Muchas de vosotras nos habéis sugerido un post sobre lo que no debes publicar en las redes sociales. Y es que la cifras son claras: más de la mitad de la población (un 51%) utiliza de forma activa el móvil más de tres horas al día. La media es de 3,83 horas diarias. Los usuarios que tienen un perfil más activo son los jóvenes de entre 18 y 24 años. La media de horas diarias asciende a 5,5.

Y parte de este tiempo lo invertimos en contar a nuestros contactos si estamos de vacaciones o no, si tenemos pareja o no. E incluso, en más de una ocasión, he llegado a ver el número de teléfono móvil compartido en Facebook. Está claro que a veces no nos damos cuenta de que todo lo que publicamos sobre nosotros lo compartimos con miles de personas. Es decir, no es una información que se quede en familia. Y para evitar más de un susto, hoy os contamos lo que no debes publicar en las redes sociales.

1. Ojo con poner la fecha completa de nacimiento

Está muy bien recibir cientos de felicitaciones el día de tu cumpleaños. Te hace sentir la estrella de Facebook por un día. Sin embargo, no somos conscientes de las pistas que estamos dando a los estafadores. Así, si publicas tu fecha de cumpleaños en el perfil de tus redes sociales, puedes proveer a los ladrones de identidad de una de las piezas claves de información para robar tu identidad y abrir cuentas en tu nombre.

2. No desveles tu ubicación actual

Irnos de vacaciones, realizar una escapada… son cosas alegres y positivas que nos encanta compartir con nuestros amigos virtuales. Pero ¿has pensando alguna vez que al revelar dónde te encuentras estás dando pistas a los ladrones? Al publicar un estado o tuit estamos también revelando nuestra ubicación actual. Y a la vez estamos advirtiendo al resto del mundo de que no estamos en casa.

3. Fotos de niños etiquetados con sus nombres

Es muy común ver cientos de fotos de niños publicadas por sus padres. Que si fulanito celebrando su cumple, que si en tal partido o que si mi hija ha hecho esta actuación… y además les etiquetamos con su nombre. Ojo, porque nunca tendrás la certeza de que solo tus amigos están viendo esta información. Conviene limitar las publicaciones únicamente a los amigos. Te en cuenta que cuando se etiqueta a un menor se está creando su ‘nueva identidad digital’ y es importante asumir qué consecuencias puede tener para el futuro del menor cuando sea adulto. Al margen de que estamos desvelando muchos de sus datos, es posible que cuando tu hijo crezca no le haga gracia que hayas desvelado ciertas cosas de su infancia.

4. Ni se te ocurra escribir tu número de móvil

Tal vez te parezca obvio, pero te aseguro que he visto en varias ocasiones en Facebook el número de móvil de algunos de mis conocidos. Aunque puede que quieras que tus amigos te contacten, ¿que ocurriría si ese número cayera en las manos equivocadas? Es posible reducir tu locación a través de una herramienta gratuita en Internet, por lo que debes tener cuidado. Por otra parte, y como ya hemos dicho antes, nunca sabes quién mira tu perfil. No publiques donde vives porque facilitas el acceso a datos privilegiados.

5. ¿Soltera, casada, enamorada? No des pistas

Te lo digo porque publicar la situación sentimental es la mejor manera de dar a conocer, junto a tu ubicación, que es probable que te encuentres solo/a dónde vives y puede ser muy peligroso.

6. Las fotos de las vacaciones, mejor a la vuelta

No hay mejor mapa hacia tu ubicación actual que una foto con georeferencia automáticas. Tu teléfono puede grabar la ubicación de todas las imágenes que tomas sin que lo sepas.

Desde la empresa española especializada en la creación de soluciones de seguridad informática Panda Security nos advierten que cada vez que hacemos una fotografía digital generamos un montón de datos. Se trata de datos que ofrecen información de la imagen llamados metadatos, que pasan a formar parte de la propia foto y que se almacenan en un archivo llamado EXIF -Exchangeable Image FIle Format-. Este archivo almacena y estructura gran cantidad de información sobre la fotografía que acabas de tomar como por ejemplo, la fecha y hora en la que se hizo… Es decir que compartir tus fotos en Internet es como un libro abierto de información privada y personal.

Para evitar problemas, puedes poner tu mismo en marcha algunas sencillas acciones como por ejemplo personalizar la seguridad de tus fotos en las redes sociales. Así, cada usuario puede elegir el grado de privacidad según sus preferencias.

Para bien o para mal las redes sociales son un escaparate, pero tú decides que muestras y en qué medida te expones tú mismo y a los tuyos.

El sentido común suele ser la mejor fórmula de proteger tu privacidad. Recomiendan desde Panda Security. Por eso, piensa bien qué fotos subes. Recuerda el peligro de compartir fotos en las que aparezcan menores o publicar tus vacaciones. Siempre puedes compartir tu viaje a la vuelta. No hace falta que pregones que estás lejos de tu domicilio, eso sí, seguro que muchos ladrones te agradecerán informarles que no estás en casa.

7. Cosas que no quieres que tu jefe o familia sepan

Esto es como los secretos: si no quieres que se sepan no los cuentes. Pues intenta aplicarlo también a lo que escribes en tus redes sociales. Dejarte llevar por un ataque de ira, y escribir lo que sientes en ese momento en un tuit, puede salirte caro. Por eso lo mejor, antes de publicar nada en la red, es que pienses en lo que quieres que tu familia o jefe sepan de ti. Sé consciente de que si lo publicas y luego borras, esto no implica que nadie lo haya visto o tomado una impresión de pantalla.

8. Información sobre tu empleo actual o proyectos

Hablar de cosas relacionadas con el trabajo en las redes sociales es una mala idea. Nunca sabes a quién va a llegar la información que estás dando. De hecho, no solo puede perjudicarte a ti sino también a tu empresa. ¿Por qué? Porque puedes estar dando información valiosa a la competencia.