Engordar por tristeza y ansiedad es el tema que nos ocupa hoy, Visualiza estas escenas: has tenido un mal día y estás deseando llegar a casa, abrir la despensa y coger esa tentadora bolsa de patatas fritas que juraste que no probarías. ¿Has discutido con tu pareja? Bueno no hay nada que un gran helado de chocolate no cure. ¿Estás nerviosa, tienes ansiedad? ¿Lo solucionas refugiándote en la nevera? ¿Te sientes identificada con estas situaciones? Pues bien hoy vamos a hablar con Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen, del trastorno de ingesta voraz o de atracón.

Engordar por tristeza y ansiedad

A veces nos refugiamos en la comida porque no podemos superar un episodio traumático de nuestra vida. Una muerte cercana, una pérdida sentimental… O intentamos controlar nuestra ansiedad mediante la ingesta desmesurada de comida. Al primero de los casos, se le denomina clínicamente Obesidad Psicógena Reactiva y al segundo Obesidad Psicógena de Desarrollo.

En ambos casos tal y como aclara la psicóloga de Clínicas Origen “el incremento de peso se debe a un desfase entre las calorías que comemos y las que quemamos mediante actividad o ejercicio. Pero en este diagnóstico el origen y el mantenimiento es psicológico y emocional”.

En las situaciones mencionadas, comemos para tranquilizarnos. De hecho, las sensaciones que nos produce el acto de alimentarnos son placenteras. “De esta manera -explica la experta- resulta muy fácil caer en la trampa de asociar la comida con una reducción del malestar. Comer algo que nos gusta nos aporta un refuerzo. Y, además, de manera inmediata.” El peligro viene cuando de manera progresiva aumentamos la ingesta de alimentos. “Una vez iniciado el proceso, es difícil romper el círculo vicioso. Comemos por estrés y engordamos. Al vernos mal, perdemos nuestra autoestima, nos sentimos mal, y comemos”.

Entrar en esta espiral, según Conde, es bastante peligroso ya que “puede generar problemas de baja autoestima. Así como limitación de la vida social y ansiedad. Puede ser un factor limitante para nuestra calidad de vida y desarrollo personal e incluso laboral.  Estamos, sin querer, ayudando a que nuestro cuerpo se mantenga en ese peso que no es saludable para nosotros, lo que a su vez interfiere con nuestras posibilidades de desarrollo personal.”

¿Qué es la ingesta voraz?

Mujer comiendo pasta. engordar por tristeza y ansiedad

No me quiero poner intensa. Pero es cierto que cuando el “hambre emocional” es excesiva puede aparecer el “trastorno por atracón“. Un trastorno que, según la Asociación Psiquiátrica Americana, han padecido entre el 20% y el 40% de las personas obesas. También conocido “trastorno de ingesta voraz” (binge eating disorder) consiste en una ingesta desmesurada. Y puede llegar a sobrepasar las 6000 calorías. Y que, al contrario que la bulimia, no presenta episodios de vómitos. Es decir, la persona que se da el atracón no vomita lo que ha comido. En algunos episodios llega a darse la pérdida absoluta de control. Es un proceso muy adictivo. Y que está relacionado con la necesidad de recompensa, mediante la liberación de sustancias como dopamina y serotonina. Y, en este sentido, se buscan productos ricos en azúcar y, por lo tanto, altamente calóricos.

Si has llegado hasta aquí leyendo, te mereces un premio. Es broma, es para desengrasar un poco (nunca mejor dicho). Ya sabéis que aquí somos de dar soluciones. Lo primero que nos advierte Pilar Conde es que “para trabajar la Obesidad se requiere de tratamientos multicomponente. En estos tratamientos el apoyo psicológico es clave”. Pero, además, pide también responsabilidad social en el tratamiento de la imagen, que discrimina a los cánones de belleza alejados de la delgadez, a veces extrema. La psicóloga recuerda que personas con exceso de peso se pueden llegar a sentir rechazadas socialmente, influyendo en sus ámbitos tanto personales como laborales. Esta circunstancia puede repercutir en una pérdida de autoestima, una merma de seguridad en la vida diaria, fácil de derivar en una depresión.

Engordar por tristeza y ansiedad: tips para superarlo

Lo importante es tomar conciencia de que tenemos un problema. Pero también una solución. Y aquí viene lo más interesante del post. Desde la web habitualmente.com nos cuenta los tips para cambiar el hábito de comer emocionalmente. Toma nota y ponlos en práctica

Cambia tu rutina

El objetivo es cambiar esa rutina que te hace daño, por alguna otra que te genere la misma recompensa, pero que sea saludable.

Distrae tu mente

Cuando sientas el impulso de comer, distrae a tu mente con otra actividad. Es decir, cambia la rutina de este hábito para lograr controlar el impulso de comer emocionalmente. Si logras superar los primeros cinco minutos sin comer nada, es posible que hayas conseguido controlar el impulso del atracón.

Mejora tu relación con la comida

Es posible que no recuerdes todo lo que has comido en las últimas horas, y mucho menos la sensación de comerlo. Esto pasa porque generalmente comemos distraídos, mientras estamos trabajando, conduciendo, leyendo o viendo televisión; lo que quiere decir que no estamos plenamente conscientes de lo que estamos comiendo. Al darle realmente atención a los alimentos que comes, es posible que mejores la selección de los alimentos que sueles elegir y que además los disfrutes. En esencia, comer consciente significa estar totalmente atento a la comida desde su compra y preparación, hasta tu plato y tu boca.

Presta atención a tu lista de compras

Nunca vayas al supermercado sin tu lista de compras y sin haber comido y bebido algo (por ejemplo una pieza de fruta y un poco de agua). De esta forma podrás comprar menos impulsivamente y apegarte a tu lista. Compra productos saludables y evita tener en la despensa todo ese tipo de chucherías que seguro utilizarás para superar un mal día.

Ve a comer con apetito, pero no con hambre feroz

Trata de no saltarte las comidas, pues es probable que cuando sea la hora de la siguiente comida tengas tanta hambre que sea imposible seleccionar bien los alimentos y sobre todo las porciones. Cuando no tienes nada en el estómago tu primera prioridad es llenar el vacío en lugar de disfrutar de la comida.

Comienza con una pequeña porción

No te sirvas todo lo que te vas a comer en un solo momento. Empieza con una pequeña porción y sírvete más después. Esto te ayuda a regular tu hambre inicial y comer hasta que te sientas satisfecho y no a reventar. Además ¡evitas desperdiciar comida!

Deja tu tenedor o cuchara entre bocados o utiliza palillos chinos

Otro consejo es usar tu mano no dominante para comer. Mastica bien. Mastica bien hasta que se puede degustar la esencia de la comida. (Puede que tengas que masticar cada bocado 20 a 40 veces). Te sorprenderán los sabores que se liberan.

Por último, haz ejercicio. Es mejor quemar el estrés haciendo flexiones que excursiones a la nevera.