Me tengo que poner a dieta… el lunes empiezo. Quiero apuntarme a un curso, pero no me da la vida. A ver si quedamos… En junio empiezo a andar por las mañanas…” ¿Te suena este discurso? Seguro que en más de una ocasión has comentado estas frases con tus amigas. En mi caso, forman parte de mi discurso más o menos un par de veces todos los meses. Soy rica en intenciones, pero pobre en acciones. Por una cosa o por otra nunca me decido a dar el paso. No consigo pasar de la intención a la acción. ¿Y sabes por qué? Porque no me sé motivar para alcanzar metas. Sencillamente por eso. Me pierdo en el mundo de los sueños, y mi voluntad flojea.

Si estás en un caso parecido al mío, sigue leyendo. Espero que este post te resulte de utilidad. He pedido a Marta Romo, coach profesional, y Pilar Jericó, Empresaria, escritora y conferenciante, que me echen un cable para aprender a motivar para alcanzar metas. Te recomiendo que leas atentamente sus consejos, cojas lápiz y papel, los apuntes y lo conviertas en una guía de motivación.

Motivar para alcanzar metas: despierta tu determinación

Pilar Jericó, de Be-Up, nos plantea una pregunta: “¿Sería más fácil de conseguir tus metas si despertaras en ti una fuerza que hiciera que nada te frenara? La buena noticia es que esa fuerza interior existe. Es poderosa, inconformista, no repara en lo que otros piensan y potencia tus fortalezas para que alcances cosas increíbles. Esta fuerza es la de tu determinación”.

Para Pilar tener la determinación de hacer algo es mucho más enérgico que tomar una decisión o querer algo. Significa que nada te para o que te pones el mundo por montera si hiciera falta. Por eso, no es de extrañar que los líderes, que las personas que han logrado grandes objetivos o que tienen una capacidad extraordinaria de aprender tengan una fuerte determinación, según investigaciones de Harvard.

Lo mejor de todo es que “podemos despertarla. Para ello, hemos de dejar de dar tantas vueltas a la cabeza y atrevernos a entrar en otros espacios más sutiles. Lugares aparentemente más “locos”, un tanto prohibidos, pero profundamente poderosos: el deseo genuino y la convicción”.

De hecho, como dice Jericó “cuando tenemos la determinación de hacer algo, sea lo que sea, nos hemos conectado con el deseo genuino de ser nosotros mismos. Cuando alguien encuentra su vocación, es capaz de luchar contra viento y marea para lograrlo, aunque no hace falta ser vocacional para conectar con el deseo genuino. Puede ser tener más tiempo para tu familia o querer ser emprendedor. Lo que sea, pero que sientas que vibra dentro de ti”.

Pasos para pasar de la intención a la acción

Bien ya has despertado tu fuerza interior, tu determinación. Y ahora ha llegado el momento de pasar a la acción. ¿Cómo? Con los sencillos pero eficaces consejos que nos da Marta Romo.

La ley de los pequeños pasos, funciona y mucho

Cuando tenemos una intención, es porque detrás hay un objetivo potente, algo que nos motiva hacia una dirección y que a la vez, nos puede paralizar porque puede ser muy ambicioso. Trocearlo y hacerlo muy poquito a poco, paso a paso, ayuda a comenzar y a continuar. Preguntarse ¿Cuál es el primer y más pequeño paso que puedo dar?… ayuda. (Vamos que si quieres salir a caminar, no pienses en recorrerte doce kilómetros el primer día…)

No lo hagas solo (motivar para alcanzar metas, es cosas de dos)

Búscate un compañero de viaje que te ayuda a motivar para alcanzar metas. Seguro que puedes encontrar a una persona, amigo, compañero de trabajo, familiar, vecino… que esté pensando en hacer algo similar a lo que tu quieres. Entre dos o más, siempre es más fácil, pues unos se animan a otros. (Chicas, sí vosotras, las que os vais a andar mientras los niños entrenan, ¿mejor si vais juntas, verdad?)

Busca un Pepito Grillo

Alguien que te haga seguimiento y que te de un poco la lata… el hecho de tener que reportarle de vez en cuando, puede hacer que te pongas las pilas y actúes. (¿Estás reduciendo el consumo de cigarrillos? Pues eso coméntaselo a tu mejor amiga y que te eche un cable. Su ayuda es clave para motivar para alcanzar metas).

Imagínatelo y regocíjate con ello

Nuestro cerebro no distingue entre realidad y ficción, por ello muchos deportistas de élite entrenan además de físicamente, mentalmente… ¿Cómo? Entre otras cosas, imaginándose posibles escenarios. Por qué no hacer lo mismo que ellos, ¡funciona! Si tu cerebro ya ha estado allí, le será más fácil ponerte pegas a la hora de entrar en acción y te resultará algo conocido hacerlo. (Te has puesto a dieta porque quieres lucir ese bikini este verano… Pues imagínate en la playa… Seguro que la tentación al picoteo se reduce).

Busca el hábito

Todo es más sencillo cuando se convierte en una costumbre, rutina o hábito. Es decir que ya casi te sale solo sin pensar. La clave para lograrlo es dedicar un poquito de tiempo a tu intención cada día. Todos los días. E incluso puede ayudarte con esto de las rutinas, que sea a la misma hora y con un ritual similar. Verás que te resultará más fácil entrar en acción cuando lleves unos pocos días probando este sistema. (Si quieres, por ejemplo, estudiar un curso a distancia online, conéctate todos los días a la misma hora. Crea tu rutina, establece tus pautas y horarios y cumple con ellos. De esto saben mucho las personas que trabajan desde casa. Pautar y cumplir unos horarios es fundamental para lograr los propósitos).

Pongamos de moda el esfuerzo ¿te apuntas?

Dicho esto solo me queda hacer hincapié en algo fundamental para motivar para alcanzar metas que es el esfuerzo. De hecho, la coach Marta Romo creó una eficaz campaña en redes sociales bajo el hashtag #pongamosdemodaelesfuerzo.

Así, Marta realizó la siguiente pregunta clave: “¿Cómo hacemos para disfrutar o al menos llevar bien eso de hacer lo que hay que hacer? La respuesta tiene que ver con la libertad; con saber elegir: hacer lo que me he propuesto, más allá de que en ese momento nos apetezca o no. De hecho, las palabras esfuerzo y apetecer no hacen buena pareja. Combinan de forma ideal cuando coincide un esfuerzo que apetece, pero son un problema cuando están en oposición, y este es justo el esfuerzo que nos toca educar”.

Como la propia Marta relata “en este baile no pueden faltar ni la motivación ni la fuerza de voluntad. Al hablar de motivación me refiero a la intrínseca, a la interior, a la que no depende ni de la zanahoria ni del palo. El psicólogo de la Universidad de Toronto Michael Inzlicht ha demostrado que, sea cual sea el dominio de nuestro comportamiento, los mecanismos de nuestra fuerza de voluntad mejoran considerablemente cuando nuestra motivación es autónoma o independiente, en lugar de estar presionados o controlados externamente. Así la clave es convertir a la motivación en nuestra gran aliada“.

Espero que este post te haya servido de ayuda, y que la próxima vez que pienses debería hacer… lo conviertas en un lo estoy haciendo. Cumple tus sueños, no aplaces tu felicidad.