La comunicación entre los seres humanos es siempre imperfecta, pues expresarse de una manera completamente precisa es imposible, especialmente cuando se trata de hablar sobre tus sentimientos.

La verdad es que es mucho más fácil comunicar ideas que sentimientos, y eso es porque estamos más acostumbrados a hablar de nuestras ideas: nos sentimos menos vulnerables al hablar de ellas.

Esta es también una de las razones por las que es más fácil mantener una relación profesional que una relación personal.

Una cosa que podemos hacer es mejorar nuestras habilidades de comunicación. Vale la pena hacerlo porque tiene un gran impacto en las relaciones interpersonales. Después de todo, la comunicación verbal es la base de la relación.

Ya sea que nuestra comunicación funcione bien o se estanque, gran parte de ella depende de la forma en que usamos las palabras. No cabe duda que puedes ahorrarte muchos problemas si aprendes a expresarte mejor. Por eso es importante el tema que hoy os propongo: mejora tus relaciones en cuatro pasos.

Aprende a expresarte y mejora tus relaciones en cuatro pasos

¿Cuántos problemas en las relaciones provienen de lo que se dice, lo que no se dice o cómo se dijo algo?

Es importante aprender a expresar afecto y desacuerdo, para que podamos aprender. Aquí hay algunas estrategias que te ayudarán a expresarte.

Exprésate, no te calles

Estudios respaldan la idea de que los sentimientos negativos que no se expresan pueden enfermarnos. Por lo que mantenerse en silencio para evitar conflictos, o porque tenemos miedo de lo que otros puedan pensar, nunca es una buena opción.

El silencio adquiere su propio poder y afecta nuestras acciones, y a menudo sin razón. Hablar es una forma de expresarse, pero no solo es importante aprender a expresarse cuando se siente una emoción negativa.

También hay muchas personas que tienen problemas para expresar emociones positivas. Ellos piensan que quedarán como cursis ante los demás. Sin embargo, es muy importante que sepas que para relacionarnos correctamente con los dos demás también debemos hacerles llegar nuestra aprobación en aquellas cosas que consideremos pertinentes. Es decir, cuando sea necesario, debes alabar a los demás, te hará sentir mejor y ayuda a la mejora de tus relaciones.

No mientas sobre cómo te sientes

¿Se te da bien mentir? ¿Crees que eres una experta en este arte? Te equivocas. Ten en cuenta que las personas generalmente saben cuándo no estamos siendo sinceras acerca de cómo nos sentimos. El lenguaje corporal, por ejemplo, dice mucho de nosotras.

Tal vez estés inconsciente, pero cuando te comunicas de manera cerrada o engañosa, generas cierta incomodidad a tu alrededor.

Mentimos acerca de nuestros sentimientos para complacer a los demás, para no lastimarlos o manipularlos. Sin embargo, en lugar de fortalecer la relación, lo que haces es debilitarla.

Mentir, incluso con buenas intenciones, termina arruinando o impidiendo que una relación crezca en profundidad y en confianza.

Identifica las emociones

A veces no sabemos cómo expresar lo que sentimos, porque sencillamente no acertamos a comprender cómo nos sentimos.

Nuestras emociones no suelen aparecer en un “estado puro”, ya que están mezcladas con otras y esto puede ser complicado.

No intentes generalizar demasiado lo que sientes, en lugar de esto, vale la pena intentar identificar el sentimiento con mayor precisión.

Un método efectivo para identificar nuestras emociones es analizar todo lo que estamos experimentando. Así que intenta separar todas las partes que componen tu estado emocional.

A medida que desenredas cada parte, todo se volverá más claro y podrás expresarte con más efectividad.

Convierte la ira en palabras

La ira descontrolada es una de las peores cosas cuando se trata de comunicación productiva. Cuando estamos agitados, pensamos y decimos cosas que pueden dañar la relación.

La solución no es negar la ira o suprimirla, sino transformarla en palabras para que pueda ser procesada.

No deberíamos hablar cuando creemos que la ira todavía tiene suficiente energía para tomar el control de lo que decimos. En este punto, es muy importante mantenerse callado y esperar a que baje la tensión.

Recuerda, cuando algo se dice con ira, es muy difícil que la otra persona pueda olvidar lo que dijiste. Entonces, el tono y la actitud tienden a ser más importantes que el mensaje, que es inútil si no llega a su público. Una vez que te hayas calmado, expresa el motivo de la respuesta. ¡Habla sobre ello!

Intenta expresarte con precisión y claridad. No retengas nada, pero recuerda no perder el control.

De esta manera, escucharemos más y el receptor del mensaje tratará el tema con la seriedad que merece.

Trabajar en nuestra comunicación lo vale, y cualquiera que desarrolle esta habilidad tendrá mejores relaciones, tanto personales como profesionales.

¡No es tan difícil, solo requiere de un esfuerzo constante y una práctica consciente y deliberada! Por eso, ahora que has leído nuestro post, mejora tus relaciones en cuatro pasos, ha llegado el momento de que lo pongas en práctica.