“¡Hum!, mi reino por un trozo de chocolate! Me tomaría algo dulce, es que me lo pide el cuerpo…” ¿Te resultan familiares estas expresiones? ¿Eres de las que no puede vivir sin tus caprichos de azúcar? No te agobies, no estás sola. Y hoy para saber por qué nos pasa, y saber qué podemos hacer contamos con los consejos de Jessica Hierro, dietista nutricionista clínica Alimmenta, Barcelona, y Concepción Vidales, director médico de la clínica Nutrimedic.


Adicta al dulce, ¿por qué?

Es importante partir de la idea de que no solo comemos para nutrirnos y recibir energía, sino que también lo hacemos por placer. Así lo explica Jessica Hierro: “Existe lo que se llama el ‘circuito de recompensa’. Este explica porqué después de tomar dulces, como chocolate, se desencadena una sensación de placer. Hay muchas personas que lo definen como felicidad, disfrute o satisfacción. Los alimentos más ricos en grasa y azúcar son los que están más relacionados con este circuito de recompensa.”

Pero, ¿es cierto que hay personas que no pueden parar de comer dulce, ¿o solo me pasa a mí? La doctora Vidales tiene la respuesta: ”Hay personas adictas al dulce. Prefieren tomarse para comer un café con leche con dos bollos que un filete con lechuga. Si es tu caso, es importante que corrijas esos hábitos y equilibres tu dieta, comiendo alimentos de todos los grupos. Demasiados productos dulces pueden dar lugar a carencias nutricionales y a ingerir demasiadas calorías. Esto provocará que aumentes de peso. Como con todo, la clave está en la moderación”.

Por otro lado, Jessica nos advierte que “cuando consumimos alimentos ricos carbohidratos de rápida absorción, galletas, chocolate, refrescos, zumos, bollería, nos produce una sensación de saciedad momentánea. Pero pasadas 1-2 horas después de comer sufrimos una ‘bajada de azúcar en sangre’. Y aparece de nuevo el apetito y las ganas de volver a comer”.

¿El estado de ánimo tiene algo que ver con ser adicta al dulce?

El hombre por naturaleza tiene preferencia por el sabor dulce mientras que rechaza los sabores amargos. Pero además hay que tener en cuenta la estrecha relación que existe entre las emociones y la alimentación. “Detrás de un comportamiento de “no poder parar de comer (dulce o lo que sea) puede haber un cuadro de ansiedad o estrés que lo favorezca -analiza Jessica Hierro-. Vivimos con un ritmo frenético, lleno de estrés y obligaciones, con poca disponibilidad de tiempo. Entonces la comida puede convertirse en una válvula de escape. Necesitamos comer para encontrarnos mejor. Pero no nos sirve cualquier alimento. Las preferencias nos llevan a elegir productos ricos en azúcar o en grasa”.

Qué alimentos debemos incluir en nuestra dieta y cuáles eliminar

Dependiendo de los motivos que le lleven a una persona a no poder parar de comer dulce, las recomendaciones cambiarán. Así lo divide Jessica: “Si la causa es el estrés o la ansiedad, los consejos irán dirigidos a reducir el estrés. ¿Cómo? Practicando deporte, evitando alternar los ritmos circadianos de vigilia y sueño asegurando un buen descanso. Siguiendo unos horarios regulares, planificando la semana con antelación. Así como disponiendo de tiempo libre o aprendiendo a delegar tareas diarias a otros miembros de la familia”.

Si el problema es una mala alimentación será necesario poner orden en la dieta. Se recomienda hacer varias comidas al día. “Evitar cereales refinados. Y tomar productos integrales como la pasta o el arroz. Estos ayudan a regular mejor los niveles de azúcar en sangre. Beber agua, infusiones o té, pero no bebidas azucaradas como refrescos o zumos. Consumir fruta y verdura a diario. Crear un ambiente saludable a nuestro alrededor. Es decir que no haya productos procesados llenos de azúcar como cereales de desayuno, chocolate, dulces o bollería. Es preferible que haya frutos secos o fruta para picar entre horas“, aconseja la nutricionista de Alimmenta.

