Adiario los mensajes positivos  nos invaden. Las redes sociales se ven salpicadas por miles de fotos con mensajes de optimismo que parecen decirnos todo va bien pase lo que pase. Que el buenrollismo es lo único que necesitamos para ser felices. En las tiendas de decoración o en papelería e incluso en el menaje del hogar no es raro encontrarse vasos y tazas con dichas misivas alegres que te promete que hoy va a ser un día especial. Que lo principal es el ‘buenrollismo’.

Pero ¿realmente somos tan felices y positivos como decimos? ¿No nos estamos obsesionando con la búsqueda de la felicidad? Para despejar nuestra dudas y aprender a vivir el optimismo sin caer en los extremos hemos entrevistado al experto Regino Quirós, socio director de Be-Up.

Los mensajes de buenrollismo nos invaden

“Be Happy”. “Sé feliz”. “Tengo alegría por un tubo”… mensajes en todos los idiomas que te puedas imaginar. Pero siempre la misma consigna sé feliz. ¿Estamos obsesionados con ser felices? Para Regino Quirós más que con ser felices, “el ‘buenrollismo’ juega con nuestro deseo de que las cosas se solucionen solas. Y con no tener que hacer nada. Sonríe, si ha ocurrido es para algo bueno, tus sueños se cumplirán… Todo ello es cierto. Sin embargo, el ‘buenrollismo’ olvida el factor fundamental: la necesidad de que cada uno entienda lo que está ocurriendo y le otorgue un sentido en su vida. Y, sobre todo, tome decisiones y actúe”.

miembros de una familia en zapatillas con una taza con mensaje. Buenrollismo

Creer que las cosas se resuelven solas lleva a la frustración

¿Es bueno ser tan optimista? “Es bueno recordar que ocurra lo que ocurra hay una libertad que nadie nunca te puede quitar: tu capacidad de decidir con qué actitud abordas las situaciones y qué sentido les das -puntualiza el socio director de Be-Up-. No lo digo yo; lo dejó dicho Viktor Frankl”.

El optimismo entendido como “seré capaz de manejar esta situación y conseguir que me aporte algún valor es más que bueno. Sin embargo, el optimismo entendido como las cosas se solucionarán solas, o alguien lo solucionará por mí, es el resultado de entender de forma superficial filosofías tan profundas como el Tao y su wu-wai (la acción en la inacción)”. Además, como explica Regino, es perjudicial. ¿Por qué? “Porque no resuelve nada. Además lleva a la frustración. Sobre todo al comprobar que los que creíamos que lo resolverían (padres, parejas, jefes, amigos…) no lo hacen. Para los que se aferren a la interpretación superficial de esta filosofía (algo así como “déjate llevar que el universo sólo tiene cosas buenas para ti”) solo recordar que Lao Tze se molestó en aclarar que “el Tao puede requerir de ti que bailes frenéticamente…”

Pareja tomando té en tazas con mensajes positivos. Buenrollismo

El excesos de selfies huele a soledad y el buenrollismo en redes sociales, a poca verdad

Como ya hemos comentado antes, nos invaden frases positivas en redes sociales. Vasos, tazas, carcasas… ¿Es una simple moda? Para Regino lo es. “Efectivamente es una moda y se relaciona con el concepto de extimidad que las redes sociales nos han traído. La extimidad, contraposición a la más clásica intimidad, es el deseo de mostrar la parte brillante de nuestra vida (o de lo que nos gustaría que fuera nuestra vida). Subscribir mediante tazas, carcasas y memes nuestro alineamiento con esa actitud ‘buenrollismo’ es una forma de mostrarnos optimistas, alegres, cuando no avanzados… Pero igual que el exceso de selfies huele a soledad, y la foto del maravilloso rincón con incienso y libro de Hess hace sospechar un televisor sintonizando un reality a espaldas de la cámara, el abuso de esas frases sugiere problemas no enfrentados por parte de sus consumidores habituales”.

Taza con mensaje, de Muymucho, 2,50€. Buenrollismo

Taza con mensaje, de Muymucho, 2,50€

No esperes sentado a que la situación cambie

Y si el exceso de selfies huele a soledad, ¿el optimista en exceso esconde a un pesimista? Para Regino “esconde a alguien que no quiere o no sabe afrontar la realidad. Pensar que todo es bueno (o en plan ‘buenrollismo’: creer que la oscuridad está ahí para que puedan brillar las estrellas) es negarse a entender lo que está ocurriendo en tu vida. Si está oscuro, el optimista sano es el que confía en que encontrará luz y pone manos a la obra para ello. El insano es el que se limita a esperar un metafórico amanecer.

La felicidad es vivir de verdad

Volviendo a lo que muchas veces vemos en las redes sociales, me da la sensación de que todo el mundo es mucho más feliz que yo. ¿Están los demás obsesionados con ser felices? Para el socio director de Be-Up “estamos obsesionados con parecerlo. Como mucho, en el mejor de los casos, con llegar a serlo en el futuro. Pero eso tampoco funciona. Nadie será feliz de forma automática cuando lo asciendan. O cuando se jubile el sujeto en cuestión o su jefe o cuando la pareja cambie o cuando cambie de pareja (elije la situación que te haga más ilusión)… Estamos obsesionados con unas ideas. Es decir, que los demás me vean feliz o que la felicidad me llegue con el tiempo y la ayuda de un evento externo. Pero esto difícilmente se parece a la felicidad”.

Para el experto la felicidad en realidad es “vivir de verdad. Observar, entender en la medida de tus posibilidades, decidir qué sentido tiene para ti lo que pasa en tu vida y actuar. Coger las riendas, tomar decisiones y ejecutarlas. Sin necesidad de escribirlo sobre la foto de ese atardecer precioso o de un bonito caballo rasgando el aire con sus cascos. Vivir, decidir qué quieres, actuar para conseguirlo, equivocarte, llorar, volver a decidir… Si todo eso lo haces consciente, sabiendo que es tu vida lo que inviertes, entonces eres feliz. Que por cierto, no tiene nada que ver con no tener problemas, no llorar, no esforzarte, no perder…”

El manual del optimista ‘sano’

  1. Recuerda que eres siempre el resultado de las decisiones que tomaste. Y que siempre estás a tiempo de tomar decisiones nuevas o diferentes.
  2. No culpes a nada ni a nadie. Ocurra lo que ocurra, piensa como te acerca o te aleja de lo que tú quieres para tu vida. Y actúa en consecuencia.
  3. Recuerda que no eres tan importante. Nadie ni nada conspira en tu contra… ni a tu favor. Decide qué quieres hacer con lo que hay sin tomártelo de forma personal. Y hazlo.