Visto como me da la gana. No es para ti sino por mí. Porque hoy me apetece llevar taconazo, morir de dolor de pies, pero disfrutar de lo que se siente cuando levantas algo más de metro y medio del suelo.

Llevo escote. Porque quiero, porque me da la gana. Porque hoy no tengo frío, porque estoy de estreno y creo que esta prenda resalta una de las mejores partes que tengo en mi cuerpo, y oculta de las miradas insultantes otras partes menos agraciadas. Lo hago porque quiero, no para excitarte a ti. Y no tengo por qué darte explicaciones.

Derecho a vestir como una quiera

Sí, voy con minifalda. Hoy puedo, porque he perdido cinco kilos y quiero presumir de mi fuerza de voluntad. Sí, yo presumo así, y tampoco tengo que darte a ti explicaciones. Soy dueña de mi imagen y por lo tanto me visto como quiero.

También me he pintado los labios de rojo. ¿Qué te provoco? Es tu problema, no es mi intención. Mi intención simplemente es levantar un poco mi autoestima. Hoy la tengo bajo mínimos. Tengo uno de esos días tristones, pero quiero rumiarlo en soledad. De puertas para fuera quiero estar radiante. Y no, no estoy obligada a darle explicaciones ni a ti ni a nadie.

Sí, visto como quiero porque soy libre. Y tú no eres quién para amedrentarme y cortar mis alas. Tu mala fe, por ser elegante, también a mí me provoca. Y no por eso te agredo. El que tiene el problema eres tú no yo.

Deja de juzgarme, deja de justificar tus actos por mis acciones… Y grábate donde más te duela que visto como me da la gana. Y exijo para todas el derecho a vestir como una quiera.