Aquí estoy haciendo mi lista de buenos propósitos para el nuevo año. ¿Y tú, cómo llevas la tuya? Ya has anotado ir al gimnasio, dejar de fumar, ponerte a dieta… vamos lo típico que siempre ponemos. Pero sé sincera: ¿cumples tus propósitos del nuevo año? ¿O cuando llega febrero desistes, tiras la toalla y olvidas todos tus propósitos?  Si este es tu caso, devorarás esta información.

A mediados de enero solo el 25 por ciento de las personas mantiene sus propósitos del nuevo año

Si desistes, no te agobies. No eres la única a la que le ocurre. De hecho, las cifras así lo confirman: a mediados de enero solo el 25% de las personas mantiene sus buenos propósitos pero seis meses después esta cifra mengua hasta un 5%. ¿Por qué? La coach Marta Romo, socia-directora de Be-Up, desvela el misterio: “Para el cerebro es agotador incorporar nuevos hábitos, lo sencillo es continuar con sus rutinas. Entrenar la voluntad es la solución”. Difícil pero no imposible, según la experta.

De hecho, la fuerza de voluntad reduce la tasa de ejecución de los impulsos negativos del 70% al 17%. Un estudio de la Universidad de Chicago, realizado por el psicólogo Wilhelm Hofmann (2001), demostró que cuando las personas ceden a un deseo o impulso, lo ejecutan aproximadamente el 70% de las veces, mientras que cuando se  resisten los ejecutan solo el 17%. Es decir, tirar de voluntad frena más del 80% de los impulsos no deseados.

Está claro que a veces parecemos, cuanto menos, incoherentes. Así, una cosa es lo que sabemos y decimos y otra lo que hacemos. Desde fumar, a los malos hábitos alimenticios, a la vida sedentaria o a no usar casco siendo motoristas. “La buena noticia es que como humanos somos libres y la voluntad es la clave para navegar por esas aguas. La ausencia de voluntad hace que cuando tengamos que tomar una decisión nos pueda lo inmediato, que pensemos únicamente en los beneficios presentes y no tengamos en cuenta las consecuencias, o no veamos más allá. Nos hacemos esclavos de nuestros instintos y dejamos de ser libres, porque la mente sin voluntad se anula en la acción”, argumenta Marta Romo, autora de Entrena tu cerebro.

Necesitas esfuerzo, disciplina y sacrificio

De hecho, la falta de voluntad puede llevar a trastornos psicológicos. Y lo más preocupante es que se trata de un valor con poco protagonismo en la educación. Así lo explica Marta: “Preferimos dar caprichos a los niños para evitar que lloren, o a los adolescentes por evitar una discusión. Y lo hacemos con la mejor intención…. Sin embargo, pocas veces nos planteamos las consecuencias a largo plazo y el flaco favor que les hacemos debilitando su fuerza de voluntad”.

Fuerza de voluntad, esfuerzo, disciplina o sacrificio… ¿Te suenan? Sí, pero nos las ponemos en práctica en demasiadas ocasiones. Tal vez el responsable es que vivimos en una sociedad en la que predomina la cultura de la inmediatez. Lo quiero todo ya. Y aquello que me produzca un sacrificio o que requiera de mi voluntad lo descartamos. Pues que sepas que actuar así tiene unas consecuencias para el cerebro. Y que la fuerza de voluntad opera como un músculo: se fortalece con la práctica, se fatiga con el uso excesivo o se atrofia con la falta del mismo. “Podemos decir que la fuerza de voluntad necesita comer y dormir. La ciencia ha demostrado que quienes se han dedicado a cultivar su fuerza de voluntad, han invertido en su educación y en su felicidad”.

