El mejor look de playa es el de la odiada madre perfecta. Es aquella que baja a la playa con un estilismo digno de portada de revista: Bikini de última generación, sexy, a la moda y, por supuesto, nuevo. Coordinado con el pareo, perfectamente anudado siguiendo las pautas de los mejores tutoriales de moda, y con unas chanclas que ya quisieran llevarlas con tanto arte Sara Carbonero o Paula Echeverría. Ojo a la pedicura.

No le falta ni un detalle: gafas, bolsa playera, y como no pamela. Lleva un túpper con sandía perfectamente cortada (todos los trozos cortados al milímetro), le ha dado tiempo a darse el bronceador en casa y se tumba relajada a leer su libro, en su súper tumbona, en la que por supuesto la arena nunca reposa. ¡Ah, y sabe jugar a las palas como si fuera la doble femenina de Rafa Nadal!

look de playa

Chanclas del chino

Mi realidad, y la de todas las Calistas del mundo: Mi bikini es el mismo que hace dos temporadas. Comprado en el mercadillo, por supuesto. Se ha dado de sí y está algo desteñido. La braguita luce unas horribles ‘bolitas’ fruto de sentarse en los bordes de la piscina. El pareo, no me pega ni con cola… me lo compré en los puestos de la playa hace tres años y no sirve ni para limpiar cristales.

Las chanclas las he tenido que comprar en el chino porque se le olvidaron. Lo confieso: no me ha dado tiempo a hacerme la pedicura. De la Pamela mejor no hablamos, llevo la gorra que daban hace años con un conocido refresco de cola. No me ha dado tiempo a cortar la sandía, y en su lugar he cogido unos plátanos, pero con el calor… el aspecto es… nada que ver. Soy un desastre jugando a las palas, y mi toalla no sé por qué siempre está llena de molesta arena.

No sé si soy una marciana, o es una realidad más habitual de los que pienso. ¿A ti te pasa lo mismo? ¿Y tú qué tipo de madre eres? Espero tus respuestas.