivo es una mejor coordinación y comunicación entre familiares, educadores, pediatras, médicos de familia y salud mental. Eso sí, como ya nos adelanta Marina “lo habitual, es que el adolescente no acepte el diagnostico de trastorno de conducta“. Y nos anticipa que “el tratamiento está centrado en el adolescente y su familia. Debe ser individualizado y llevado a cabo por un  equipo multidisciplinar. Es decir, que se  trabajen las distintas áreas. Desde la clínica, psicológica, educativa pasando por terapias alternativas (midlfulness, EMDR, yoga especial) . Y todo con el fin de buscar la remisión de la sintomatología, la autonomía y funcionalidad del adolescente”.

Agradecimientos: