Dirás que la expresión me duele la cabeza te suena a antiguo. Tal vez no utilices este comentario, pero ¿cuántas veces tu pareja ha querido sexo contigo y tú le has dicho “hoy no, que no tengo ganas…”?  El trabajo, la casa, los hijos… ¿son simples excusas o los responsables de que nuestro deseo sexual se haya agotado? ¿el estrés es el peor enemigo del deseo sexual?

Hoy hablamos del tema con Sylvia de Béjar, especialista en sexualidad y relaciones de pareja, y con Jesús Eugenio Rodríguez Martínez, miembro de Saluspot y especialista en psicología clínica en el Instituto Sexológico Murciano. “Probablemente el estrés es el peor enemigo del deseo sexual -explica Sylvia de Béjar-, pero también es verdad que lo es porque no le ponemos freno. Vivimos en piloto automático dejando que todo nos atropelle. Se puede vivir de otra forma, se puede tomar conciencia de ello y hacer los ajustes pertinentes para detener esa locura”.

Es cierto que no hay que olvidar que el primer paso para reavivar el deseo sexual es “tomar cartas en el asunto. Y, si sentimos que nos puede, pedir ayuda”. De hecho, hay muchas mujeres que no se atreven a hablar del tema con sus parejas porque se sienten culpables. Aunque Sylvia se plantea otro interrogante: “¿No será que no lo hablo porque no quiero afrontarlo? Si quieres a alguien no te escaqueas. Es decir, si no te apetece mantener sexo con tu pareja y la quieres, creo que como mínimo se merece el poder hablar de ello. Por otra parte, si te callas y accedes a tener sexo, aunque no estés por la labor, también te equivocas. Eso solo acabara generando más desgana y resentimiento. Hay que hablar y, mejor aún, si no sabemos salir del atolladero pedir ayuda. Otra opción es ¡leerse mi libro, Deseo!”

Bien es cierto que la rutina puede convertirse en el peor enemigo de las relaciones de pareja. La pasión se va modificando con los años. Y por lo tanto no es lo mismo lo que sentías por tu pareja cuando estabais iniciando vuestra relación, que ahora que llevas más de diez años casados… el deseo sexual puede resentirse. Pero tranquila. Que aquí estamos para buscar soluciones. Sylvia de Béjar y Jesús Eugenio nos han diseñado una guía para reavivar el deseo sexual. Toma nota y ponlo en práctica.

Aviva el deseo sexual

  • Cuídalo.  “Lo primero es tener la intención, es decir, cuidar de ello. Esto no se mantiene por arte de magia, y eso es lo que la mayoría de la gente suele pensar… Peor aún, ni se lo plantea y así nos va. No somos niños, no podemos esperar que alguien se responsabilice de “esto” por nosotros”, comenta Sylvia.
  • Hablar y hablar. “Reservar un momento al día para hablar con nuestra pareja como al principio de la relación es una de las claves. El diálogo es el mejor fármaco para el sexo. Sobre todo, cuando se tienen hijos. Aconsejo tener al menos dos noches sin niños -especifica Jesús Eugenio-. Cenar fuera, ir al cine, a un concierto o al teatro son momentos para hablar de nosotros y cuidarnos como pareja”.
  • ¿Qué nos gusta? En la misma línea de lo anterior, Sylvia nos sugiere descubrir “qué me gusta y que le gusta a mi pareja. ¿Lo sé, lo sabe? Si siempre hacemos lo mismo puede ser simplemente porque nunca nos hayamos atrevido a sondear más allá de lo típico. El fenómeno Grey ayudo a muchas parejas a plantearse ciertos juegos…  ¿Qué puedo plantearle nuevo? ¿Qué otras formas de tocarle y que me toque? Y seguir, porque hay más probabilidades. Hay detalles de lo más simple que cambian un encuentro sexual. Cambia algo, por pequeño que sea e igual surge una chispa”.
  • ¿Por qué estamos juntos? “Plantearnos cómo es nuestra vida fuera de la cama… Qué hacemos juntos que haga que nos apetezca estar juntos. El tiempo de calidad y las conversaciones de calidad son necesarios para que el interés en el otro exista. Si me gustas, si nuestra vida en común es interesante, y nos hace crecer, es más probable que me apetezca. Y viceversa”, apunta Sylvia.
  • Juguetes eróticos, sí. “Ir incorporando artículos y productos eróticos da mucho juego a la pareja – propone Jesús Eugenio-. Cada vez se diseñan juguetes sexuales de más calidad, la variedad casi es infinita y lo cierto es que es muy divertido usarlos en pareja. Por otra parte, un poco de sexting tampoco viene mal: unas fotos, una sesión de posados, un vídeo o simplemente mensajes sugerentes pueden hacernos salir de la rutina y desear volver a casa”.
  • El sitio importa. Nuestra camita es el lugar más cómodo sin duda, pero también el más repetido y puede venir la rutina y llevarse la pasión. “Por eso, el coche, el garaje, la playa, el lugar de trabajo… son escenarios por explorar”, sugiere Jesús Eugenio.
  • Dormir desnudos. “A veces estamos tan cansados que dormir es la mejor opción, pero aún en esos momentos podemos hacer algo -apunta el especialista en psicología clínica en el Instituto Sexológico Murciano-. Si ambos miembros de la pareja se acuestan desnudos, la probabilidad de que durante la madrugada surja algo es elevada”.
  • Cuidado con la forma y la apariencia. “Quitarse la bata y el chándal en casa y seguir cuidándonos físicamente es importante. Y más en una sociedad que idolatra la imagen corporal y en la que ninguno nos libramos de su influencia. Por otra parte, hay que hacer sentir guapa a nuestra pareja. Los años pasan para todos, incluso cuidándonos. Por eso es importante hacer ver a nuestra pareja que nos pone y que nos sigue gustando”, enfatiza Jesús Eugenio.
  • No olvidar el crecimiento personal. El sexólogo lo tiene claro “lo que en un primer momento puede ser interesante y atractivo, con el paso de los años puede dejar de serlo. Por ello el cómo maduremos es muy importante. Desarrollar nuevas capacidades, fomentar nuestras potencialidades, tener experiencias enriquecedoras y buscar la excelencia nos convierte en personas más atractivas y deseables para nuestras parejas”.
  • Y, quizás sorprenda, pero vuelve a lo básico.  Así lo predice Sylvia de Béjar: “Esto es para esas parejas que se han pasado de rosca, que siempre están intentando ganarle a las porno, por decirlo de alguna manera. Muchas veces se pierden lo más esencial, el deshacerse ante una simple caricia, un beso largo, un juego más simple…”