Ofrecer consejos para combatir el estrés es una de las mayores preocupaciones de la sociedad de hoy. Todos, en menor o mayor medida, lo sufrimos. Desde mayores a niños. De hecho, la mayoría estamos todo el día corriendo. Pero, ¿es tan difícil dar consejos para combatir el estrés de forma eficaz? ¿Cómo afecta a nuestro organismo el estrés?

Vamos a empezar este post respondiendo a la última pregunta. Según la Fundación del corazón: “En 2008, un estudio publicado en la revista European Heart Journal, concluía que el estrés laboral puede ser un determinante importante de cardiopatía coronaria en la población en edad de trabajar. Parece ser que quienes sufren estrés tienen hábitos de vida menos saludables (dieta pobre, poco ejercicio físico). Por otra parte, el estrés puede tener efectos directos a nivel del sistema neuroendocrino y el síndrome metabólico”.

Consejos para combatir el estrés: mueve tu cuerpo

Asimismo desde la Fundación del corazón apuntan que el ejercicio físico es también un aliado para mantener a raya el estrés. Eso es así porque muchas de las respuestas que se producen como adaptación a la práctica regular del ejercicio físico promueven una reducción del nivel de ansiedad. De hecho, “la gente que hace más deporte suele ser más tranquila. Y afronta los problemas de una forma más pausada”.

Otras posibilidades interesantes son la práctica de actividades en la que se trabaje tanto el ejercicio como las técnicas de respiración. Por ejemplo el Yoga y el Pilates.

¿El estrés es siempre negativo?

Como ya hemos comentado antes todos vivimos sometidos en mayor o menor medida a la tiranía del estrés. Sin embargo, como apunta Alicia López de Fez, del Centro de psicología López de Fez, “el estrés no tiene que ser siempre negativo. Algunas situaciones implican un cierto nivel de estrés que constituye un mecanismo de activación-alerta necesario para realizar de manera adecuada determinadas actividades. Un ejemplo muy esclarecedor es lo que ocurre cuando una persona se pone al volante de un coche”. Como concreta Alicia: “El problema surge si este nivel de activación es excesivo o si la situación de sobrecarga se mantiene durante demasiado tiempo, haciendo fracasar estos mecanismos de adaptación”.

Síntomas del estrés

Los síntomas pueden ser tanto de carácter psíquico como físico. “El estrés produce toda una serie de modificaciones neuroendocrinas e inmunológicas. Estas modificaciones alteran la capacidad homeostática del organismo -explica Alicia López de Fez-, facilitando la aparición de diversas enfermedades”.

La psicóloga del centro López de Fez enumera los síntomas físicos. Detectarlos es vital para aprender a combatir el estrés:

  • Facilidad para fatigarse.
  • Molestias digestivas, como vómitos.
  • Dolores de cabeza.
  • Taquicardia y palpitaciones cansancio.
  • Alteraciones en el sueño, aumento o disminución del apetito y alteraciones del ritmo intestinal.
  • También acné, caída del cabello. E Incluso sensación de ahogo, sudoración, temblores, visión borrosa y pitidos o zumbidos de oídos.
  • Se suele ver dañada la sexualidad en forma de bajo deseo sexual.
  • Asimismo, alteraciones de la regla menstrual, problemas tiroideos, suprarrenales y deterioro del sistema inmunológico.

Los síntomas psíquicos son también muy diversos como apunta Alicia:

  • Irritabilidad, impaciencia, excitabilidad, intolerancia a las críticas, impulsividad, risas nerviosas…
  • Hostilidad, agresividad, con lo que fácilmente surgen disputas en las relaciones personales que aumentan a su vez el estrés.
  • También cierta fatiga intelectual que hace que resulte difícil la concentración, pensar de forma creativa, tomar decisiones y librarse de determinadas preocupaciones.
  • Además se producen con frecuencia olvidos, errores y despistes que agravan la situación de sobrecarga y la sensación de no poder más.

Consejos para combatir el estrés: desde respirar a desconectar y meditar

Como se pregunta nuestra coach de cabecera Marta Romo: “¿Es inevitable vivir estresados o hay alternativas? ¿Qué podemos hacer para mitigar los efectos del estrés cotidiano, del estrés digital y del ajetreo de la vida moderna?” La respuesta de Marta es contundente: “Adquirir nuevos hábitos saludables para nuestro cerebro, que nos permitan estar conectados interiormente. Pero esto implica adquirir cierta disciplina diaria, tomárnoslo en serio”. Si estás dispuesta a poner en práctica estos consejos para combatir el estrés, te invito a que sigas leyendo.