Galletas variadas. adicta al dulce

Nuestro cerebro necesita azúcar para funcionar. El problema es que muchos alimentos dulces contienen demasiada grasa (Foto: biscuiteers banking)

¿Tiene que ver por ejemplo con el síndrome premenstrual?

Desde la ovulación hasta la menstruación la mujer sufre los llamados síntomas premenstruales. Entre estos síntomas está un deseo enorme por consumir dulces, especialmente chocolate. Se producen principalmente por variaciones en los niveles de estrógenos y progesterona en la mujer.

Pero cuidado, eso no significa que nos debamos relajar justificando el consumo de dulces porque, como se dice habitualmente, “me tiene que bajar la regla y necesito comer chocolate. Es ocasiones puede ser la excusa perfecta para permitirnos caprichos de este tipo”, advierte la experta de Alimmenta.

Además, la doctora de Nutrimedic puntualiza: “Las mujeres por cuestiones genéticas, hormonales (embarazos, menstruación o menopausia) tenemos mas deseo de consumir productos dulces. El azúcar carece de otras sustancias nutritivas como proteínas, aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales, que son indispensables para nuestra nutrición”. Tampoco hay que olvidar que es importante fuente de energía en la dieta humana. “Nuestro cerebro necesita azúcar para funcionar. Y no hay que olvidar que, gracias al sabor dulce tan apetecible, ingerimos alimentos con numerosos nutrientes, como los lácteos, con gran contenido en calcio. El problema es que muchos alimentos dulces (pasteles, bollos) contienen demasiada grasa, que en realidad tiene más calorías que el azúcar (9 calorías por gramo frente a 4 calorías por gramo)“.

La solución: seguir una dieta equilibrada

Los dulces llevan hidratos de carbono simples, muy importantes para tu organismo porque aportan energía. Pero las proteínas también son necesarias. De ellas el cuerpo saca energía para quemar grasa al igual que los lípidos. Todo en su justa medida. “Para que te hagas una idea -explica la doctora Vidales-, si tu dieta tiene 1.500 calorías, el 55 por ciento tiene que proceder de los hidratos de carbono. Es decir fruta, legumbres, pan, pasta, cereales, también azúcar. El pan hay que restringirlo pero no eliminarlo. El 25 por ciento de las calorías han de ser aportadas por las proteínas: carne, pescado, leche y huevos y entre un 15 y un 20 por ciento por las grasas; aceite de oliva y pescados grasos, como el salmón.

Trucos para golosas

La directora médico de Nutrimedic enumera los tips más sencillos para saciar a las más golosas:

  • Haz un tentempié a media mañanas¡ y otro a media tarde. Es fundamental porque doblan los niveles de azúcar, que en esos momentos pueden bajar. Además, es sabido que nos hacen llegar mejor a la siguiente comida. Lo mejor es tomar una pieza de fruta en esos momentos. No hay que abusar del plátano, porque es calórico. Pero se pueden tomar frutas saciantes: manzana verde o la naranja. También puedes tomar pan integral con algo de proteína (como una loncha de pavo).
  • Un plato de pasta con salsa de tomate en una persona que tiende a tomar dulce y que está a dieta es muy saciante y psicológicamente le alivia. Si lo tomas como plato único dos días por semana, sin utilizar otros aditivos, no te engordará.
  • Unos 200 gr. de tomate con una pizca de sal te aportan 40 calorías, a diferencia de 200 gr. de pan, que tienen 500 calorías.
  • Incluso tomar una onza de chocolate o un caramelo antes de acostarte son buenos para mantener los niveles de azúcar. “Se puede adelgazar incluso tomando un poco de azúcar, pero con control médico”.
  • Toma alimentos anti-ansiedad. En Nutrimedic, en cada dieta aconsejamos algunos alimentos para combatir los momentos de ansiedad, que suele ser una fruta acompañada de otro alimento, generalmente en escabeche o en vinagre, con poder saciante. Por ejemplo, puedes tomar boquerones en vinagre o una manzana verde ácida.