Me encantan las conversaciones divertidas y contradictorias que protagonizamos las madres cuando nos reunimos para disfrutar de las proezas de nuestros retoños. En este caso, somos un grupo de madres coraje que, tres tardes en semana, acudimos a nuestra cita futbolística. Bueno, lo de ver a los niños, ahora que no nos leen, es la excusa.

Nuestras citas semanales nos sirven para compartir nuestros problemas, dudas y bromas. Y qué bien lo montamos. Hay tardes que nos llevamos nuestra mesa portátil, nuestro chocolatito recién hecho, y un sinfín de dulces: bizcochos, realizados por alguna madre hacendosa, galletas… Y tenemos el valor de advertirles a los niños “ojo con el baloncito no nos vayáis a tirar el chiringuito…”

chocolate con churros

Y para cenar: ensalada

Equipadas con mantas y calienta manos para desafiar el frío, hay días que nuestras conversaciones giran alrededor de las dietas. Sí, lo habéis leído bien, dietas mientras comemos chocolate:

Mira que lorza tengo…

Yo me he subido a la báscula y peso tres kilos más...

Pues yo antes no tenía cartucheras…

Yo voy a ir al gimnasio.

Mañana empiezo la dieta…

Ay, he visto en una revista una dieta maravillosa en la que pierdes tres kilos a la semana y sin pasar hambre…

Yo me he apuntado a una web que te diseña el plan de comidas…

¡Pero qué bueno está el chocolate!… me pierde este bizcocho… aunque yo, como Terelu, no soy de dulce… Comenta una de las mamás que no se pierde un programa…

-Oye, chicas, que ya han empezado el partido… concentraros que marcan gol…

Es verdad. ¡Uff, qué frío hace!… ¿sabéis de lo que me estoy acordando ahora? De los churritos tan ricos que hacen en la cafetería que está al lado del polideportivo… si queréis el miércoles encargo unos cuántos…

¿Y la dieta?

Hija, un par de churritos no es para tanto…

-Pero… ¿no era que a ti no te gustaba el dulce?

Es cierto, venga, vamos, que ya salen los chicos… y hoy para cenar una ensaladita que hay que cuidar la línea, ¿eh?