De rebajas con la tarjeta caducada

Vivo sin vivir en mí. ¡Qué fuerte lo que me ha pasado! Si es que ando de cabeza y no se puede ir como las locas. Locas os vais a quedar cuando os cuente la última. Sí, ya sé que las rebajas están a punto de terminar pero como vivo al límite… Fíjate si vivo al límite que quito el pendrive del ordenador antes de que ponga “ahora lo puede extraer de forma segura…” Creo que si lo haces así te expones a que te sucedan cosas terribles…

Calista-rebajas-1Bueno que me enrollo más que las persianas. Lo cierto es que esta mañana me he levantado tempranito, me he ido a un conocido centro dispuesta y predispuesta a arrasar con lo poco que quede de las rebajas. Madre mía, parecía a Gollum gritando mi tesoro con cada prenda que encontraba… Qué os voy a contar que no sepáis…

De eso que encuentras tu vestido ideal, que consigues abalanzarte sobre la percha antes de que la chica morena de al lado te arrebate la prenda… Además es el único que queda de tu talla… y por fin es tuyo por tan solo 9,90€…

No me pega con nada de lo que tengo, pero da igual seguro que encuentro algo que combine…

Madre mía que sudadera tan chula para mi #súperhijoenlaedadelpavo, no le gusta este color pero seguro que logro convencerle, solo son 15€.

-¿Y estas botas para el pequeño?

-Qué guapo va a estar mi #buenmarido con esta cazadora,

-Mira, una cazadora vaquera, tengo tres, pero es que esta es un tono lavado y solo cuesta 12,99€ algo así no se puede desperdiciar…

Y así en cada una de las secciones que os podáis imaginar… Como una campeona olímpica he llegado a la caja pensando en que me iban a coronar compradora de gangas del año… Qué deciros de la cola que había en la caja… Como diría Jesulín en dos palabras: im-presionante… Y por seguir con las comparaciones, al más estilo Belén Esteban yo por las rebajas MA-TO.

Pues bien, me he armado de paciencia y una hora después un temblor en la mano, un brillo de emoción en la mirada han confirmado que estoy a punto de pagar mis tesoros. Ya son míos. Eso al menos creía yo.

Ponga el pin, señora…

-Mal empezamos llamándome señora…, pensé…
Calista descubre que está yendo de rebajas con la tarjeta caducada
Marco el pin, le doy a OK. Y de repente siento que me mareo, que me pongo tan roja como el abrigo que llevo puesto, que quiero desaparecer, que me quiero morir… Me pellizco pensando que es una pesadilla… Pero no, estoy despierta, hasta se me ha escapado un grito de dolor… En la lejanía, como el que no quiere escuchar, oigo la voz de la cajera, que con tono impertinente y diría que un pelín cabreada me espeta:

Señora, la tarjeta está caducada…

Dios qué vergüenza, qué impotencia… No sé qué me ha dolido más si el coraje de no haberme enterado de que mi tarjeta caducaba en algún momento de mi vida, el no llevar dinero en efectivo o la mala hostia que se me ha puesto por no poder llevarme mis tesoros…

Y al llegar a casa después de unas rebajas frustradas…

Calista-rebajas-3Estoy sumida en una profunda tristeza… he abierto la puerta con el peso de la derrota sobre mi espalda y de repente, cuando estaba colgado mi abrigo de las rebajas pasadas, mis ojos se clavan en el mueble que tengo en la entrada… ¡No puede ser, no puede ser!… Mi cabreo va creciendo por minutos… ¿por qué? Acabo de descubrir que #elbuenodemimarido hace unos días subió las cartas del buzón, las dejó perfectamente apiladas en el mueble junto al teléfono (sí, lo admito, los setenta me marcaron y tengo uno de ese estilo)… ¡y no se percató de que dentro de uno de los sobres estaba mi tarjeta!

Ahora os pido vuestra ayuda ¿es motivo de divorcio? En su favor diré que me ha escrito un whatsapp diciéndome: “pero yo te quiero mucho. Por cierto hoy no como en casa tengo una reunión…” Suena raro, ¿no?