Para llevar a cabo tus propósitos del nuevo año entrena tu fuerza de voluntad

Si has llegado hasta aquí, vas por el buen camino. Es que estás motivada para fortalecer la fuerza de voluntad. Y sí la fuerza de voluntad también se entrena. Ella junto con la motivación serán tus aliadas para conseguir tus propósitos del nuevo año.  Según Marta, tenemos bastante éxito en resistir tentaciones.  “Lo que sucede es que los fracasos destacan más, hacen más ruido en nuestro cerebro”.  La experta propone algunas claves para desarrollar la fuerza de voluntad. “Son claves sencillas que si transformas en costumbres pueden convertirse en tus mejores aliadas”, dice Marta Romo.

Mujer sonriendo feliz. Propósitos del nuevo año

Foto cedida: Accessorize

Sé clara y realista contigo misma

Cada vez que te plantees un nuevo objetivo, formúlalo de la manera más clara posible. Además, la experta nos recomienda prestar atención a nuestros objetivos y llevar un control de las veces que hemos conseguido nuestro propósito. De hecho, las personas comen más y beben más cuando no prestan atención, cuando están distraídas.  En contraste, cuando se ponen a dieta a menudo llevan cuidadosos registros de qué comen y cuántas calorías consumen. Para tener éxito en tus propósitos, es fundamental el foco. La multiplicidad hace que se pierda foco y nos despistemos.

Pide ayuda a los que te rodean

La atención se focaliza sobre todo con interacción social. ¿Por qué? Porque genera recompensa inmediata cuando consigues tus resultados o los compartes. Así que compartir tus propósitos con los demás te ayudará a aumentar tus niveles de atención. Contar con un apoyo extra es formidable. Encontrar, por ejemplo, a alguien que te motive a ir al gimnasio o que vaya contigo, cuando ese es uno de tus objetivos.

Carga tus baterías de voluntad

La fuerza de voluntad se consume al usarla, el descanso y la glucos ayudan. Menuda paradoja, para no comer se necesita voluntad, pero para tener voluntad se necesita comer (glucosa). Para cargar tus baterías, toma muy en serio la alimentación, el sueño, la actividad meditativa y no hacer nada.

Procura premiarte de vez en cuando

Como hemos visto, tenemos una cantidad limitada de energía relacionada con el autocontrol. Hay muchas actividades que también drenan esta misma energía. Por ejemplo tomar decisiones o resolver un conflicto. Por lo que el autocontrol puede flojear después de estas situaciones. Así que de vez en cuando, se recomienda darle un descanso a la voluntad, dejar de apretar los controles. Los premios y el refuerzo positivo funcionan.

Motívate

Cuando hagas tu lista de propósitos es fundamental que estés motivada, que eso que quieres proponerte realmente te apetezca. Es la gran aliada para conseguir tus propósitos. Pero ¿qué pasa cuando no hay motivación? Entonces, deberás armarte de toda la artillería para combatir las posibles distracciones y dificultades que tú mismo te pondrás.

Sal del automático

Como dice Baumeister: “El comportamiento habitual trabaja en piloto automático. Para incrementar el poder de la voluntad, debes sobre-escribir el piloto automático y tomar control deliberado”. Como la fuerza de voluntad se ejercita deliberadamente, es interesante que de vez en cuando te salgas de la rutina y busques hacer las cosas de otra manera.

Perdona tus errores

Cometer errores es inevitable y humano. Pero tu fuerza de voluntad será más fuerte si logras superarlos. El problema es cuando nos quedamos enganchados a través de la culpa. Esta es muy adictiva, y los vivimos como un fracaso. “Perdonarte a ti mismo por tus errores aumenta la motivación y el compromiso con tus metas”, afirma la socióloga y catedrática de la Universidad de Standford Kelly McGonigal.

Reconoce que a veces eres impulsiva y otras reflexiva

Ese péndulo que todos tenemos y que oscila entre una parte de ti que quiere ser impulsiva y otra que quiere ser reflexiva. Describe los deseos de tus dos partes. Ahora identifica cuál es la mente impulsiva que prefiere la gratificación instantánea, la que se queja y la que siempre posterga los buenos hábitos. Este ejercicio te ayudará a reconocer cuándo tu parte impulsiva está tomando control sobre tus acciones para lograr interrumpirla en el momento adecuado.