Ruptura de pareja, muerte de un ser querido, problemas en el trabajo… Son muchos los motivos que nos pueden despertar un sentimiento de tristeza. Sin embargo, parece que últimamente todo el mundo se empeña en estar alegre. Y yo me pregunto, ¿es que no tengo derecho a estar triste? “Tenemos el derecho y la necesidad -explica Regino Quirós, socio director de Be-Up-. La tristeza forma parte del mecanismo necesario para superar una adversidad“.

Pero entonces, ¿qué ocurre cuando nos negamos a asumir o vivir esa tristeza con naturalidad? “Es el duelo y negarse a vivirlo es el equivalente a guardar todo lo que implica y llevarlo permanentemente cargado a la espalda. Algo que ya nos parece desfasado, el luto, era una forma de ayudar a canalizar la tristeza, a facilitar que fluyera y no quedase enquistada como un peso muerto”.

El sentimiento de tristeza es sano y natural

En palabras de Regino debemos aceptar que sentirnos tristes ante un revés, sea del tipo que sea, es sano y natural. “No se es más fuerte por no estar triste. Son los débiles los que se niegan a atravesar la tristeza. Y en consecuencia se recuperan peor”. Por otra parte, debemos tener en cuenta que no hay mayor fortaleza que mostrar la propia vulnerabilidad. Y no siempre estamos a esa altura. “Mostrar tristeza (o tan siquiera reconocérnosla a nosotros mismos) implica reconocernos vulnerables, afectados, débiles, derrotados… Hace falta valor genuino para recorrer ese sendero”.

“Cuando la frustración dé paso a la tristeza, necesitamos concedernos el permiso para estar tristes como parte de nuestra recuperación”

Eso sí, no debemos confundir el sentimiento de tristeza con el de frustración. “La frustración aparece cuando no se alcanzan nuestras expectativas. Cuando alguien o algo desarticula nuestro propósito o intención. Puede traernos como consecuencia la tristeza o el desánimo o muy por el contrario puede despertar nuestro espíritu guerrero y hacernos luchar con más decisión. Son zonas de equilibrios difíciles. Todos necesitamos desarrollar cierta tolerancia a la frustración para no rendirnos antes de tiempo y también para no inmolarnos en una causa perdida. Y cuando la frustración dé paso a la tristeza, necesitamos concedernos el permiso para estar tristes como parte de nuestra recuperación”.

“Si ante un revés de la vida no sientes la más mínima tristeza, cuestiónate por qué”

Dicho esto, no puedo dejar de pensar en estas personas que a diario vemos en las redes sociales que siempre están alegres y felices. ¿Es real esa alegría? Regino nos lo aclara: “Siempre es una palabra muy larga… Todos tenemos diferentes umbrales para lo que nos pone tristes y lo que no. Así como diferentes tiempos de recuperación, diferente tendencia a la alegría y a la tristeza… Pero “siempre” hace sospechar. Si ante un revés de la vida, en la forma que sea (y si tu vida no tiene reveses plantéate si de verdad estás viviendo) no sientes la más mínima tristeza o te sientes incapaz de mostrarla, cuestiónate por qué. Preguntarse sobre uno mismo siempre es bueno”.

Descubre cuando la tristeza es un problema

Entonces, no sé si te estarás preguntando como yo si hay algo positivo o algún beneficio que nos reporte estar tristes: “El mismo que el dolor que nos impide mover un miembro herido. Nadie intenta correr con una rotura muscular. Y al que lo intente su músculo dañado le hará ver su error mediante el dolor. Igual opera la tristeza. Nos obliga a bajar el ritmo y a dedicar tiempo e intención a curarnos”.

Dicho esto, como decíamos en el titular de este post hoy, nos vamos a conceder el derecho a estar triste. Pero ¿qué ocurre cuando el sentimiento de tristeza se prolonga en el tiempo ? ¿Cuándo la tristeza se convierte en un problema? Regino es taxativo: “Cuando la ignoramos, la guardamos en una caja bien cerrada y la cargamos a la espalda. O cuando la convertimos en una forma de vida, la integramos en nuestra personalidad y la confundimos con nosotros mismos en vez de superarla.  O cuando la utilizamos para justificar por qué no llevamos otra vida, la que de verdad nos gustaría. En los tres casos, es más que recomendable un poco de ayuda de un buen profesional”.

Dicho esto, ya sabes hoy puedes estar triste, pero mañana comienza tu camino hacia la superación. Te recomiendo que releas nuestro post cómo sacar provecho de los fracasos. Y no estaría mal que le echaras una ojeada al post las personas optimistas encuentran trabajo más rápido. Y si desgraciadamente estás triste porque has perdido a un familiar, te aconsejo como lectura cómo superar la muerte de un ser querido.