Lo sé, lo sé. Da una pereza enorme, pero hay que hacerlo. Las temperaturas bajan y en breve empezaremos a usar la ropa de invierno. Por lo tanto, hoy toca hablar del cambio de armario. Es de esas cosas que te dan un pereza infinita pero que sabes que tienes que hacer sí o sí. Bueno, pues pasado el momento lamento, vamos a cambiar el chip y a ponernos manos a la obra. Pero ¿sabes cómo ordenar los armarios?

Dice la gurú del orden Marie Kondo, la joven japonesa autora del libro La magia del orden, que lo más importante es guardar solo aquello que produzca alegría, sean objetos a la vista o escondidos en algún trastero. Si no te provocan esa chispa, deshazte de ellos. “Solo apartando lo que ya no necesitas, apreciarás realmente lo que ya tienes”. Leído e interiorizado su lema, vamos a ponernos manos a la obra y aprender cómo ordenar los armarios.


Guarda en cajas la ropa de verano

El primer paso es vaciar el armario de las prendas de verano. Escoger las prendas que te servirán para la próxima temporada y las que ya no quieras, empaquetarlas para donar. Después, elige el lugar en el que las vayas a guardar esta ropa. Y hazte con cajas (revisa el espacio: cuanto más pequeñas, más cajas. Y si son muy grandes igual no te caben en lugar que tenías previsto). Dobla bien la ropa y guárdala. Lo mejor es que las cajas tengan tapa, así evitarás que se acumule el polvo. Otra opción es guardarlas al vacío. En AliExpress puedes encontrar las bolsas por un precio muy económico. Incluso en puedes guardarlas en fundas de Ikea y meterlas en sus conocidas bolsas azules.

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Saca toda la ropa de invierno (si digo toda es toda)

Colócala encima de la cama y separa por categorías. Por un lado camisetas, por otro camisas, pantalones y así sucesivamente. ¿Has pensado que vas a hacer con la ropa que ya no te sirva esta temporada? Pues bien, hazte con bolsas grandes. Ahí meterás las prendas que quieras donar, o vender o regalar (cada uno decide la opción que más le conviene). Siguiendo el método de Kondo, cada vez que cojas una prenda piensa en lo feliz que te hace. Si no te da buenas vibraciones, ya puedes deshacerte de ella. Lo mismo con la ropa que no te vale, o no te has puesto en las últimas temporadas. (Evita el por si aca… por si acaso adelgazo, por si acaso engordo… Si no te lo has puesto antes, no te lo vas a poner ahora). Sé sincera contigo misma. Todavía no guardes nada. Deja la ropa ya clasificada encima de la cama.

Limpia el armario, cambia el ambientador

Aprovecha la ocasión para darle una buena limpieza al armario y cambia de ambientador. Elige uno más fresco o con notas florales.

¡¡¡¡¡A colocar!!!!!!!!!

Bien, ha llegado el momento. Coge el montón de camisetas y ahora ordena por colores. De esta forma descubrirás que tienes que tienes 6 blancas (vale que es un básico pero ¿seguro que quieres guardar todas), tres verdes y cuatro azules… Repite la operación con cada una de las categorías (pantalones, camisas, vestidos…).

Guarda las camisetas y jerseis en cajones. Los pantalones en pantaloneros y en las perchas cuelga las camisas y los vestidos. Una opción que resulta practica es colgar un look en cada percha, uno para cada día de la semana. En la web de Ahorradoras puedes encontrar ideas para etiquetar las perchas.

Y si necesitas ayuda para doblar las prendas, no te pierdas este vídeo de Marie Kondo. Como pauta te diré que si doblas una prenda en 3 partes es mucho mejor que en dos.

Y ahora a disfrutar y ya sabes armario ordenado, felicidad completa…