Llega el fin de semana o los días de fiesta y a todos nos gusta salir a comer a algún restaurante. Sin embargo, lo que a priori es un plan diez, se puede convertir en una odisea cuando tienes niños. Desde el típico “¿cuándo traen la comida?” pasando por el “me aburro, ¿cuándo nos vamos?” y terminando por el remedio infalible del “déjame tu móvil”.  Si no quieres que tus hijos estén pegados al móvil o la tablet, aquí te hemos preparado unas sugerencias para mantener a los niños entretenidos en un restaurante.

Te aconsejo que eches un vistazo a este vídeo que nos ha encantado del blog Mamás viajeras. En él nos proponen hacer comecocos con la servilleta de papel o formas con las servilletas de tela. También nos recomiendan llevar un libro para pintar y pinturas o pequeños juegos de mesa. Mirad y anotad.

Hacedles partícipes del menú

Otra idea para tener a los peques entretenidos mientras os atienden, es hablar del restaurante: comentar la decoración, explicar el tipo de comida que os van a ofrecer, hablad de las vistas… Cuando ya os den la carta, hacerles partícipes de la carta, habladles de las opciones que hay para comer.

Es una buena excusa para hablar de los diferentes alimentos, de las distintas maneras de cocinarlos, de su lugar de origen… Así como también podéis comentar los alimentos de temporada. Seguramente más de uno se ha visto MasterChef y seguro que les despertáis su curiosidad gastronómica.

Aprovechad para preparar la próxima escapada

Nada de tablet nada de móviles. Lo mejor es hablar. Seguramente que durante la semana con el frenético ritmo de vida que llevamos todos apenas tenéis tiempo para conversar tranquilamente. Pues aprovechad la oportunidad que os brinda el comer fuera de casa en familia, y sacad temas de conversación que os interesen a todos. Por ejemplo, el próximo viaje que vais a hacer, o incluso si tenéis pensado ir al cine, podéis comentar las películas de estreno.

Despierta su lado creativo pintando

Otra opción para evitar caer en los aparatos electrónicos es pintar. En el bolso suelo llevar siempre una libreta pequeña y un paquete de ceras (mira por casa que seguro que tienes algún paquete de los que dan en los restaurantes). Aprovechad para despertar el lado creativo de vuestro pequeño, podéis sugerirle que pinte algunas de las cosas que haya sobre la mesa, o si hay frutas en el restaurante también puede retratarlas.

Los juegos tradicionales nunca fallan

Esta opción seguro  que la utilizáis cuando vais en el coche. Pues aprovechad mientras os tomáis el postre o el café para practicar con los juegos tradicionales. Son sencillos y no tienes que llevar el bolso cargado de recursos. Me refiero al tradicional veo-veo, los trabalenguas, las adivinanzas. Así como a piedra, papel o tijeras, etc… Si tus hijos son un poco más mayores, podéis jugar a tres en raya o al ahorcado.