Reconócelo, todas tenemos miedo. Miedo por nuestros hijos; miedo a que no sean felices, miedo a que enfermen… Miedo a perder nuestro trabajo. Miedo a dar el paso y cambiar de empresa. También tenemos miedo a que no nos quieran. O a decidirnos a dejar a nuestra pareja. Miedo a salir de nuestra zona de confort. Está claro: convivimos con el miedo.

Pero ¿qué es? ¿Es posible tener miedo y superarlo? Para dar respuesta a estas preguntas voy a servirme del vídeo de Pilar Jericó, empresaria y escritora de éxito, que desde luego os invito a escuchar.

¿Qué es el miedo?

Pilar nos lo explica de forma clara y concisa: “El miedo es una emoción que está en el cerebro con la que se nace. Es la emoción que más definiciones tiene. El respeto es miedo, el pánico es miedo, el estrés es miedo, el no me sale la palabra… también es miedo”.

Miedo tóxico

“Por supervivencia. El principal miedo es a la muerte, al sufrimiento. Y hay dos miedos importantes: miedo a que no nos quieran y miedo a no poder desarrollar todo el potencial que tenemos dentro. Son los miedos que luego se derivan en muchos otros: miedo al error, al rechazo, al qué van a decir de mí… Miedo a perder mi poder, miedo al cambio. Y hay expresiones saludables como el miedo al fracaso, en la medida de que te formas, y estudias… eso es bueno. El problema es cuando llegas al examen pero tienes tanto miedo que no eres ni capaz de coger el bolígrafo. Es cuando el miedo se convierte en miedo tóxico“.

En palabras de Pilar Jericó el primer reto para los padres es asumir que nuestros hijos van a tener miedo. Eso es bueno. El miedo es lo que nos ha permitido llegar hasta aquí como especie. Hay un miedo sano que es la prudencia. “El problema es cuando se convierte en un miedo tóxico, cuando no me atrevo… Cuando no lucho por conquistar en sueños, porque no me siento capaz… Ese es el miedo que hace daño“.

La empresaria, y una de las cien mujeres más influyentes de España, nos hace reflexionar sobre una máxima: “No decir “vivir sin miedo” porque es imposible, sino “que el miedo no te paralice“. Y nos aclara que solo hay tres ocasiones en las que no se tiene miedo:

  1. Cuando se llama de otro modo: estrés, ansiedad, respeto.
  2. Si hay una lesión cerebral
  3. O cuando estamos muertos.

Tener miedo y superarlo, ¿es posible?

“El antídoto contra el miedo es el amor y la confianza”. Pilar es rotunda en su afirmación. “Lo que neutraliza el miedo es el amor, el amor a uno mismo, el amor a lo que haces. Cuando somos pequeños el amor que recibimos de nuestros padres, de nuestros familiares… es importantísimo… El no miedo significa creer en nuestros hijos poder confiar en ellos. Quererles como son, porque solo desde ahí podemos neutralizar el miedo. No dejaremos de tenerlo, pero lo neutralizaremos…”

Tips para superar el miedo

Desde su web, la coach Mónica Fuste nos facilita las 5 claves para superar los miedos.

Deja de huir

Cuando tienes miedo a algo, es natural que pongas excusas para evitar afrontarlo. Sin embargo, esta reacción provoca aún más miedo ya que este te persigue con más fuerza. Con esta actitud de huida acabas teniendo miedo al miedo, lo cual es mucho peor.

No lo niegues

A muchas personas les cuesta aceptar que tienen miedo. Se autoengañan contándose una historia falsa para demostrar una valentía que no tienen. El primer paso para superar un miedo es aceptarlo.

Hazte amigo de tus miedos

Permítete sentir el miedo en tu cuerpo. Obsérvalo e identifica cómo se manifiesta, en qué partes de tu cuerpo, cómo reaccionas, ¿te sudan las manos?, ¿se te acelera el corazón?, ¿te tiembla la voz?, ¿te sonrojas?, ¿qué es lo que te sucede a ti cuando sientes miedo? Cuando lo tengas bien identificado date cuenta que es solo una sensación corporal, no te vas a morir por ello y empezarás a ser capaz de afrontarlo. Se trata de normalizarlo como una simple emoción incómoda y pasajera.

Afróntalos como una oportunidad para crecer

Cambia tu perspectiva y mira los miedos como grandes maestros que te desafían a ir más allá de ti mismo. Haz lo que te da miedo. Es la única manera que tienes de liberarte definitivamente de él.

Si has llegado hasta aquí, espero que, poco a poco, ese pellizco que sentías en el estómago se haya transformado en un nuevo aliento, en ese empujón que te faltaba para perseguir tus sueños. Y ahora, dime, ¿y tú a qué le tienes miedo?