Consejos para mantener la calma en momentos de tensión. Creo que en estos momentos, en los que vivimos acelerados, es importante aprender a recuperar la calma. Cuando una situación te produce un exceso de tensión, de inquietud y nerviosismo, actuar precipitadamente es contraproducente.

Como bien reconoce Marta Romo en su blog “mantener la calma en las situaciones que nos desbordan no es fácil. Precisamente por eso aprender a relajarnos es fundamental. De ello depende nuestra salud y la de nuestro entorno. Permitir que la ira, la rabia o las malas formas se adueñen de nosotros no va a contribuir a una mejor solución“.

¿Has sentido alguna vez que la situación te supera? ¿Buscas consejos para mantener la calma en momentos estresantes? Este artículo, entonces, te interesa. Te ayudará a resolver situaciones del día a día, tanto en tu vida persona como profesional.

Consejos para mantener la calma

Marta centra los consejos para mantener la calma en una determinada situación. Es decir, “en el caso de que el problema nos exija atención inmediata y urgente, pero nuestras emociones negativas se han apoderado de nosotros, la clave es trabajar con la mente y con el cuerpo. Sin duda, serán nuestros mejores aliados”.

Calma el cuerpo

La socia directora de be-up.es enumera los pasas que debemos dar. Para Marta lo primero será centrarnos en la fisiología del cuerpo. Y es que “a través del cuerpo podemos modificar las emociones”. ¿De qué manera? Es más sencillo de lo que piensas, ya que en situaciones de tensión se suelen producir las siguientes sensaciones:

  • Observar si tenemos un nudo en la garganta.
  • La tensión acelerada, estamos sudando…

Solo por centrar los sentidos y la conciencia en el cuerpo, “ya estaremos reduciendo los niveles hormonales que tienen que ver con el estrés”.

Nuestra coach hace especial hincapié en este primer paso porque “si te has dejado atrapar por los nervios, en lugar de responder, vas a reaccionar. Y desde ahí nunca damos lo mejor. Por tanto, lo primero que tienes que hacer es calmar el cuerpo”.

Ahora calma tu mente

Está claro que cuando nos enfrentamos a una situación que nos produce mucha tensión, normalmente no vemos más allá. Nos ofuscamos, empecinamos por seguir el mismo camino y no logramos pensar con claridad. Es más, como advierte Marta, “tu mente se estará poniendo en lo peor y percibirá todo como una amenaza, que como sabemos produce la reacción de ataque o huida”. ¿Qué podemos hacer llegados a este punto? “Si observas que tu diálogo mental es de amenaza, la clave es cambiar de perspectiva. Cuando estamos muy ofuscados con un conflicto o enfrentados a una persona, solo vemos en esa dirección. Puedes intentar imaginarte qué está pasado por la cabeza de la otra persona. O recrear el horizonte de la conversación al que deseas llegar”.

¿Depende de ti todo?

Reflexiona sobre esta pregunta. Como resalta Romo “también te ayudará desarrollar una sensación de control, pensar en las cosas que dependen de ti en esa situación. A lo mejor lo que vas a decir sí depende de ti, pero no así la reacción de la otra parte”.

¿Qué le ocurre a nuestro organismo cuando estamos en tensión?

¿Sabrías enumerar lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando estamos en situaciones de tensión? Toma nota e identíficalo:

  • Nuestro ritmo cardíaco y todo nuestro cuerpo en general está acelerado.
  • Aceleramos la palabra, las respuestas, los pensamientos…

¿Solución?  Como receta la coach: “Tómate tu tiempo. Cuenta hasta diez. Y recuerda que tu cerebro necesita que el riego sanguíneo llegue hasta arriba del todo, hasta la parte más racional de tu mente. Cuando estamos en tensión la sangre se suele acumular en las amígdalas, que están en la parte media-baja del cerebro, con lo cual el riego necesita más tiempo de lo habitual para llegar a las zonas altas”.

Consejos para mantener la calma: desde lavarte la cara a comer chicle

Sencillos y no cuestan dinero. Así son los trucos que nos ofrece marta para recuperar la calma:

Échate agua en la cara

Lávate la cara con agua fría y reducirás mucho la frecuencia cardíaca, casi un 25 %. Esto ocurre porque te conecta con la parte instintiva del cerebro que se relaciona con el buceo. Cuando estamos debajo del agua tendemos a bajar el ritmo cardíaco y a gastar menos energía. En una situación de este tipo, puedes ir un momento al baño y echarte agua en la cara. Sobre todo, haz lo necesario para evitar la reacción y buscar la respuesta”.

Vete a andar

Como bien nos aclara Marta, “muchas veces no es necesario que des una respuesta, puesto que la situación no depende de ti ni te afecta directamente. Pese a ello, te quedas con una mala sensación porque piensas que deberías haber hecho algo. Si te sucede esto, trabaja con la respiración, concéntrate en otra cosa cambiando de tarea… Puedes irte a andar: si llevas la sangre a otras partes de tu cuerpo, en lugar de dejarla concentrada en las amígdalas, te relajas. Moverte o hablar de lo que te sucede te ayudará con seguridad“.

Mastica

Otra actividad muy simple que puede servirte para rebajar la tensión “es comer chicle, por ejemplo, y centrarte en cómo masticas. También lo puedes hacer con cualquier otra cosa, lo importante es que te centres en la tarea física de mover la mandíbula, puesto que en ella acumulamos mucha tensión, y el hecho de masticar nos ayuda a reducirla“.

Masajes en la cara

Por último y no menos importante, anota estos dos consejos para mantener la calma que nos ofrece Marta Romo. “Otra técnica es masajearte la cara en los músculos que tienes tensionados. Cuando estamos alterados ponemos “caras”, e incluso podemos llegar a sentir dolor o cansancio de estar con el ceño fruncido u otro tipo de gestos. Por tanto, enfócate en esa parte, en las cejas, en las sienes, la mandíbula, masajéate para relajar esas partes de tu cuerpo. Y, por supuesto, utiliza el sentido del humor, que siempre viene bien“.

Te emplazo como siempre a que me cuentes tus experiencias. Que compartas con nosotros cómo consigues tú calmarte en momentos de tensión. Y no quiero terminar este post si hacer hincapié en las palabras de nuestra coach: “Tanto si la situación es inevitable como si puedes “pasar” de ella, no dejes que tu cerebro responda de forma automática, presa de la tensión o el enfado. Si te tomas tu tiempo y trabajas cuerpo y mente, podrás revertir esos sentimientos y retomar la calma en los momentos más delicados”.