Gritar y sus beneficios. ¿Cuántas veces has sentido un deseo irrefrenable de gritar? ¿Y cuántas, tras un buen grito, has suspirado qué a gusto me he quedado? Lo cierto es que según académicos de la facultad de psicología de la UNAM gritar es muy beneficioso. Parece ser que al hacerlo te das la oportunidad de sacar tus emociones. Además de que funciona como una válvula de escape para el organismo. Dicen los expertos que el cuerpo se llena de vitalidad. Parece ser que al gritar nuestros pulmones se llenan de aire y la sangre de oxígeno.

De hecho, hay especialistas que recomiendan a sus pacientes que griten cuando está a solas en casa. De esta forma, podrán sacar la tristeza o la frustración que llevan dentro.

Hasta aquí todo muy  bonito. Pero como no terminaba de creerme la relación entre gritar y sus beneficios, me he puesto en contacto con Javier Mangué Pérez, Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, GrupoLaberinto Psicoterapia para la Salud.

Javier Mangué explica que, frecuentemente, se suele asociar el acto de gritar con la presencia o el agravamiento de situaciones de conflicto, discusiones o problemas interpersonales. “Siendo esto cierto parcialmente, gritar, puede representar una manera (más o menos saludable) de manejar o expresar emociones negativas. Es decir, rabia, enfado, tristeza, frustración, desesperación, miedo… Pero también como forma de expresión de emociones positivas, como la alegría o la sorpresa”.

Gritar y sus beneficios

La clave, según el experto, está en “aprender a regular y expresar las propias emociones adecuadamente. Para ello sería un requisito previo aprender a observar (en el sentido de “conectar” con aquello que sentimos), experimentar y ser conscientes de nuestros estados emocionales. Y a partir de ese reconocimiento emocional, poder actuar de una u otra forma”.

Es en este punto donde el acto de gritar y sus beneficios puede cumplir con una función expresiva. Así lo explica Javier: “Es bien conocido el famoso cuadro de El Grito de Edvard Munch, obra maestra creada en 1893 por el citado autor. Esta obra es reconocida como una de las obras de arte que más claro contenido emocional trasmite. Al hilo de esta idea, Arthur Janov planteó la utilidad del grito (El Grito Primal) como forma de dar salida y lograr la liberación a nivel simbólico de necesidades psicológicas no resueltas y reprimidas, suponiendo todo ello beneficios a nivel psicológico”.

De hecho, algunos de los problemas psicológicos más frecuentes tienen una carga importante de intención por evitar la propia experiencia. Así como una continua lucha interna o externa por evitar tomar contacto con experiencias emocionales que nos hacen sufrir. “Es por ello que cambiamos de acera cuando nos cruzamos con un perro si es que tenemos fobia a estos animales. Esto nos lleva a experimentar alivio momentáneo. Pero mantenemos el temor a largo plazo-enumera el experto del Grupolaberinto-. O evitamos rememorar episodios dolorosos con la comprensible intención de continuar hacia delante con nuestra vida, como si nada hubiese ocurrido”.

¿Cuándo gritar puede convertirse en un problema?

Siguiendo con la enumeración del psicólogo, es posible que en alguna ocasión te hayas callado lo que realmente sientes u opinas con la intención de no alimentar un conflicto con alguien a quien quieres. Te suena, ¿verdad? Pero ¿qué puede ocurrir entonces? Que es posible que te llegues a arrepentir y desear haber actuado de otra forma. En este sentido, el grito, entendido como forma de expresión, puede representar una forma saludable de expresión del malestar.

Sin embargo, ¿cuándo gritar puede ser un problema? “Serán probablemente los criterios de proporcionalidad (la intensidad del comportamiento en función del evento ocurrido), la frecuencia, la duración y la flexibilidad de nuestra conducta en función de la respuesta del entorno las principales guías que nos permitirán deducir si estamos haciendo un uso adecuado o inadecuado de esta forma de expresión“.

Además, el grito suele representar en múltiples ocasiones un acto de comunicación interpersonal. Por lo que habrá de valorarse su utilidad en función de la situación concreta de que se trate. El psicólogo nos pone un ejemplo muy visual: “Gritar es una respuesta habitual cuando nos agreden, pudiendo suponer una oportunidad de recibir auxilio por parte de otros”.

¿Conoces la terapia del grito?

Gritar y sus beneficios. según diversos estudios científicos gritar es beneficioso para la salud, ya que permite reducir los niveles de estrés. Pero como aclaran en la web Universia.es no hace referencia a hablar dando voces. Más bien se trata de chillar como si te fuera la vida en ello. Pues bien, esta práctica se conoce como Shout Therapy y es la tendencia más de moda.

La rabia contenida puede frustrarte, estresarte y dejarte totalmente hundido. Sin embargo, y gracias al Shout Therapy, tendrás las herramientas necesarias para liberar endorfinas. De esta forma podrás acabar con la ansiedad, la angustia, el dolor y los pensamientos negativos. Como apuntan en Universia “también permite dejar volar tus instintos más reprimidos, pudiendo disfrutar de una agradable sensación de calma, alegría, felicidad y bienestar”.

 

La clave para que esa terapia funcione, de nuevo nos la da Javier: “Los beneficios psicológicos asociados a gritar estarán presentes en tanto en cuanto logremos realizar un uso moderado y proporcional de esta estrategia. Debes tener en cuenta, además, la situación en que te encuentras y las emociones presentes implicadas”. Como siempre en la moderación está la solución.

Vamos que un grito a tiempo puede ser un remedio puntal. Pero no debes hacer de los gritos tu forma de comunicación, ya que los beneficios se tornarán entonces en problemas.