La verdad está sobrevalorada

Sí chicas, así os lo digo. La verdad está sobrevalorada… ¿No te ha pasado alguna vez tener un mal día y encontrarte con la que dice ser tu amiga y que te lo estropee más? Pongámonos en situación, te levantas de la cama: ojos hinchados, pelos de loca después de un buen rato con el secador… Poco después te vas al armario con la misma emoción que si fueras a Lourdes y, tras un buen rato probándote tus modelitos, te das cuenta de que tu ropa está pasada de moda. Para colmo el vestido te marca el nuevo michelín que sumas a la colección y por si fuera poco en las medias tienes un enganchón.

“No pasa nada, seguro que paso desapercibida… y nadie reparará en mí”-.

Ja, eso es lo que tú te crees. Para empezar, te encuentras con la típica amiga doña Perfecta. Y para continuar solo a ti se te ocurre comentarle que hoy no es tu día. ¡Error! ¡Error! Es en ese momento cuando ella sin piedad te lanza el primer aguijón directo a tu autoestima.

“Es cierto, ¿qué mala cara tienes?”

Ya puedes echarte a temblar, porque este comentario no será el único: ya sabes que ella ante todo es sincera…

“Tienes ojeras, uf se te nota la raíz… necesitas un tinte con urgencia… Anda, ¿qué te ha pasado en el labio, tienes una calentura? Ten cuidado con el bolso que lo llevas abierto… ah ¿es que se te ha roto el cierre?”

En ese momento, las verdades convertidas en aguijones que te va lanzando son directamente proporcionales a la mala leche que se te va poniendo… De repente ves el cielo abierto, acabas de reparar en que tienes una verdad poderosa para contraatacar… Con una sonrisa malévola, le sueltas:

-“¿No tienes frío? Abróchate que te vas a congelar…”-

Y, entonces, llena de orgullo y satisfacción la escuchas decir:

-“Es que no me cierra, hija debe ser que con la menopausia he cogido unos kilos de más y no me vale nada de lo que tengo…”-

Conclusión: la verdad está sobrevalorada, ¿o no?

Mujer se mira al espejo Amigas hablando mientras cruzan un paso de cebra vineta-3