Lo confieso: a mí el estrés, la ansiedad y la tristeza me engordan. Que he tenido un mal día en el trabajo… estoy deseando bajar ‘a la máquina de chucherías’ y ahogar mis penas en patatas fritas. Que discuto con los niños, porque no quieren terminar la merienda para irse a hacer los deberes, no pasa nada, ya estoy yo como ‘el cubito basurilla’ para terminar sus viandas. Que tengo mal de amores, no hay dolor de corazón que no pueda ser superado a golpe de helado de chocolate. Soy tan original, y previsible, como Bridget Jones. Y parafraseando a Amaia Montero “hace dos o tres tallas que no entro en mis vaqueros…” Vamos que lo mío es comer por tristeza y ansiedad. O, como dicen los expertos, sufro “hambre emocional”, que en exceso puede dar lugar a los atracones. Se trata de un trastorno que, según la Asociación Psiquiátrica Americana, han padecido entre el 20% y el 40% de las personas obesas.

Comer por tristeza y ansiedad

Parece ser que, según una investigación, publicada en la revista especializada Pediatric Obesity, sugiere que el comportamiento de los padres está detrás de algunos de estos comportamientos aprendidos. Según relata dicho informe, todo está relacionado con la práctica habitual “de consolar a un niño que llora dándole comida o su dulce favorito”.  De ahí que cuando estamos tristes, estresadas o sufrimos ansiedad busquemos en la comida nuestro refugio y consuelo.

¿Te sientes reflejada con lo que hemos dicho? Pues bien. Todo tiene solución, porque, como bien dice la doctora Concepción Vidales “el hambre es un proceso fisiológico y, por tanto, es susceptible de poder ser controlado. Aunque no debemos olvidar que también es un mecanismo de supervivencia y un instinto primario que se encuentra íntimamente ligado al mecanismo del estrés”.

Anota la lista de alimentos antiestrés

Primer paso para dejar de comer por tristeza y ansiedad es tener la despensa repleta de alimentos antiestrés. En el libro de la doctora Vidales, Lo mío no es hambre, es ansiedad, encontrarás toda suerte de recomendaciones para controlar el hambre emocional. Por lo pronto, te paso la lista de alimentos antiestrés:

  • Plátanos
  • Frutos Secos
  • Leche
  • Queso
  • Té verde
  • Pan integral
  • Chocolate negro
  • Alimentos con Omega 3
  • Aguacate

Consejos antiansiedad

Bien, ya tenemos nuestra despensa llena de recursos ‘calmantes’. Incluso, soy de las que en el bolso siempre lleva una pequeña bolsita con almendras o pistachos. De esta forma evito la tentación de los gusanitos y patatas fritas.

Por otra parte, como explica la doctora Vidales “la ansiedad, sumada a la bajada en el metabolismo basal, puede hacerte consumir más alimentos hipercalóricos, y por lo tanto engordar”. Para solucionarlo te recomiendo tener a mano estos tips y seguirlos a rajatabla cuando preveas situaciones estresantes:

Bebe agua en ayunas

Para combatir la ansiedad, es muy importante, que nada más levantarte te tomes dos vasos de agua en ayunas, acompáñalo también de seis minutos de relajación. Este truco, por cierto, es perfecto si te has planteado dejar de fumar este 2019. ¿El motivo? Que el agua es un depurativo que ayuda a nuestro organismo a limpiarse de la nicotina y aporta el oxígeno necesario para mejorar la ventilación.

Espera

¿Estás a punto de sucumbir al helado de chocolate? Espera, respira y trata de mantenerte entretenido en otra cosa. Por ejemplo, si estás en casa, baja la basura en ese momento. Si estás en el trabajo, cambia de actividad: aprovecha para consultar correos pendientes… Aguanta diez minutos y verás como las ganas de ‘picar’ disminuyen.

Ten a mano bebidas no calóricas ni azucaradas, por ejemplo, té verde. También puedes recurrir a la gelatina dietética, alguna proteína ligera (pavo o jamón), bastones de zanahoria, pepinillos en vinagre…

Crea tu hucha ‘antojo’

Me encanta este tip que nos da la nutricionista en su libro: “Si usas habitualmente máquinas de vending de bebidas o snacks, ha el siguiente experimento: siempre que tengas ansiedad por comer algo de la máquina, guarda en una hucha el dinero que te hubieras gastado. Verás lo grato que te resulta comprobar cómo crece tu pequeña fortuna”

No te saltes horarios de comida

Obligatorio: cinco comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Las calorías que necesitas deben distribuirse así para evitar consumir más de lo necesario.

Concédete un capricho

Planea con antelación una cena o merienda que te guste. Cuando sientas ansiedad, aguanta y recuerda que pronto podrás disfrutar de tu capricho favorito.