Sí, amigas, así es: pedir perdón puede ayudarnos a reducir el estrés, a mejorar el estado de nuestro corazón e incluso a conciliar el sueño por las noches. Y no lo digo yo. Es el resultado al que han llegado investigadores del hospital Johns Hopkins. Parece ser que el estar enfadado constantemente puede tener efectos sobre la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

En cambio, si perdonas al otro de corazón se produce una disminución del estrés, lo que puede ayudar a eliminar la ira: “Hay una enorme carga física en el hecho de ser herido o decepcionado, que debe ser liberada de alguna forma”. Son palabras de Karen Swartz, directora del Centro de trastornos del estado de ánimo para adultos del hospital, que recogen en la web UPSOCL.

Pedir perdón: no es una emoción es una decisión

Claro que todo esto es muy bonito, ¿verdad? Pero también he de reconocer que pedir perdón cuesta. No es nada sencillo, sobre todo, cuando lo hacemos de corazón. Así lo confirma la coach Marta Romo: “Es cierto, perdonar cuesta. Pero no debemos olvidar que es la clave para avanzar en la vida. No perdonar, por el contrario, supone un freno hacia el futuro, tanto en nuestras relaciones como en los propósitos que nos planteamos. Es un lastre que nos vincula al pasado. También favorece que tropecemos y que vayamos más despacio. Además, el perdón tiene un importante impacto en el cerebro. Nos libera de emociones negativas y proporciona libertad. Así pues, aprendamos a perdonar”.

¿Todavía estás aquí? Entonces, es que estás dispuesta a seguir los pasos para aprender a perdonar y a pedir perdón. Y estoy segura de que lo vas a hacer de corazón.

Para Marta Romo “lo primero que hay que saber es que el perdón no es una emoción, sino una decisión. Sin embargo, tiene asociadas emociones que se relacionan con el rencor y el resquemor, la rabia, la venganza, etc… Todas ellas muy perjudiciales para la salud”.

¿Qué pasa entonces cuando perdonamos de verdad, cuando pedimos perdón con sinceridad? “Cuando perdonamos de verdad, soltamos esas emociones, pero si no perdonamos con sinceridad, esas emociones se quedan en el cuerpo con su química tóxica y puede perdurar años y años“.

De hecho la propia coach nos confirma que hay estudios que relacionan la capacidad de perdonar con la salud: “Las personas que no son capaces de perdonar y alimentan el rencor, caen enfermas con más facilidad (debilitan su sistema inmunológico). Y se recuperan más lentamente. De hecho, con las variables que miden el estrés se ha visto que quienes albergan resentimientos del pasado, al recordarlos, activan neurotransmisores como el cortisol, muy perjudicial para la salud. Así que podemos decir que no perdonar perjudica seriamente la salud”.

Perdonar no significa olvidar

Ya hemos dicho que perdonar o pedir perdón es una decisión que tomamos nosotros libremente. Hasta aquí todos de acuerdo. Sin embargo, también hay que tener claro que perdonar no significa olvidar. Así lo explica Marta Romo: “El perdón liberador tampoco tiene que ver con olvidar, sino con neutralizar la emoción negativa que nos provoca esa situación o esa persona. Lo que quieres es liberarte de eso. Pero tú puedes acordarte de ello, de otra forma sería evadirte de la realidad, evitar lo sentimientos que nos trae. Lo importante es que cuando tu mente lo recuerde no te produzca la emoción tóxica que, si aparece, significa que no has perdonado de verdad“.

Pedir perdón: mejor decir “lo siento”

Y ¿qué pasa en el caso concreto de pedir perdón? Marta Romo lo aclara: “En el caso de pedir perdón es diferente. Al pedir perdón parece que estamos pasando la cuestión al otro, por eso es mejor decir “lo siento”, ya que tú te tienes que perdonarte a ti mismo. El otro ya verá lo que hace. Y si no te perdona, ¿vas a seguir con esa carga toda la vida? Es bueno acercarte al otro y decir que lo sientes. Pero no pedir que te perdonen. Perdónate a ti mismo, perdona al otro, y que el otro haga lo que quiera“.

Tips para pedir perdón

Un estudio realizado por el Colegio Fisher de Negocios de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, y que ha sido publicado por la revista especializada Negotiation and Conflict Management Research, confirma que para pedir perdón hay que seguir una serie de pautas:

  • Es necesario expresar que lo sientes de verdad. 
  • Ser sincero. 
  • Admitir que te has equivocado.

Dicho esto, te invito a que reflexiones sobre lo que has leído y que pases a la acción. Como resume Marta Romo: “¿Cómo se perdona de verdad? Cuando en última instancia no perdonamos por el otro, sino porque nos merecemos la paz”.