Haz una pausa breve cada treinta minutos

Sabemos desde hace bastante tiempo, que la atención es cíclica y que no podemos mantenerla largos periodos de tiempo. Como Marta explica “en 1948, Mackworth investigó el rendimiento continuo y observó que comienza a disminuir a partir de la primera media hora de atención. Concluyó que si se hacen pausas breves cada treinta minutos, el nivel de rendimiento permanece a un nivel superior y casi constante”.

Acuérdate de respirar

La coach nos recuerda con acierto que “hay ocasiones en que, bien por la emoción, bien por los nervios, tardamos mucho en coger aire. ¡Es como si se nos olvidara respirar! De vez en cuando, tomar conciencia de cómo estamos respirando nos ayudará a que la introducción de oxígeno en nuestro cuerpo sea la necesaria, ni más ni menos”.

Establece rutinas para mirar el correo

Limitar el uso del correo electrónico a ciertos momentos del día puede ayudarnos a mantener nuestra atención focalizada en la tarea. Así lo apunta Marta Romo: “Esperar al menos dos horas por la mañana antes de chequear el e-mail evitará que los demás, a través del correo, organicen nuestro día. Es una vía para comenzar la jornada con lo importante”.

Junta tareas similares

Especialmente importante es este consejo que nos da Marta Romo si eres de las que pasa el día consultando Internet. “Para aprovechar los umbrales de atención y concentración, espera a enviar correos en bloques, en lugar de ir mandando o respondiendo a demanda. A la hora de informarte, suscríbete a los RSS de tus blogs favoritos. Y así podrás leer las actualizaciones también en bloques, ahorrando tiempo en buscar las noticias que te pueden interesar”.

Haz menos

Y el motivo te va a dejar de piedra. Marta asegura que “el hecho de estar todo el día haciendo mil cosas es un síntoma de vagancia. ¿Por qué? Porque nos dedicamos a acciones indiscriminadas y normalmente de poco impacto y no hacemos lo verdaderamente importante, que suelen ser cosas concretas. Buscar la productividad personal tiene que ver con dedicar menos recursos a conseguir nuestros objetivos. Y eso pasa necesariamente por la planificación y la reducción de tareas. Menos es más“.

No dejes para luego lo que tienes que hacer ahora

La coach Marta Romo recomienda huir de la adicción a procrastinar. Es decir, a retrasar las cosas, aunque siempre exista un motivo o excusa. Al final es mejor quitarse las cosas de encima cuanto antes, porque toda tarea se dilata indefinidamente hasta llegar a ocupar la totalidad del tiempo disponible para su completa realización”.

Desconecta para descansar

La experta nos anima a disfruta de la desconexión virtual real. “Cuando estés conectado personalmente con tu familia, amigos… apaga el móvil y enciéndelo solo en momentos puntuales. Cuando el móvil está encendido, la tentación de consultarlo es mucho mayor. Ponte un horario de apertura y cierre, al igual que en las oficinas o los comercios. Es importante que todos sepan cuánto te pueden localizar y cuándo dejas de estar disponible. Está demostrado que no podemos descansar si seguimos conectados mentalmente“.

Actividad contemplativa

Quizás te sorprendan estos consejos para combatir el estrés. Pero realmente resultan efectivos. Así, Marta nos anima a dedicar un mínimo de diez minutos al día a la actividad contemplativa (meditar, rezar, mindfulness). “En el año 2007, Britton demostró que los efectos beneficiosos de la meditación en el cerebro aparecen muy rápidamente. Hay estudios que sugieren que es posible apreciarlos incluso con solo diez minutos de práctica regular. Así que no hace falta ser ambicioso al principio, con diez minutitos podemos empezar”.

Acompañado es más fácil

Hacer las cosas en grupo puede ser una motivación añadida a la actividad meditativa. Por ejemplo, apuntarte a algún grupo, o incluso a clases para aprender, te forzará en un principio y, después, cuando hayas cogido el “gustillo”, podrás seguir solo.

Utiliza la tecnología

Aunque suene contradictorio, para realizar este tipo de actividades puedes apoyarte en los recursos que ofrece. Hay multitud de aplicaciones que, de forma guiada, te ayudarán a realizar tus ejercicios de meditación o de respiración.