Madre mía un mes, un mes escuchando hablar sobre el mismo culebrón. Calista, ¿qué no te has enterado de lo del paparazzi y María Lapiedra? Hija en qué mundo vives. Pero si no se habla de otra cosa. Que si el fotógrafo se ha separado de su mujer porque lleva ocho años de relación con una ex actriz porno. Sí, María Lapiedra, o María Pascual, o Pascualina, como la llama cariñosamente el colaborador de Sálvame.

Gustavo González enamorado: llega el culebrón

Es un culebrón en toda regla en el que no faltan ni héroes ni villanos. En el que los héroes se confunden con los villanos y viceversa. Sí, porque en un principio reconozco que mi amiga Pepi me lo contó por teléfono…

-Ay, has visto, pobre Gustavo cómo llora porque se ha separado después de 30 años de matrimonio y cuatro hijos. Qué mal lo está pasando.

Sin embargo, según avanzaba el culebrón sus comentarios dulces, empáticos y tiernos se iban tornando en insultos:

-Valiente… ¿Te has enterado de que llevaba ocho años poniéndole los cuernos a su mujer? ¡¡¡¡Pues no dice el muy cara que su amante es la mujer de su vida!!!!! Qué poca vergüenza… ¡Vaya, vaya! ¡Gustavo enamorado! Y ¿el ex marido? Pobre, que se había cogido un año sabático para cuidar de las nenas. ¡Eso es un hombre!

Para después gritarme vía audio de whatsapp:

-¡Pero tendrá cara, pues no dice que es arquitecto y es mentira! Pero si no ha terminado la carrera. Y mírale, todo el día de plató en plató. ¿Y ella? Qué me dices, si me creí sus lágrimas… La pobre sintiéndose la otra durante ocho años y ahora que por fin le da su sitio, empiezan a sacarle cosas terribles de su pasado. Madre mía, si es que el pasado siempre vuelve.

¿Tendrá un final feliz el culebrón?

-Pero bueno, lo que vuelve es ella a sentarse en el Sálvame. Qué fuerte, pero si la han fichado de colaboradora. No, espera que te cuente la última: que no va a trabajar porque está muy estresada y necesita relajarse en su casa de la montaña. Madre de dios, así también me relajo yo. Pues menudos nervios tengo.

-Bueno, te dejo que está a punto de empezar Sálvame y vivo sin vivir en mí por saber cómo acaba esto de Gustavo enamorado. Claro, que me parece a mí que va a terminar como lo de mi vecino del quinto. ¿Te acuerdas? Que, al final, el Migue se quedó sin la Jessi ni la Loren. Hipotecado hasta las cejas y más solo que la una. Ya te digo yo, que culebrones y cuernos sé pero que mucho.