Amaia y Alfred, al menos quedará el amor

Vamos, vamos, vamos. Menuda injusticia esto de Eurovisión. ¡¡¡¡¡Ay, Amaia y Alfred…!!!!! ¿No han quedado esos dos tortolitos veinteañeros los 23 en el festival de marras a pesar de sus voces melifluas, su amor puro y su cándida bisoñez? Menos mal que el despropósito me pilló fuera de casa. Y no porque yo quisiera, no Señor.

Mi santo me dijo que para no tener que ver esa horterada (sabía que de quedarnos yo me la iba a tragar entera con o sin sus bendiciones) me invitaba a cenar por ahí. Aproveché la circunstancia porque el hombre no se prodiga en estas generosidades. Incluso cuando mis amigas Maruchi, Pochola y Maripi pensaban ‘verlo’ conmigo en nuestro chat común: “Y yo con estos pelos“.  Ahí os quedáis, les dije, que mi churri se estira hoy. Y me voy con la música a otra parte.

Pero la cabra tira al monte. Y yo, entre menú y menú, no dejaba de echarle el ojo al chat que me ponía la actualidad de Eurovisión al alcance de mi dedo: Qué si los nuestros han cantado ya… Dicen los ingleses que vaya cursilada y que les den una habitación en un hotel a estos dos… En otro pude leer que si una de Israel está que lo peta… Otra avanzaba que si ya votan los de Portugal a ver si nos dan los 18 puntos…  Que sí, que sí… Camuflado el móvil bajo el mantel, no podía con la emoción. Y eso que mi santo había pedido gambas y vinito bueno para agasajarme.

¿Todas las estadísticas que daban como ganadores a Amaia y Alfred eran mentira?

En éstas, que dice Maruchi que no ganamos ni patrás al paso que nos caen los puntos. Entonces, me pregunté: ¿Todas esas estadísticas que me habían estado llegando a la oficina en los días previos sobre las posibilidades ganadoras de nuestro tema… eran un caramelo para creernos que Massiel volvería reencarnada en la piel de estos dos mozalbetes?

He recibido tantos sondeos que ni el CSIC buscando al pequeño Nicolás en Moscú. Una, sobre el voto en las comunidades autónomas (que no es lo mismo lo que les gusta en Eurovisión a Melilla que a Huesca). Otra, sobre la indumentaria favorita de los cantantes (que si look normalito o tendencia estrafalaria. Véase Conchita Wurts barba incluida). Una más de si la economía televisiva ese día se dispara (mientras en Etiopía lo del hambre no lo resuelve ni Abba que volviera). Petado tenía el email de noticias positivas y alentadoras sobre que España volvería a recuperar el trono perdido en este festival de pechiglás.

¿Y si el próximo año mandamos a Enrique Iglesias?

En estas, mi maridín pidió la cuenta mientras decía: “Yo creo que cuando lleguemos a casa esta cosa ya habrá terminado y me podré ver la repetición del Madrid en Gol Tv”. Que mal repartido está el mundo, me dije una vez más. Yo apenada viendo el triste puesto de nuestros candidatos a la gloria en Lisboa y él pensando sólo en ver los goles de Ronaldo. A este paso vamos a tener que mandar el próximo año a Enrique Iglesias, que por lo menos le pone ritmo a la cosa.

Y si también nos han engañado con eso de que estaban enamorados Amaia y Alfred…

Ya sólo me queda confiar en que el amor de Alfred y Amaia es inmaculado y de verdad. Y que cumplirán un día las bodas de oro. Porque si también en esto nos han engañado… prometo ver para el resto de mis días Sábado Deluxe y Supervivientes, aunque mi marido me eche de casa.