Durante las últimas semanas todos nos hemos visto afectados por la muerte de personas conocidas mediáticamente: desde Bimba Bosé a Pablo Ráez. La muerte nos conmueve, nos deja en estado shock y nos hunde en una terrible tristeza. Pero, ¿hay alguna forma de sobrellevarlo? ¿Existen algunas pautas para conseguir superar ese dolor? Con la psicóloga Miriam Aparicio Cantera, miembro de Saluspot y psicóloga humanista en la Consulta de Psicología y Coaching Wingwave Miriam AC, hemos hablado de este tema.

De la negación a la aceptación

Normalmente cuando fallece un ser querido suele haber un estado de desconcierto, más conocido en la psicología como la negación. De un momento para otro la mente es incapaz de procesar ese acontecimiento. Además, se da tal explosión que el estado emocional es como una brújula a merced de un imán. Entonces, ¿qué podemos hacer?

Compagina compañía y soledad

Suelen aparecer momentos en los que uno requiere de la compañía para sentirse arropado y acompañado en esos momentos tan duros. Por otro lado, a veces queremos estar con nosotros mismos y conectar con nuestro dolor. Compaginar ambas es lo más sano. Es importante saber pedir ayuda, expresar lo que quieres a los de tu entorno. Debes respetar tu proceso ante todo.

Es preciso tocar fondo

Cuando fallece un ser querido, viajamos por distintos estados: desde la tristeza extrema hasta un estado de paz fruto del agotamiento. Evitar el dolor lo convertirá en sufrimiento en un futuro. La clave es experimentarlo y llegar a él para que empiece a sanarse. Guardándolo solo se quedará en algún rincón de nuestro cerebro y de nuestros órganos o tejidos. Esto puede llegar a provocarnos enfermedades y desequilibrios emocionales. Se dice que el proceso de duelo dura unos seis meses, pero personalmente considero que depende del caso y podría durar hasta un año.

Solicita ayuda profesional

Sentirse acompañado por un profesional que allana el camino te permitirá sentirte comprendido y liberado, por consiguiente también crecer como persona. Podrás expresar llantos y sonrisas en un espacio solo para ti, aprender de esta experiencia y acabar aceptando la nueva realidad hasta volver a abrazar la vida.

Especial atención a los menores

Hay que mencionar la importancia de solicitar apoyo terapéutico en niños, adolescentes y jóvenes que viven la muerte de un ser como el padre, la madre o los hermanos. He encontrado muchos casos de estos menores ya adultos que desconectan emocionalmente de la realidad. Su mente no comprende cómo la vida les ha quitado a esa persona que todavía tenía que seguir a su lado. Es tan fuerte todo lo que tienen que gestionar solos que se encierran. Existe cierta circulación de sentimientos. Sin embargo, no llegan a profundizar en ellos puesto que desconocen cómo hacerlo o deciden esconderlos y/o bloquearlos.

La vida es un regalo

Estar aquí es un regalo, hasta los desafíos lo son. La vida hay que vivirla. Y el amor que nos obsequiaba ese ser querido perdurará dentro de nosotros para siempre, es nuestro alimento. Y aunque añoremos sus caricias, su olor y su presencia, podemos encontrarnos con ellos cerrando los ojos allá en ese mundo invisible.