La que has liado pollito con los grupos de whatsapp

Madre mía que follón. Desde que existe el whatsapp vivo sin vivir en mí. He perdido la cuenta de todos los grupos de whatsapp que tengo. Y así me ha pasado que he liado la mundial. Os pongo en situación. Tengo dos hijos en edad escolar, con sus respectivos grupos de whatsapp. Además, ambos juegan al fútbol. Por lo tanto sumo a la lista más grupos de whatsapp, añado los obligados por el trabajo. Y los grupos con los familiares, en los que hacemos las delicias de los abuelos 2.0, subiéndoles las fotos y vídeos de los nietos. Y sin olvidarme del grupo de las amigas del cole, a las que hace años que no ves, y los grupos de las amigas a las que veo todos los días…

Dicho esto os cuento. Resulta que la otra noche, cuando por fin me senté a relajarme en el sofá, y estaba a punto de caer en brazos de Morfeo, comenzaron a activarse la mayoría de mis grupos de whatsapp repentinamente.

Tic, tic, tic… cada cinco segundos un mensaje nuevo… Madre mía parecía la rebelión de la tecnología, qué miedito. El caso es que, como ya os he dicho, estaba yo coqueteando con Morfeo. Y de eso que tienes un ojo abierto y el otro cerrado, y que no eres consciente de lo que escribes ni de lo que piensas…

En ese estado cogí mi móvil y empecé a responder… El Presidente del club de fútbol nos estaba echando un rapapolvo a los padres por la actitud en el partido anterior. A su vez, mi hermano me acababa de mandar un vídeo de mi sobri con sus proezas. Con la baba de tita orgullosa resbalando por la cara, respondí: “Ole mi niño, qué gracia tiene, es que te como la cara…” Pero lo hice en el grupo equivocado: SE LO MANDÉ AL PRESIDENTE… Para rematar, decidí seguir contestando a los distintos grupos.

Calista y los grupos de whatsapp En el grupo de mis amigas, una de ellas, que está en proceso de divorcio, nos contaba con pelos y señales la última que le había hecho a su ex. Entre tanto, mi jefa me acababa de comunicar que tenía que trabajar a tope la siguiente fiesta. Pues nada, que de nuevo metí la pata. A mi amiga supuestamente le respondí: “¡Qué cabrona eres, tía!” con todo lujo de emoticonos. Pero de nuevo la líe parda y la respuesta fue a parar al grupo de trabajo…. Mejor no os cuento lo que sucedió… Prefiero que me contéis vosotras más desastres que hayáis liado con los grupos de whatsapp…