¿Qué harías tú si te quedaran dos meses de vida?

Novela de Santiago Díaz. Talión

Parece una pregunta simple pero no lo es, a tenor de lo que me ha costado reunir unas pocas respuestas para justificar que hoy hable aquí de la última novela que me he leído (perdón, que he devorado). Talión (ed. Planeta) es además un gran orgullo, porque la ha escrito el hermano de Jorge Díaz, un buen amigo y también escritor.

A Santiago, casi dos metros de simpatía y talento, le ha dado por salir de su profesión de guionista y entrar a saco en la de novelista. Visto el resultado, podía haberlo hecho antes… Pero dice que sentarse, escribir y terminar le ha llevado un año y medio y no pocas dudas.

Talión: Trepidante, ágil, divertida

Santi, todo modestia, me comenta con timidez que algún periodista le ha dicho que escribe como James Ellroy (autor por ejemplo de La dalia negra). Esto lo dice casi todo. Lo que yo añado es que si coges este thriller sobre la venganza y también sobre la lealtad con ciertos principios éticos, no podrás abandonarla fácilmente. Una periodista recibe la noticia de que le quedan dos meses de vida.

Solitaria, sin lazos afectivos, escéptica de casi todo, se encuentra de repente con un hecho que le hará sacar su lado más oscuro. No debe rendir cuentas ante nadie porque nadie la espera. Pero, paradojicamente, mientras su instinto más destructivo asoma, lo hace también su lado más sentimental.

Trepidante, ágil, divertida dentro del drama… Santi cuenta que cuando releía las páginas recién escritas de día en día “pensaba, qué tensión, debo rebajar esto porque es demasiado. Y quizás por eso, destila en ciertos momentos humor”.

El escritor novel considera que si ha logrado que la gente se ponga a pensar qué haría en la situación de su protagonista, ha cumplido la misión que se proponía: “Es cierto que esto es ficción. Y que Marta, mi protagonista, tiene una situación personal favorable para hacer lo que hace, sola, sin ataduras… Pero al final todos nos preguntamos si haríamos lo mismo y en el fondo, simpatizamos con ella, aunque no tengamos el valor de actuar así”.

¿Y qué haría Santi si de repente le anuncian que también a él le quedan dos meses en este mundo? “Estaría con mi familia, mi pareja, mis amigos… lo normal. Marta no hace eso porque su pasado es su tragedia. Y al final, se encuentra ajustando cuentas con él”.

Solo te quedan dos meses de vida: desde dedicarse al porno a viajar a Disney

Hecho un sondeo en mi entorno. Me ha costado sacar ideas para copiar de qué decisión tomaría yo. Alguno me ha dicho que se dedicaría al porno, sin concretar si de actor o de usuario. Otros que aprovecharían para liquidar a alguien (no me especificaron en qué términos, mejor así).

Yo, por ejemplo, me gastaría una pasta en escuchar por fin un concierto de Gustavo Dudamel. He intentado sacarme una entrada para septiembre y son tan caras que una vez más, he desistido. O me iría al Caribe a morir viendo ese azul incomparable y bebiendo ron. Me llevaría a los míos. No es plan de acabar sola, como Marta Aguilera. Y leería libros como Talión hasta que se me cerraran los ojos.

El escritor Santiago Díaz. Talión

Santiago Díaz narra un thriller cuyo protagonista es la venganza

¿Y tú qué harías si, como en Talión, te quedaron solo dos meses?

Lo prohibido

Mi hermano Jorge dice que “me entregaría a las drogas y al sexo sin parar. Para lo que queda… hay que aprovechar lo prohibido y lo placentero”.

Romanticismo

Germán, probablemente mi amigo más optimista, cuenta que “me dedicaría a darle bien a los políticos, invitaría a mis amigos a todo lo que les hiciera ilusión y querría todavía más a mi chica”. Romántico hasta el final, mi paisano de Huesca.

No hacer nada

Pepa, que vive ya la vida plena de la prejubilada, no tendría grandes planes pre póstumos: “¿Viajar?, ¿Despedirme? ¿Suicidarme? ¿Hacer como si no pasara nada? ¿Llorar? Seguramente no haría nada. Seguir viviendo como cada día. Siempre pensé que me iría a África, pero al final, mejor aquí. Y que luego lleven mis cenizas allí”.

Que me quede como estoy

Carlos, que se pasa la vida haciendo cálculos matemáticos y descifrando fórmulas imposibles, encuentra decidir qué haría mucho más difícil que descubrir la capa de invisibilidad. “Creo que me quedaría como estoy, sin más. No caigo en nada que me produjera especial necesidad”.

Fiesta de despedida

Silvia, un amor de compañera de trabajo…”Me casaría para que le quedara una pensión a Carlos, mi chico. Y los llevaría a él y a nuestra hija Adriana a Disney. Y haría una fiesta de despedida con mis amigos para que sepan lo mucho que les quiero”.

Viajar a… Japón y Australia

Mi marido, Juan Pedro, se iría a Australia a despedirse de este mundo delante de una barrera de coral. Lejos, pero hermoso. Mi amiga Ana no tarda en reaccionar: “Me iría a Japón, a hacer ese viaje que siempre tengo pendiente”. Ambicioso adiós.

Con mamá

Susana, vieja colega de oficio, lo tiene claro: “Me iría con mi madre a pasar lo que me quede”. Eso es amor de hija.

Disfrutar de la familia

Leonor, una madre de manual, atenta, precisa, cariñosa, lo pone fácil: “Dejaría de trabajar y pasaría todo el tiempo restante con mis hijos, mi marido y mis padres”.

Organizar el futuro… de los demás

Mariló, que tiene cuatro hijos, señala que como ha pasado toda su vida gestionando papeles para ellos probablemente terminaría igual “organizando su futuro”. ¿Es o no una excelente persona Mariló pensando en los suyos  hasta en el final?

Después de su respuesta la convencí de que de pasar esto, que Dios no lo quiera ni para ella ni para nadie que lea este blog, mejor nos vamos de marcha loca y de compras a Chanel a gastarnos lo que nos quede en el banco. Pero como no nos vamos a morir… mejor leamos. Eso sí que es vida.

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