¿Pierdes los nervios con tus hijos? ¿Discutes con ellos con demasiada frecuencia? Ana Zabaleta, www.coachdelaempresaria.com, nos ayuda a poner punto y final a nuestro mal genio. La experta nos cuenta los principios fundamentales para tener una buena relación con ellos.

1.- Comunicación, clave para controlar el mal genio

La comunicación con los hijos es vital. Y tener cuidado en no caer en comportamientos injustos con esto de querer mantener la autoridad ante ellos.  Es importante hablar con ellos, razonar, y por supuesto llegar a acuerdos, en los que ellos puedan elegir (esto según la edad del niño claro) no tenemos que tener siempre la razón como padres. Recuerda que se educa con el ejemplo, y si tú no te bajas del burro, tu hijo tampoco lo hará nunca, porque no lo habrá visto.

2.- Paciencia

Si quieres a tus hijos, ¿por qué a veces los tratas incluso peor que a ti mismo? Por supuesto, no digo con esto que en un momento dado y puntual puedas perder la paciencia, a todos nos ha pasado, los niños no vienen con un manual de instrucciones. Pero debe ser algo puntual. Recuerda como dije antes que tus hijos imitan, si tú no tienes paciencia con ellos, luego no la tendrán contigo.

3.- Saber pedir disculpas cuando te equivocas

Otra oportunidad de educar con el ejemplo. Si en algún momento pierdes la paciencia, pedir disculpas no te quitará la autoridad, al contrario, serás un ejemplo de como se pide perdón. Otro error muy importante es obligar a pedir perdón a un niño cuando no lo siente, se le puede sugerir, pero no lo obligues, limítate a hacerlo con el ejemplo, disculpándote tú cuando metiste la pata.

Madre e hija. controlar el mal genio

4.- No tratar de educar en valores que nosotros no aplicamos (algo muy frecuente)

Sé que quieres educar a tu hijo en los mejores valores, es normal, todos lo queremos. Pero piensa con la cabeza, ¿cómo vas a enseñarle valores que tú mismo no aplicas? O los aplicas, o mejor no te empeñes, porque solo lograrás resistencia por parte de ellos. Un ejemplo muy típico en los parques, cuando se obliga a un niño a prestar su juguete. ¿Acaso tú prestas tu coche a tu vecino? Pues no lo obligues, se lo puedes sugerir, perfecto, pero si no quiere estará en su derecho, y también es importante que aprenda a transgredir para no convertirlo en un autómata más.

Si el niño no sabe transgredir porque estamos empeñados en que obedezcan sin rechistar, resulta que llegará a la adolescencia, y su referente ya no serás tú, sino el líder de su clase o del barrio, y le seguirá sin rechistar como tú le enseñaste. Luego le preguntarás si hace las cosas, solo porque lo hacen sus amigos. ¿Le enseñaste a transgredir? Pues ahí tienes los resultados.

Se comprensivo, como lo eres contigo mismo. Y recuerda que no todo lo que nos transmitieron nuestros padres es lo correcto. Sí, ellos lo hicieron con la mejor de las intenciones, pero hay que cuestionar todo lo que hacemos.

5.- No reñir cuando se está realmente enfadado

Al reñir a los niños cuando de verdad estás enfadado, corres el riesgo de salirte de madre. Es más, esto es como la inercia cuando nos dejamos llevar por la dinámica de enfado, podemos enfadarnos cada vez más y más de forma inconsciente, y cuando queremos darnos cuenta nos hemos descontrolado totalmente, y usamos los gritos en todo momento.

Si necesitas más información sobre cómo controlar tu genio, echa un vistazo al post Controla tu genio, claves para conseguirlo.