Este año los rayos de sol se han resistido. Pero como suele ser habitual, hemos pasado de las botas altas a las chanclas de un día para otro. Del plumas al bikini. Pero sí, el sol ha llegado para quedarse. Y nosotras que nos alegramos y ansiamos poner en marcha la Operación bronceado. Pero saludable.

No hace falta que te diga que el sol es sinónimo de bienestar. Y, entre otras cosas, fortalece los huesos, activa la circulación… Y ayuda a mantener una salud ósea correcta, que permite la síntesis endógena de vitamina D o el buen funcionamiento de procesos fisiológicos claves.



Bronceado perfecto: ojo si tu piel es muy blanca

Pero no todo es positivo. Una larga o excesiva exposición al sol puede derivar en numerosos problemas, sobre todo de la piel. Y arruinarnos el bronceado. Algunos de los problemas que conlleva una prolongada exposición al sol sin tomar las precauciones pertienentes son:

  • Envejecimiento prematuro. Así como aparición de arrugas, manchas oscuras (pecas, algunas llamadas ‘manchas de envejecimiento’).
  • Pérdida de elasticidad, áreas ásperas, secas y escamosas.
  • Así como cambios en el ADN de las células de la piel, pudiendo volverse estas malignas, cataratas o problemas visuales.
  • E incluso la reactivación de virus. Por ejemplo, el herpes labial. También cambios en el sistema inmunitario o procesos tumorales como el cáncer de piel. En este caso las personas más afectadas son las de piel blanca. ¡Ojo con el bronceado si este es tu caso!

La Academia Española de Dermatología y Venereología arroja unas cifras preocupantes: En España se diagnostican 3.200 casos de cáncer cutáneo anualmente. Esta cifra aumenta un 10% cada año. El 80% del daño solar se produce antes de los 18 años. De ahí la importancia de la concienciación y la educación solar.

La cifra positiva es que este tipo de cáncer es uno de los que tiene mejor tratamiento. Diagnosticándolo a tiempo, se cura en el 95% de los casos.

5 mitos sobre el bronceado

Muchos de estos problemas se producen simplemente por no tomar las precauciones adecuadas. En muchas ocasiones, estas buenas prácticas no se producen debido a mitos que llevan a malos hábitos y a conductas nocivas para la salud.

Para arrojar luz sobre el bronceado saludable, contamos con la dilatada experiencia de la empresa de productos de salud y biocosmética Ondalium. Dichos expertos han identificado 5 de los mayores mitos relacionados con el sol:

Si está nublado, no me voy a quemar

Tal y como recordaba en una reciente campaña el Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña (COFC), el 90% de la radiación proveniente del sol consigue atravesar las nubes. Sin embargo, la sensación de que el sol no calienta tanto puede llevar a no tomar precauciones… Por eso, los días nublados pueden acabar convirtiéndose en los más peligrosos.

Es bueno empezar el verano con sesiones en una cabina de rayos UVA

La luz UV artificial emite una intensidad de radiación mucho mayor a la que emite la solar. Por tanto, lo que entendemos como ‘preparar’ la piel para el verano es erróneo. Las radiaciones que recibiremos en estas cabinas serán más concentradas y perjudiciales que las que provienen del sol.

Con una protección muy alta me puedo relajar todo el día

El término ‘pantalla total’ no existe. Se debe echar la crema 20 ó 30 minutos antes de la exposición al sol. Y los dermatólogos recomiendan renovarla cada dos horas, como mínimo. Así como tras darse un baño o sudar, aunque esta sea resistente al agua, para mantener su eficacia.

Si las cremas son más ligeras o en spray, se aconseja renovarlas con mayor frecuencia.

Si tengo piel oscura, no necesito crema protectora

La radiación solar continuará dañando las células, aunque no se produzca una quemadura evidente. De hecho, aunque una mayor cantidad de melanina aumenta la protección al sol y evita las quemaduras, eso no previene de la radiación.

Un estudio de la Universidad de Cincinnati de 2006 aseguraba que las personas de piel oscura pueden sufrir de forma más grave el cáncer de piel. Esto tiene una explicación: se detecta en fases más avanzadas y se presenta de forma más agresiva.

Con aceite, me pondré moreno en menos tiempo y con menor riesgo

Es más bien al contrario. Existen aceleradores o intensificadores del bronceado con aromas sugerentes y efectos muy rápidos. Pero no todos ellos contienen el factor de protección necesario (normalmente de 15 ó 30).

Decálogo para un bronceado saludable y sin poner en riesgo tu salud

Mujer tomando el sol. bronceado

Pero estos efectos adversos se pueden evitar, si se siguen los 10 sencillos consejos que recomiendan el Ministerio de Sanidad y las organizaciones especializadas:

  • Evitar las exposiciones prolongadas o siestas bajo el sol. Así como durante las horas centrales del día (de 12 a 17 horas).
  • Vestir prendas ligeras y no ceñidas para ir cómodo. Y a la vez disminuir la exposición directa del cuerpo al sol: Pantalones largos, camisas de algodón de colores claros…
  • Aprovechar la protección de llevar sombrero o gorra.
  • Utilizar gafas de sol homologadas que filtren el 90% de la radiación ultravioleta.
  • Aplicarse productos de protección solar. Deben tener un factor de protección elevado e indicado para la edad, el tipo de la piel y la zona del cuerpo. Estos productos no ofrecen una protección total frente a los rayos del sol, sino una disminución del riesgo.
  • La radiación penetra hasta un metro en agua clara. Por lo que hay que ser especialmente precavidos si nos encontramos dentro del agua o si estamos mojados.
  • Tener un cuidado especial con los más pequeños. Son muy sensibles a estas exposiciones. Evita que los menores de 3 años reciban estos rayos. Y utiliza factores de protección solar mayores de 40.
  • Si se toma medicación, revisar que esta no aumente la sensibilidad cutánea a la radiación ultravioleta.
  • Las quemaduras solares incrementan con la altura. De hecho aumentan un 4% el efecto de las radiaciones ultravioletas por cada 300 metros. Por ello, hay que ser aún más precavido si se va a la montaña.
  • Tomar alimentos buenos para la piel. Por ejemplo, la zanahoria o el ajo negro. Hay estudios que demuestran que el consumo oral de ajo negro protege de la inmunosupresión que produce la radiación UV.