Es mi momento del día o de la noche. Es ese momento en el que desconecto de todo, me relajo y aprovecho para mimarme un poco. De hecho, son muchos los beneficios de la ducha por la mañana. Por ejemplo es imprescindible para que nuestro cuerpo se recargue de energía.

Pero, ¿sabemos ducharnos? No te rías, ya sé que a nuestra edad… Me refiero a que si sabrías contestarme a estar preguntas: ¿El agua caliente es mejor? ¿Debemos utilizar esponja? ¿Qué pasa si nos duchamos dos veces el día? Elena Espada, Responsable científica Dove, nos desmiente algunos mitos y nos ofrece algunos consejos que contribuirán a cuidar nuestra piel y descubrirnos los beneficios de la ducha.

El agua mejor templada

En invierno estamos acostumbrados a ducharnos con agua caliente para entrar en calor. Hay que saber que el agua muy caliente puede secar la piel al privarla de parte de sus aceites humectantes naturales, dejándola seca y sensible.

Lo ideal es ducharse con agua templada (entre 25ºC – 30ºC). Con esta temperatura evitaremos la sequedad en la piel y nos ayudará activar la circulación y a relajarnos. La fuerza del agua templada en tu piel hace que tu corazón lata más deprisa y tus músculos se flexionen. Esto envía sangre a tus músculos y tus órganos vitales. El agua caliente hace lo contrario, moviendo sangre hasta la superficie de la piel.

Alternar entre agua caliente y templada, casi fría, mientras estas en la ducha es una gran forma de estimular y mejorar la circulación. Esto también sirve para mejorar el funcionamiento del sistema nervioso.

Por otra parte, las duchas de agua templada liberan componentes químicos en el cerebro  que mejoran tu humor, disminuyen el estrés y ansiedad y alivian la depresión.

¿El lavado en exceso es dañino?

Ducharse muchas veces al día no es lo mejor para nuestra piel. Pero si debemos hacerlo, ya sea porque vamos al gimnasio o por nuestro trabajo, lo más recomendable es utilizar un gel no agresivo que respete el manto lipídico de nuestra piel.

¿Frotarse es una técnica eficaz?

La exfoliación es una parte importante de la rutina de limpieza de la piel. Pero no se debe hacer diariamente. Las esponjas vegetales y frotar la piel muy fuerte pueden dañar más de lo que ayudan; así que recuerda tratar con delicadeza tu piel en los cuidados diarios.

No te olvides de ciertas zonas

La espalda, los pies y las uñas son los grandes olvidados en la ducha. Es muy importante prestar atención a estas partes del cuerpo, ya que se pueden generar bacterias que pueden causar algunos problemas y enfermedades de la piel.

¡Ojo con los geles agresivos!

Cada vez que nos duchamos nuestra piel puede perder hasta un 15% de hidratación con lo que elegir un buen gel de ducha es fundamental. No todos los geles cuidan igual de tu piel: algunos podrían ser agresivos con ella destruyendo lípidos necesarios y provocando deshidratación. Los geles Dove utilizan la tecnología NutriumMoisture, que conserva la barrera protectora natural de la piel y ofrece un cuidado superior que la nutre intensamente. Esta tecnología combina limpiadores suaves y glicerina, que actúan reponiendo la hidratación perdida durante la ducha. Además, te aportan todos los beneficios de la ducha y te ayudan a que la piel esté más suave y cuidada.

¿Crema hidratante? Claro que sí

La ducha es el precursor perfecto para lociones y cremas, ya que en ese momento la piel es más receptiva a ser hidratada. Las lociones de Dove son el complemento perfecto para completar nuestra rutina de belleza y ayudar a nuestra piel a mantenerse hidratada, suave y bonita durante todo el año.