Nos lo merecemos. Estamos cansados, tanto los mayores como los pequeños, y nos merecemos tomarnos unos días de descanso. Sin embargo, no es por aguar la fiesta, pero me gustaría que supierais un dato que cuanto menos lleva a la reflexión: las separaciones aumentan en vacaciones. De hecho, el 28 por ciento de las rupturas en España se producen después de los periodos de vacaciones.

Está comprobado que la subida de las temperaturas y el tiempo libre pueden convertirse en verdaderos enemigos para las relaciones estables. Las expertas Paola Obrador Pellicer y Marilén Garcerán Aulet, de Saluspot y psicólogas en el Instituto Psicología-Sexología Mallorca, nos dan las claves para evitar que el verano se convierta en una penitencia.

Las separaciones aumentan en vacaciones: anota los tips para evitar una ruptura

1.     Acordad juntos/as las vacaciones.

2.     Dejad tiempo para vuestros planes en solitario. Es importante tener espacio individual.

3.     La improvisación es fundamental. A veces hacemos tantos planes que no hay oportunidad para el descanso, la innovación o la espontaneidad.

4.     Planificad algunas cosas que os apetezcan hacer juntos y que no podáis hacer el resto del año.

5.     Si apetecen más las relaciones sexuales, adelante, pero no presupongáis que al tener más tiempo libre necesariamente deba haber más relaciones sexuales… Igual nuestra pareja no lo siente igual.

6.     Realizad planes sin los niños/as, en caso de tenerlos, ya que cultivar el espacio para la pareja es muy importante.

7.     Preparad alguna sorpresa para vuestra pareja.

Si surgen conflictos, ¿cómo se solucionan?

Seguramente en invierno, el trabajo, los niños… no os dejan demasiado tiempo para estar juntos. En cambio en las vacaciones de repente nos encontramos en una situación completamente distinta. Y es normal que surjan conflictos. Pero nuestras psicólogas nos advierten que existen “estrategias de negociación que pueden resultar muy útiles si se aprenden y practican”. Toma nota y evita formar parte de las estadísticas que dicen que las separaciones aumentan en vacaciones:

  • Escuchar el punto de vista del otro con una actitud conciliadora (no solamente planificando mi próxima intervención).
  •  Clarificar qué es lo que ha molestado al/a la otro/a exactamente e intentar ser conciso en las discusiones. Muchas veces generalizamos con frases similares a “todo está mal”, cuando realmente puede ser por ejemplo, “la habitación no está ordenada”.
  • No responsabilizar al/a la otro/a de mis sentimientos. Por ejemplo, “tú me sacas de mis casillas”, sino más bien “cuando se da esta situación, me pongo nervioso/a”.
  • No insistir en tener la razón. Es mejor plantearse como objetivo algo que nos satisfaga a ambos/as.
  • Proponed soluciones que a ambos os parezcan bien y esforzaros por llevarlas a cabo. Cambiar o introducir nuevas rutinas a veces puede costar un poco. Pero al final nos acostumbramos y las automatizamos.

¿Y en el sexo? Rompe con la monotonía

“Ante todo, buscad espacios y momentos en los que os sintáis relajados. Por otro lado –explican Paola y Marilén­-, también es conveniente salir de la monotonía sexual, si la hubiera. Algunos ejemplos podrían ser: probar con un juego de mesa sexual, leer una novela erótica juntos, llevar a cabo una relación sexual eliminando algún elemento o práctica que habitualmente esté presente (por ejemplo, la penetración…).

Sois pareja, además de papá y mamá

Disfrutar de unos días a tiempo completo con tus hijos es maravilloso, pero “también tiene que haber tiempo para hacer lo que a uno le apetece o tiempo para la relación de pareja”, advierte Paola.

No debemos olvidar que además de “papá” y “mamá” también somos pareja. Para la psicólogas de Saluspot lo mejor es “planificar alguna salida solos, alguna noche en algún lugar especial, alguna actividad romántica o picante… En algunos hoteles disponen de servicio de guardería durante algunas horas“.

Si además de con los hijos compartimos vacaciones con los abuelos, tíos… y demás familiares… las psicólogas nos aconsejan “tener en cuenta que para todos los miembros de la familia debe haber actividades gratificantes. Desde los niños hasta los abuelos, y que habrá que extremar las habilidades de comunicación para que la convivencia con las personas con las que habitualmente no se convive no genere conflictos”.