Las zonas erógenas van más allá de los genitales. Pero eso estoy segura de que ya lo sabes. Entonces, ¿por qué a veces nos olvidamos de estimular aquellas partes de nuestro cuerpo que son tan sensibles? ¿Falta de tiempo? ¿Desconocimiento? Lo cierto es que para conseguir el máximo placer en nuestras relaciones sexuales hay dos premisas que debes cumplir: no tener prisa y conocerte bien.

Centrarse exclusivamente en los genitales no es la mejor opción para llegar al orgasmo. Según la sexóloga Laurie Watson, autora del libro Wanting Sex Again (así lo cuentan en elconfidencial.com), alargar los preliminares, recreándonos en las caricias y muestras de cariño y retrasar el momento del coito es la clave para disfrutar al máximo. Algo para lo que es muy útil saber qué zonas no genitales producen mayor excitación. Si se hace correctamente, Watson asegura que “el sexo puede acabar siendo salvaje y apasionado”.

Si quieres que tu próxima relación sexual sea plenamente placentera, presta atención a lo que te voy a contar. No tengas prisa, lee, anota y, después, ponlo en práctica. Céntrate en la ruta del placer. Es decir las zonas erógenas de nuestro cuerpo. Y para ello qué mejor que contar con los consejos de Noelia Luna y Raquel Fernández, Sexólogas y Psicólogas de Ishtar.

Zonas erógenas: conoce y explora

Primarias

Tenemos dos tipos de zonas erógenas en nuestro cuerpo. Las denominadas primarias que son aquellas partes del cuerpo más sensibles o que tienen mayores terminaciones nerviosas y por lo tanto responden más a la estimulación. Estas zonas son las más orientadas a la práctica de relaciones eróticas como son la vagina, el glande del pene, el clítoris, etc.

Secundarias

Las secundarias, aunque con menor intensidad, también responden a ciertas estimulaciones y pueden provocarnos mucho placer.

Todas ellas son únicas y diferentes en cada persona. Y no a todo el mundo provocan el mismo placer o la misma estimulación erótica. En cualquier caso, es importante conocerse muy bien y poner especial ahínco en saber cuáles son nuestras zonas erógenas para conseguir una sexualidad plena y gratificante.

El mapa erótico de nuestro cuerpo

Dicho esto, vamos a centrarnos en el viaje más placentero. Las psicólogas del Centro Ishtar nos han dibujado el mapa erótico que debemos incluir en nuestros juegos románticos.

La nuca

Es una zona sensible y divertida digna de trabajar. Puedes empezar por masajear la cabeza, lo que proporcionará una sensación relajante y placentera. Presta atención a la nuca, acaricia, besa… Es posible que un escalofrío de placer te recorra la espalda.

Oreja

La parte trasera de nuestras orejas también tiene una gran sensibilidad y puede aportar mucho en nuestro juego. Acaricia, muerde con suavidad, lame… juega con tus manos, no dejen que estén quietas…

Pezones

Los pechos es la una de las zonas erógenas por excelencia. Estimularlos es vital para conseguir disfrutar plenamente en la cama. Por eso vamos a prestar especial atención a los pezones. Son muy importantes no solo en la mujer como todo el mundo sabe. También hay muchos hombres que tienen una gran sensibilidad en esta zona y consiguen una gran excitación cuando se juega con ellos.

Ano

El ano, tanto en hombres como en mujeres, es una fuente inagotable de placer. Una zona muy temida por los que la desconocen y tremendamente valorada por quienes la tienen incluida en su sexualidad.

Pies

Los pies juegan un papel importante debido a la cantidad de terminaciones nerviosas que tienen. De hecho desde Pijamasurf resaltan la importancia de los pies a la hora de estimularnos. “La reflexología estimula ciertos puntos de nuestros pies para disparar una reacción en diferentes órganos y también puede potenciar el placer sexual. Los tobillos son partes especialmente sensibles y tienen correspondencias importantes con los órganos sexuales del cuerpo como pene, vagina, útero y próstata. Por otro lado justo abajo de los tobillos están los puntos que corresponden a los testículos y ovarios lo cual puede traducirse en mayor libido o un mejor desempeño sexual.”

Los muslos

Por último, no podemos dejar de mencionar la cara interna de los muslos, zona que es muy insinuante y sensible. Usa los dedos para trazar la cara interna de su muslo. El placer será infinito…

Si has llegado hasta aquí, solo te queda un último paso y el más importante: ponlo en práctica. Recuerda, no tengas prisa, explora tus zonas erógenas y tira de imaginación.